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Haga a un lado todos sus "peros" y sea sensible a la voz del Espíritu, no vaya a ser que se esté perdiendo una gran oportunidad.

 El pre juicioso Pedro iba a ser desafiado, pero a pesar de él mismo, fue sensible y todo salió bien.

Hch 10:28-29 RV1960 (T)  (28)  Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo;  (29)  por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir?

 Hay momentos que son decisivos en lo que sucederá después, y muchas veces el obstáculo somos nosotros mismos. Haga a un lado todos sus prejuicios y déjese guiar por el Espíritu Santo, de seguro Dios lo sorprenderá.

 1) LOS HECHOS

Usted puede leer esta historia en el capítulo diez del libro de los Hechos en la Biblia, pero déjeme resumirlo así:

 1.1) Lo que Pedro estaba haciendo

 Dice que, Hch 10:9-15 RV1960 (T)  ...Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta.  (10)  Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis;  (11)  y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra;  (12)  en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo.  (13)  Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come.  (14)  Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás.  (15)  Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común.

 Tal vez esto le parezca irrelevante, pero luego le explicaré porque no lo es.

 1.2) Lo que Pedro no sabía

 Lejos de su conocimiento se encontraba:

 a) Cornelio y su trato con Dios

 Hch 10:1-6 RV1960 (T)   Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana,  (2)  piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre.  (3)  Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio.  (4)  El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios.  (5)  Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro.  (6)  Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas.

 b) Dios y su trato con Cornelio

Hch 10:44-48 RV1960 (T)  (44)  Mientras aún hablaba Pedro estas palabras (ya en la casa de Cornelio*), el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.  (45)  Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.  (46)  Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.  (47)  Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?  (48)  Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.  (*cursivas añadidas)

Ni lo que estaba sucediendo ni lo que sucedería, eran del conocimiento de Pedro.

1.3) Lo que Pedro si sabía

 Hch 10:18-23 RV1960 (T)  (18)  Y llamando, preguntaron si moraba allí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro.  ...(21)  Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que fueron enviados por Cornelio, les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido?  (22)  Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras.  (23)  Entonces, haciéndoles entrar, los hospedó. Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Jope.

 Una simple invitación, es todo lo que tenía delante de sus ojos, pero una que luego se convertiría en una oportunidad para la manifestación gloriosa de Dios.

 Dios es soberano y omnipotente, por lo cual no podemos limitarlo a una forma de actuar, pero entienda esto: muchas de las manifestaciones gloriosas de Dios, llámense avivamientos o bendiciones personales, comienzan con pequeñas cosas que hombres sensibles al Espíritu perciben y hacen, aún más allá de sus propios prejuicios.

 1.4) Lo que Pedro creía

Hch 10:28-29 RV1960 (T)  (28)  Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo;  (29)  por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir?

 Las fortalezas en la mente de Pedro eran grandes obstáculos para aquella oportunidad crucial, pero...¿recuerda lo que dijimos en el primer punto? Pedro era un hombre espiritual, y ese cultivar el espíritu a través de la oración, le ayudó a vencer sus propios obstáculos y aprovechar la preciosa oportunidad que tenía delante, ser instrumento de Dios para llevar salvación a los gentiles.

 CONCLUSIÓN

 Esto es lo que quiero decirle.

 Tanto en la vida personal como en la ministerial, hay oportunidades que se nos presentan que no tienen un cartel que anuncie lo que provocarán.

 Algunas serán simples, sin un brillo especial, pero como lo vimos en el caso de Pedro, serán puertas de entrada a cosas mayores.

 El mayor obstáculo para que las aprovechemos no es el diablo, sino nosotros mismos por causa de los prejuicios y la falta de sensibilidad al Espíritu, y esto por una pobre vida espiritual.

 Cultive su relación con Dios y pídale el ser sensible al Espíritu Santo, déjese guiar por Él en las oportunidades que le presente, y sorpréndase con lo que Él hará.

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