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¿Seguro amas a Dios?

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Solo una pregunta: ¿estás seguro que realmente amas a Dios?

 Dos mujeres se disputaban como suyo el mismo niño, y solo una sabia decisión sacó a la luz quien lo era en realidad. ¿Cómo se dieron cuenta? Porque quien verdaderamente le amaba estaba dispuesta a sacrificarse por el bien de él. 1Re 3:25-27 RV1960 (T)  En seguida el rey dijo: Partid por medio al niño vivo, y dad la mitad a la una, y la otra mitad a la otra.  (26)  Entonces la mujer de quien era el hijo vivo, habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo: ¡Ah, señor mío! dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis. Mas la otra dijo: Ni a mí ni a ti; partidlo.  (27)  Entonces el rey respondió y dijo: Dad a aquélla el hijo vivo, y no lo matéis; ella es su madre.

 Ya meditamos en esta historia en un artículo anterior (“¿Estás listo para amar?”), pero ahora ella nos da pie para meditar en esta pregunta:¿realmente amo a Dios? Esto es lo que trataremos de responder.

 1) EL DILEMA

Todo empezó cuando: 1Re 3:18-21 RV1960 (T)  Aconteció al tercer día después de dar yo a luz, que ésta dio a luz también, y morábamos nosotras juntas; ninguno de fuera estaba en casa, sino nosotras dos en la casa.  (19)  Y una noche el hijo de esta mujer murió, porque ella se acostó sobre él.  (20)  Y se levantó a medianoche y tomó a mi hijo de junto a mí, estando yo tu sierva durmiendo, y lo puso a su lado, y puso al lado mío su hijo muerto.  (21)  Y cuando yo me levanté de madrugada para dar el pecho a mi hijo, he aquí que estaba muerto; pero lo observé por la mañana, y vi que no era mi hijo, el que yo había dado a luz.

 Esta historia nos da una definición de lo que es el verdadero amor. Y este no puede existir donde no hay la disposición de sacrificarse uno mismo por causa del otro.

Esto concuerda con lo que el apóstol Pablo dijo sobre el amor: 1Co 13:4-6 PER  El amor es paciente, es amable, el amor no es envidioso ni fanfarrón, no es orgulloso ni destemplado,  (5)  no busca su interés, no se irrita, no apunta las ofensas,  (6)  no se alegra de la injusticia, se alegra de la verdad.

 Hay un elemento sacrificial en el amor, y sin ello, lo que se diga ser "amor" en realidad no lo es.

 2) EL AMOR DE DIOS

A la luz de lo anterior cabe preguntarnos si es posible encontrar esa clase amor para nosotros hoy. La respuesta es sí, y ese tipo de amor lo podemos encontrar en Dios.

 Rom 5:6-8 PDT  Cristo murió por nosotros en el momento preciso: cuando éramos incapaces de salvarnos, siendo enemigos de Dios.  (7)  Es muy difícil que alguien muera por salvar a una persona buena. Pero quizás alguien pudiera arriesgar su vida por una persona muy buena.  (8)  En cambio, Dios nos demostró su amor en que Cristo murió por nosotros aun cuando éramos pecadores.

 1Jn 4:9-10 PER  Dios ha demostrado el amor que nos tiene enviando al mundo a su Hijo único para que vivamos gracias a él.  (10)  En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para expiar nuestros pecados.

 Dios nos ha amado al punto de sacrificar a su único Hijo en la cruz para que, sin nosotros merecerlo, podamos tener la oportunidad de alcanzar el perdón y la vida eterna. Eso encaja perfectamente con nuestra definición de verdadero amor.

 Y ahora llegamos al propósito de estas palabras, vimos una definición de amor y que en Dios lo podemos encontrar, la pregunta ahora es: ¿amo a Dios con ese amor verdadero o con un “amor” falso y egoísta?

 3) EL AMOR A DIOS

 Si el amor verdadero implica sacrificio, ¿amamos realmente a Dios?

 Jesús dijo sobre esto: Mat 10:37-39 TLA  »Si ustedes prefieren a su padre o a su madre más que a mí, o si prefieren a sus hijos o a sus hijas más que a mí, no merecen ser míos.  (38)  Y si no cargan su cruz y me siguen, no merecen ser míos.  (39)  Si sólo se preocupan por su propia vida, la van a perder. Pero si están dispuestos a dar su vida por causa mía, les aseguro que la van a ganar.

 ¿Qué significa sacrificio en mi amor a Dios?

 Él antes que la familia (v.37), Él antes que el mundo (para el cual estoy crucificado, v.38), Él antes que yo mismo (v.39).

 CONCLUSIÓN

¿Amo realmente a Dios? Muchos son los que dicen que sí, pero no son todos los que están dispuestos a sacrificarse por Él.

 De seguro no es parte de nuestra naturaleza humana el hacer este tipo de sacrificios pero podemos refugiarnos en su compasión y en el poder de su Espíritu para dejar de amarle en una forma falsa y egoísta para hacerlo de la misma manera que Él nos ama a nosotros.

 Amar no es solo sentimientos, amar además es una decisión de mi voluntad donde decido sacrificar lo mío, y en este caso, para tener a Dios en el primer lugar.

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