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Sobre las palabras que escuchas hay una expectativa divina, y de eso deberías ser consciente.

 Dice la Biblia: Luc 13:5-9 TLA  ¡De ninguna manera! Y si ustedes no cambian su manera de vivir ni obedecen a Dios, también morirán.»  (6) Además, Jesús les puso este ejemplo: «Un hombre había sembrado una higuera en su viñedo. Un día, fue a ver si el árbol tenía higos, pero no encontró ninguno.  (7)  Entonces le dijo al encargado del viñedo: “Tres años seguidos he venido a ver si esta higuera ya tiene higos, y nunca encuentro nada. Córtala, pues sólo está ocupando terreno.”  (8)  El encargado le dijo: “Señor, deje usted la higuera un año más. Aflojaré la tierra a su alrededor, y le pondré abono.  (9)  Si el próximo año da higos, la dejará vivir; si no, puede ordenar que la corten.”»

 El mensaje era claro y también que había una expectativa sobre la reacción ante el mismo, pero hasta ese momento ningún "fruto" había aparecido en aquellos duros corazones.

 Pero no solo Dios espera algún resultado en su llamado a los que están lejos, también lo espera de los que están cerca. Isa 5:4 NVI  ¿Qué más se podría hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? Yo esperaba que diera buenas uvas; ¿por qué dio uvas agrias?

 Hay una expectativa, por parte de Dios, sobre cada mensaje que nos es enviado, y el que no encuentre nada termina siendo en nuestro perjuicio. Jua 15:1-2 BL95  Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador.  (2)  Toda rama que no da fruto en mí la corta. Y toda rama que da fruto la limpia para que dé más fruto.

 No menosprecies lo que de Dios y Su Reino se te dice, porque no es casualidad que lo estés escuchando.

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