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La utopía de la unidad

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Dice el Diccionario de la Real Academia Española que algo posee la propiedad de unidad cuando esto no puede dividirse sin que su esencia se destruya o altere.

 

Dios ha llamado a Su Iglesia a poseer la virtud de la unidad de lo cual podemos decir que, al haber divisiones y conflictos estamos perdiendo la escencia de lo que deberíamos ser como cuerpo de Cristo.

 

Cuidar esa unidad es la exhortación de la Biblia para nosotros hoy, por lo cual es que quiero meditar en uno de los vínculos que promueven esa unidad, vínculo que nos es difícil de sobrellevar porque exige de nosotros el estar dispuestos a soportar a aquellos que nos hacen enojar.

 

La unidad es un objetivo común para muchos pero difícil de lograr. Algunos buscan unidad por el camino de la doctrina, otros por el de la visión adoptada, y así podríamos mencionar muchos esfuerzos por trabajar la unidad del cuerpo de Cristo. La Biblia va un poco más allá de estos principios y Dios, quien conoce las debilidades inherentes a la raza humana, nos ha revelado un camino más elevado por el cual buscar la unidad de Su Iglesia, y es el camino de la paz. Efe 4:3 RV60  solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz

 

El marco que contiene el precioso cuadro de la unidad cristiana, según este pasaje, no es el de una perfecta armonía doctrinal(no me refiero a las verdades fundamentales del evangelio sino a los aspectos secundarios de formas,por ejemplo), no es el de una misma estrategia o visión o liderazgo, sino que el marco que contiene tal precioso paisaje es el vinculo de la paz.

 

Frente a diferentes temperamentos, frente a diferentes costumbres,¿Será la doctrina quien tenga la virtud de mantenernos unidos?¿Será la situación geográfica o una misma visión lo que logre armonizar las actitudes?. Creo que buenos son esos caminos pero insuficientes porque encontrarán siempre el difícil obstáculo de superar de la diversidad de caracteres, de niveles de madurez, de formas y costumbres, los cuales no son excusa para dar lugar a la división y así perder la escencia de lo que somos como hijos de Dios. Es por ello que a los demás esfuerzos debe agregarse uno más y es el de mantener la unidad en el vinculo de la paz.

 

No es casualidad que Pablo se expresara en las oraciones previas de la siguiente manera:Efe 4:1-3 RV60  Yo pues,  preso en el Señor,  os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados,  (2)  con toda humildad y mansedumbre,  soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,  (3)  solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;

 

Digno  significa también correspondiente, es decir, Pablo nos anima a vivir de acuerdo con la nueva vida a la que hemos sido llamados en Cristo. Nueva vida que se caracteriza por poseer entre sus virtudes la humildad, la mansedumbre, la paciencia, el amor, entre otros. Y luego de hablar de estas virtudes del caracter él nos llama a guardar la unidad.

 

No es la doctrina la que nos divide sino los corazones intolerantes, arrogantes, iracundos, que defienden una postura. No es la visión la que nos divide, sino que es el carácter inmaduro y orgulloso de quien menosprecia la visión de los demás.

 

Diversidad es la palabra que habla de la gran variedad que encontramos dentro del cuerpo de Cristo, variedad que a veces es incomprensible, en otras molestas, y en algunos casos muy poco tolerable, para lo cual tenemos dos respuestas: o es excusa para la división o, con una caracter maduro, nos lleva a tomar actitudes que por sobre todas las cosas, guarden la unidad.

 

Esto último lo vemos reflejado en estas palabras de la Biblia:Col 3:12-13 RV60  Vestíos,  pues,  como escogidos de Dios,  santos y amados,  de entrañable misericordia,  de benignidad,  de humildad,  de mansedumbre,  de paciencia;  (13)  soportándoos unos a otros,  y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro.  De la manera que Cristo os perdonó,  así también hacedlo vosotros.

 

Frente a los conflictos que surgen y que son propios de la diversidad de la cual hablamos, la respuesta madura que nos lleva a guardar la unidad es el de la tolerancia y el perdón. Ésto hace a ese vínculo de la paz que lamentablemente falta en muchos de nuestros esfuerzos por trabajar y convivir en unidad.

 

La unidad de la Iglesia puede dejar de ser una utopía. Busquemos armonizar las doctrinas, busquemos complementar las estrategias, juntémonos los que vivimos en una misma región y los que seguimos un mismo objetivo, pero a todo esto agregemos algo más: sea la paz, la tolerancia, el perdón, el amor, el vínculo final para que cuando aparezcan los conflictos los sepamos sobrevellar sin perder la unidad.

 

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