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PRÓDIGOS

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De qué es culpable Dios para que te hayas apartado tanto?

Dice la Biblia: Jer 2:5-6 BLPH Así dice el Señor: ¿Qué culpa encontraron en mí sus antepasados, qué maldad para alejarse de mí? Se fueron detrás de naderías y acabaron siendo una nada. (6) No preguntaron: “¿Dónde está el Señor, que nos hizo subir de Egipto, que nos fue guiando por la estepa, por terrenos desérticos y quebrados, por terrenos áridos y tenebrosos, por terrenos que nadie atraviesa, por terrenos donde nadie reside?”.

Habiendo experimentado el favor divino, hacía ya un tiempo que estos caminaban alejados de Dios. Y preguntándoles por la causa, no había una respuesta convincente.

Jer 2:31-32 TLA Pero escúchenme bien todos los que están presentes: ¡yo no he sido cruel con ustedes como el ardiente desierto, ni como la terrible oscuridad de una cueva! ¿Entonces, por qué me dicen que van a hacer lo que quieran, y que no volverán a adorarme? (32) No hay novia que se olvide de su vestido ni de sus joyas, ¡pero ustedes, que son mi pueblo, hace mucho que se olvidaron de mí!

Estas palabras van dirigidas a quienes, habiendo disfrutado de la gracia divina, hoy se han alejado considerablemente de Dios. La pregunta es: ¿cuál ha sido Su culpa? ¿cuál Su engaño? Y si en esta hora te das cuenta que no hay una respuesta convincente a esta pregunta, solo decirte que la oportunidad de volver a la relación que abandonaste sigue estando vigente para ti.

Luc 15:16-20 PDT El hijo tenía tanta hambre que hasta quería comer lo que comían los cerdos, pero nadie le daba nada. (17) Finalmente cayó en cuenta de que había sido muy tonto y se dijo: “¡Todos los trabajadores de mi padre tienen suficiente comida, y yo estoy aquí muriéndome de hambre! (18) Iré a la casa de mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra Dios y contra ti. (19) Ya no merezco llamarme tu hijo; déjame ser como uno de tus trabajadores”. (20) Entonces el hijo regresó a la casa de su padre. »Mientras el hijo todavía estaba muy lejos de casa, su padre lo vio y tuvo compasión de él. Salió corriendo a su encuentro y le dio la bienvenida con besos y abrazos.

Acércate una vez más  a Dios, sus brazos siguen abiertos para ti.

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