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Un trono en el cielo

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Oposición desde afuera, y oposición desde adentro; el futuro del Reino no parece ser tan prometedor, pero aunque todo se tambalee, Dios sigue firme, sentado en su trono, ejerciendo autoridad sobre toda la creación.

 Las primeras palabras de Juan fueron para la Iglesia, para la imperfecta Iglesia. Ahora es llamado para que tuviera conocimiento de cosas increíbles que habrán de suceder, pero el fundamento para creer que aquello así ocurriría no podía estar sobre el débil testimonio de la Iglesia que tan duramente había sido reprendida. Es por eso que antes de ver lo que habría de acontecer, tiene una visión que le asegura que aquello ocurrirá, tiene una visión del firme y estable Trono de Dios.

 Apo 4:1-3 TLA  Después de esto, vi una puerta abierta en el cielo. Entonces la voz que había escuchado al principio, y que resonaba tan fuerte como una trompeta, me dijo: « ¡Acércate!, voy a enseñarte lo que está por suceder.»  (2)  En ese mismo instante quedé bajo el poder del Espíritu Santo, y vi un trono en el cielo. Sobre el trono estaba sentado alguien,  (3)  que brillaba como un diamante o como un rubí. Alrededor del trono, un arco iris brillaba como una esmeralda.

 Aunque el mundo se aleje cada vez más de los caminos de Dios, Él sigue firme sobre su Trono y, un día, todos lo habrán de reconocer.

 1) LA VISIÓN

"...vi un trono en el cielo. Sobre el trono estaba sentado alguien...". ¿Quién es este alguien? Dice más adelante:

Apo 4:6-8 NVI...En el centro, alrededor del trono, había cuatro seres vivientes...(8) ... día y noche repetían sin cesar: «Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era y que es y que ha de venir.»

 Dios es quien está sentado sobre su trono en los cielos, y tal posición de autoridad no conoce de las limitaciones del tiempo,"...Dios Todopoderoso, el que era y que es y que ha de venir"

 2) LA VISIÓN CELESTIAL

Tal es la visión y hay una palabra que no deberíamos pasar por alto. Dijo Juan: Apo 4:2 NVI...vi un trono en el cielo,...

 El apóstol venía de una visión dura de las iglesias que estaban sobre la tierra. Dura porque estaban sujetas a persecuciones, tribulaciones, pobreza, y algunas se manifestaban con muy poca fuerza. Dura también porque algunas se mostraban deficientes en el amor, contaminadas por los falsos profetas y las falsas enseñanzas, y otras estaban más muertas que vivas o tibias.

 Pero a pesar de que esta era la situación en la tierra, el Reino de Dios está más allá de ella y no se limita a la experiencia de la Iglesia. Es decir, la Iglesia es parte del Reino pero el Reino no es solamente la Iglesia, por eso, aunque la visión terrenal de la Iglesia no infunde muchas esperanzas, la visión celestial del Trono de Dios, firme y estable por la eternidad, es el fundamento solido para la adoración y para la esperanza de las cosas que habrán de suceder.

 Sal 103:19-22 VM  Jehová ha establecido su trono en los cielos, y su reino domina sobre todos.  (20)  ¡Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, poderosos en fuerza, que ejecutáis sus mandatos escuchando la voz de su palabra!  (21)  ¡Bendecid a Jehová, todos sus ejércitos, ministros suyos, que hacéis su voluntad!  (22)  ¡Bendecid a Jehová, todas sus obras en todos los lugares de su señorío! ¡Bendice, oh alma mía, a Jehová!

 CONCLUSIÓN

 El rey Uzías fue un gran reformador, y a su muerte muchos se desanimaron. Hay quienes creen que entre ellos estaba Isaías, por eso, antes de recibir su llamado, necesitaba salir de ese estado de inseguridad y la mejor forma fue teniendo una visión del firme y estable Trono de Dios. Isa 6:1 NVI  El año de la muerte del rey Uzías, vi al Señor excelso y sublime, sentado en un trono;...

 El trono de Judá estaba tambaleando pero el Trono celestial seguía estando firme.

 No pierda su esperanza ni su fe, el mundo no está girando sin control, Dios sigue estando sobre su Trono, gobernando sobre toda la creación. Tal vez hoy no entienda algunas cosas, pero le aseguro que llegará el día en que con sus ojos verá la misma visión que ya también tuvo Nabucodonosor.

 Dan 4:34 PDT  «Cuando pasaron los siete años, yo, Nabucodonosor, miré hacia el cielo y recobré la razón. Alabé al Dios altísimo y bendije al que vive por siempre: »“Él es quien gobierna eternamente y su reino seguirá de generación en generación.

 

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