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Prometer a Dios

En estos días escuchaba a quien decía cuan poco valor tiene la palabra dicha por el hombre como compromiso seguro de alguna cosa, y como esto también lo trasladamos a  nuestra relación con Dios.

 Es el propósito de estas palabras el revelar como nuestras palabras son algo serio para Dios.

 Dice un proverbio de la Biblia: Pro 20:25 TLA  No caigas en la trampa de prometerle algo a Dios, para luego no cumplirle.

He allí el poco valor de nuestras palabras, prometemos pero no cumplimos. El problema es que ante nuestros ojos está desvalorizada la palabra  pero no ante Dios.

Ser un llamado de  atención ante lo que muchas veces estamos tentados a prometer, e imprimir mayor urgencia en lo que ya hemos prometido, es el objetivo de  estas palabras.

 Lo primero que deberíamos saber es que Dios toma los votos con seriedad y demanda que se lleven a cabo. Deu 23:21 NVI  »Si le haces una promesa al SEÑOR tu Dios, no tardes en cumplirla, porque sin duda él demandará que se la cumplas; si no se la cumples, habrás cometido pecado.

 Observe la demanda  y el fin de no cumplir:"...habrás cometido pecado"

 Lo segundo que debemos saber es que en realidad no necesitamos hacer ningún voto ante Dios. Ecl 5:4-6 TLA  Si le haces una promesa a Dios, no te tardes en cumplirla, porque a Dios no le gusta la gente tonta que no cumple.  (5)  Recuerda que «vale más no prometer, que prometer y no cumplir».  (6)  No cometas el error de hablar sin pensar. Tampoco te disculpes luego con el sacerdote, y digas que lo hiciste sin querer. No hay necesidad de que Dios se enoje contigo y destruya lo que tanto trabajo te ha costado, ¡y todo por hablar sin pensar! 

 Hay quienes con buena intención se comprometen a algo, otros impulsados por sus emociones, pero deberíamos saber que aquello en lo que nos comprometamos será algo que Dios espera que cumplamos.

 Déjeme mostrarle un caso, entre muchos, de gente que temerariamente hace votos a Dios.

 Dice de  un hombre  llamado Jefté: Jue 11:30-32 RV60  Y Jefté hizo voto a Jehová,  diciendo:  Si entregares a los amonitas en mis manos,  (31)  cualquiera que saliere de las puertas de mi casa a recibirme,  cuando regrese victorioso de los amonitas,  será de Jehová,  y lo ofreceré en holocausto.  (32)  Y fue Jefté hacia los hijos de Amón para pelear contra ellos;  y Jehová los entregó en su mano.

 Aquél estaba a las puertas de una gran batalla y sabía que Dios haría la diferencia, pero en lugar de orar como muchos otros caudillos hicieron antes, prefirió hacer un voto ante Dios,  y eso no fue muy inteligente.

 Jue 11:34-39 RV60  Entonces volvió Jefté a Mizpa,  a su casa;  y he aquí su hija que salía a recibirle con panderos y danzas,  y ella era sola,  su hija única;  no tenía fuera de ella hijo ni hija.  (35)  Y cuando él la vio,  rompió sus vestidos,  diciendo:  ¡Ay,  hija mía!  en verdad me has abatido,  y tú misma has venido a ser causa de mi dolor;  porque le he dado palabra a Jehová,  y no podré retractarme.  (36)  Ella entonces le respondió:  Padre mío,  si le has dado palabra a Jehová,  haz de mí conforme a lo que prometiste,  ya que Jehová ha hecho venganza en tus enemigos los hijos de Amón.  (37)  Y volvió a decir a su padre:  Concédeme esto:  déjame por dos meses que vaya y descienda por los montes,  y llore mi virginidad,  yo y mis compañeras.  (38)  El entonces dijo:  Ve.  Y la dejó por dos meses.  Y ella fue con sus compañeras,  y lloró su virginidad por los montes.  (39)  Pasados los dos meses volvió a su padre,  quien hizo de ella conforme al voto que había hecho.  Y ella nunca conoció varón.

 "El voto irreflexivo de Jefté le trajo un dolor inenarrable. En el calor de la emoción o de la agitación personal es muy fácil hacer promesas necias a Dios. Estas promesas pueden sonar muy espirituales cuando las hacemos, pero pueden producir sólo frustración y culpabilidad cuando nos vemos forzados a cumplirlas. El hacer "tratos" espirituales sólo nos trae desilusión. Dios no quiere promesas para el futuro, sino obediencia para el día de hoy."Comentario Biblia  Diario Vivir, Jueces 11:34-35

 Es mi pensamiento que no hay mayor necedad en el hombre que hacer un voto con Dios, y más cuando es para conseguir algo de Él. Si usted quiere hacer una promesa  que sea como fruto de gratitud pero no para lograr un favor de parte de Él.

 ¿Por  que digo esto? Se que muchos van a disentir con este  pensamiento pero no creo que sea el camino de los votos el adecuado para recibir algo de Dios. Es mi opinión que el camino correcto por el cual fluye la bendición es el camino del amor, del amor que Él nos tiene a cada uno de nosotros. ¿Qué mayor "cosa" puede uno esperar recibir de Dios sino el perdón y la salvación?  Y estas cosas no vinieron por el camino de los votos sino por el de el amor: Jua 3:16 RV60  Porque de tal manera amó Dios al mundo,  que ha dado a su Hijo unigénito,  para que todo aquel que en él cree,  no se pierda,  mas tenga vida eterna.

 Y si su amor fue suficiente para tal sacrificio, ¿porque dudaría que su amor no lo fuera para cosas menores?. Yo tengo muchos sueños, y aspiro a cosas mejores en todas las áreas de mi vida, y las espero en Dios. Pero no concibo un Dios que  hará como resultado de mis votos, sino que concibo un Dios que hará porque me ama, y en ese amor me siento seguro.

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