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Preguntas que tienen respuesta

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No desmayes, para Dios no hay imposible.

Dice la Biblia: Mar 8:1-4 RV1960 (T) En aquellos días, como había una gran multitud, y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo: (2) Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; (3) y si los enviare en ayunas a sus casas, se desmayarán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos. (4) Sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto?

La situación era compleja delante de los ojos de los discípulos. Por un lado la esterilidad del desierto, por el otro la enorme necesidad de la multitud, pero se olvidaron de mirar a Jesús.

Mar 8:5-8 RV1960 (T) El les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Ellos dijeron: Siete. (6) Entonces mandó a la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante de la multitud. (7) Tenían también unos pocos pececillos; y los bendijo, y mandó que también los pusiesen delante. (8) Y comieron, y se saciaron; y recogieron de los pedazos que habían sobrado, siete canastas.

Esto me hizo recordad otra historia: Rom 4:19-20 TLA Aunque Abraham tenía casi cien años, y sabía que pronto moriría, nunca dejó de confiar en Dios. Y aunque sabía que su esposa Sara no podía tener hijos, (20) nunca dudó de que Dios cumpliría su promesa. Al contrario, su confianza era cada vez más firme, y daba gracias a Dios.

La mirada de Abraham no estaba en su vejez ni en la esterilidad de su esposa, su mirada estaba puesta en Dios, para quien nada le es imposible. Gén 21:1-7 RV1960 (T) Visitó Jehová a Sara, como había dicho, e hizo Jehová con Sara como había hablado. (2) Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho…(5) Y era Abraham de cien años cuando nació Isaac su hijo. (6) Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo. (7) Y añadió: ¿Quién dijera a Abraham que Sara habría de dar de mamar a hijos? Pues le he dado un hijo en su vejez.

¿Cómo?¿De dónde?¿Cuándo? Son las preguntas que asaltan nuestra mente y perturban nuestro corazón. ¿La respuesta? No sé como, ni donde, ni cuando, pero si se que Dios es fiel y poderoso para hacer el milagro a favor de sus hijos, y eso es lo que no me deja desmayar.

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