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Suyo y con deseos de hacer el bien

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Lo preguntamos en el artículo anterior: ¿hasta dónde llega nuestro compromiso con Dios? Y la respuesta esperada vuelve a ser la misma: espero que sea lo más comprometida que pueda ser.

 Como que no estaba siendo fácil para los creyentes en Roma entender sobre su nueva condición en Cristo, y por ello Pablo les dice : Rom 7:4 RV1960 (T)  Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.

 Como ellos, también nosotros tenemos un pasado pero deberíamos aprender, al igual que los romanos, a  enfocarnos en nuestra condición presente y en lo que debe ser nuestro futuro. Y eso es el motivo de este mensaje.

 1) PRESENTE

Muchas cosas podemos decir de lo que es nuestra realidad actual luego de haber invocado a Jesús como Señor y Salvador. Pero creo que, a la luz del tema del compromiso cristiano, la que aquí debemos decir tiene que ver con el concepto de propiedad. La idea es simple, usted y yo no somos nuestros sino que nuestro dueño es Cristo.

 Rom 7:4 DHHe (D)  Así también vosotros, hermanos míos, al incorporaros a Cristo habéis muerto con él a la ley, para pertenecer así a otro esposo: ahora sois de Cristo, de aquel que resucitó...

 El hecho de reconocer a Jesús como Salvador es una parte de nuestra declaración de fe, la otra es que le reconocemos como nuestro Señor, y esto significa que le rendimos a Él la totalidad de nuestras vidas.

1Co 6:19-20 NBLH  ¿O no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que está en ustedes, el cual tienen de Dios, y que ustedes no se pertenecen a sí mismos?  (20)  Porque han sido comprados por un precio. Por tanto, glorifiquen a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios.

 ¿Y debería afectar esta idea mi cotidiano vivir? Claro que si,... Rom 14:7-9 NBLH  Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo, y ninguno muere para sí mismo.  (8)  Pues si vivimos, para el Señor vivimos, y si morimos, para el Señor morimos. Por tanto, ya sea que vivamos o que muramos, del Señor somos.  (9)  Porque para esto Cristo murió y resucitó, para ser Señor tanto de los muertos como de los vivos.

 Mi compromiso con Dios se volverá cada vez más profundo en la medida que comprenda que ahora he pasado a pertenecer a Jesús.

 2) FUTURO

Sin dudas que un cambio de mentalidad tan radical producirá cambios reales en mi estilo de vida, ¡y es que Dios espera que eso mismo ocurra!

Rom 7:4 RV1960 (T) ...para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.

 La salvación no es por obras pero la fe genuina producirá buenas obras, y así aquél cumplirá el propósito para el cual fue redimido. Efe 2:10 NVI  Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.

 Pablo también dijo en otra de sus cartas:

Col 1:9-10 DHHe (D)  Por esta razón, nosotros, desde el día en que lo supimos, no hemos dejado de orar por vosotros y de pedir a Dios que os haga conocer plenamente su voluntad, y que os dé toda clase de sabiduría y entendimiento espiritual. (10)  Así podréis portaros como deben hacerlo los que pertenecen al Señor, haciendo siempre lo que le agrada, dando frutos de toda clase de buenas obras y llegando a conocer mejor a Dios.

 ¿Cómo definir entonces ese "fruto" que Dios espera que demos? La lista podría ser muy extensa pero creo que podemos resumir este propósito para todo aquél que reconoce a Cristo como su Señor, como el hacer siempre todo lo que agrada a Dios.

 CONCLUSIÓN

Dijimos en el artículo anterior que en nuestra mente deberíamos entender que ya no somos libres de hacer lo justo, sino que en realidad somos esclavos de la justicia. Es decir, estamos obligados a hacer lo correcto.

 Ahora añadimos un concepto más y es el de propiedad. No somos dueños de nosotros mismos, hemos sido comprados a un precio muy alto, lo que nos convierte en esclavos pero de Dios.

 Y bajo tal condición, se espera una cosa de nosotros: que demos buen fruto. Es decir, que solo hagamos lo que agrada a Dios.

 Tit 2:14-15 DHHe (D)  Él se entregó a la muerte por nosotros, para salvarnos de toda maldad y limpiarnos totalmente, para que seamos suyos, deseosos de hacer el bien.  (15)  Esto es lo que tienes que enseñar, animando y reprendiendo con toda autoridad. Que nadie te desprecie.

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