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Saliendo de las ruinas

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Dios puede sacarte de una vida en ruinas.

Aquella ciudad despertaba admiración entre quienes la conocían. Tenía todo lo necesario para ser una de las grandes ciudades de aquellos días, pero en su rebeldía perdieron todo su esplendor y ahora no era más que un montón de escombros. Tal era su ruina pero la promesa era de que volvería a ser gloriosa, ya no por lo imponente de sus edificios o de sus murallas, ya no por la abundancia de sus riquezas, volvería a ser gloriosa por causa de la presencia de Dios en medio de ella.
Zac 2:5 PDT Pero yo seré como una muralla de fuego a su alrededor, viviré en ella y le daré gloria”». Lo dice el Señor.

La desobediencia al consejo bíblico y la esclavitud al pecado, lleva al hombre a la ruina emocional, mental, física, económica, familiar, etcétera. Tenemos todo para "brillar" pero el escombro apaga aquel brillo, hoy la esperanza puedes ponerla en Dios porque Él puede sacarte de una vida en ruinas y devolverte el esplendor de la vida.

1) UNA CIUDAD EN RUINAS
Cuando las consecuencias de su pecado les alcanzaron, aquella ciudad ya no fue la misma. Con un lenguaje poético Jeremías lo expresó así: Lam 1:1-4 NVI ¡Ay, cuán desolada se encuentra la que fue ciudad populosa! ¡Tiene apariencia de viuda la que fue grande entre las naciones! ¡Hoy es esclava de las provincias la que fue gran señora entre ellas! (2) Amargas lágrimas derrama por las noches; corre el llanto por sus mejillas. No hay entre sus amantes uno solo que la consuele. Todos sus amigos la traicionaron; se volvieron sus enemigos. (3) Humillada, cargada de cadenas, Judá marchó al exilio. Una más entre las naciones, no encuentra reposo. Todos sus perseguidores la acosan, la ponen en aprietos. (4) Los caminos a Sión están de duelo; ya nadie asiste a sus fiestas solemnes. Las puertas de la ciudad se ven desoladas: sollozan sus sacerdotes, se turban sus doncellas, ¡toda ella es amargura!

Su gloria se convirtió en vergüenza y amargura, como en la vida de muchos que, rebelándose a la voluntad divina, deciden tomar sus propios caminos para cosechar ruinas y decepción.

¿Había esperanza para aquella ciudad asolada? Claro que si, y ella estaba en Dios. Zac 2:5 BNP yo la rodearé como muralla de fuego y mi gloria estará en medio de ella –oráculo del Señor–.

CONCLUSIÓN
Es la presencia de Dios en tu vida, en tu matrimonio, en tu familia, que devolverá el "esplendor" que tal vez hayas perdido.

No sigas cargando con las ruinas y los escombros, vuélvete a Dios en arrepentimiento y permite que Él haga de tu vida algo glorioso una vez más.

Lam 3:39-40 DHHe (D) Siendo el hombre un pecador, ¿de qué se queja en esta vida? (40) Reflexionemos seriamente en nuestra conducta y volvamos nuevamente al Señor.

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