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Zaqueo

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Hay una necesidad, y es la tuya.

Dice la Biblia: Luc 19:1-10 RV1960 (T) Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. (2) Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, (3) procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. (4) Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. (5) Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. (6) Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. (7) Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. (8) Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. (9) Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. (10) Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Un hombre rico, un hombre importante, pero un hombre perdido. Luc 19:10 NT BAD y yo, el Hijo del Hombre, he venido a buscar y a salvar a las almas perdidas como ésta.

Jesús enseñó en otro momento: Luc 13:1-5 RV1960 (T) En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. (2) Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos? (3) Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. (4) O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? (5) Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.

Jesús le dijo: "Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa." Lo que este no sabía es que no se trataba de la necesidad de Jesús, sino de él mismo. Así también, sin importar las circunstancias, muchos viven bajo la misma necesidad, y como a aquél, Jesús sigue estando preocupado en darle una solución. Recibe a Jesús por fe y dejarás de ser un hombre perdido.

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