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Por qué hablé?

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Piense bien antes de hablar, mejor es pasar por sabio por lo que no se dice que quedar como un tonto por lo que si se habla.

La bandera de victoria ondeaba a pleno sobre el campo de batalla, pero siempre hay tiempo para que alguien hable de más y lo arruine.1Sa 14:24 NVI  Los israelitas desfallecían de hambre, pues Saúl había puesto al ejército bajo este juramento: «¡Maldito el que coma algo antes del anochecer, antes de que pueda vengarme de mis enemigos!» Así que aquel día ninguno de los soldados había probado bocado.

Las palabras no son gratuitas, como algunos piensan. Todo lo que sale de nuestros labios tiene su precio que luego hay que pagar, a veces es para bien pero otras es para mal. Saúl habló sin pensar y luego tuvo que pagar el precio a su locura, tenga cuidado para que a usted no le pase lo mismo con lo que habla.

1) LA MALDICIÓN

Gracias a la fe y a la osadía de Jonatán, Dios estaba dando la victoria al diezmado ejército de Israel. Y en el calor de la batalla, sin meditarlo mucho, Saúl suelta unas palabras que luego fueron para su perjuicio.

1Sa 14:23-26 DHHe (D)  El combate se extendió hasta Bet-avén, y el Señor libró a Israel en esta ocasión. (24)  Sin embargo, los israelitas estaban muy agotados aquel día, pues nadie había probado alimento, porque Saúl había puesto al pueblo bajo juramento, diciendo: “Maldito aquel que coma algo antes de la tarde, antes de que yo me haya vengado de mis enemigos.” (25)  Y el ejército llegó a un bosque donde había miel en el suelo.  (26)  Cuando la gente entró en el bosque, la miel corría como agua; sin embargo, nadie la probó por miedo al juramento.

 Eh allí sus palabras y ahora también sus malas consecuencias.

 2) EL PRECIO

Las palabras siempre generan un precio que hay que pagar, y eso fue lo que aprendió el impulsivo Saúl.

 2.1) No hicieron todo lo que podían haber hecho

1Sa 14:27-30 NVI  Sin embargo, Jonatán, que no había oído a su padre poner al ejército bajo juramento, alargó la vara que llevaba en la mano, hundió la punta en un panal de miel, y se la llevó a la boca. En seguida se le iluminó el rostro.  (28)  Pero uno de los soldados le advirtió: —Tu padre puso al ejército bajo un juramento solemne, diciendo: “¡Maldito el que coma algo hoy!” Y por eso los soldados desfallecen.  (29)  —Mi padre le ha causado un gran daño al país —respondió Jonatán—. Miren cómo me volvió el color al rostro cuando probé un poco de esta miel.  (30)  ¡Imagínense si todo el ejército hubiera comido del botín que se le arrebató al enemigo! ¡Cuánto mayor habría sido el estrago causado a los filisteos!

 2.2) Empujó al pueblo a actuar mal

1Sa 14:31-32 NVI...Y como los soldados estaban exhaustos,  (32)  echaron mano del botín. Agarraron ovejas, vacas y terneros, los degollaron sobre el suelo, y se comieron la carne con todo y sangre.

 2.3) Perdió autoridad en sus palabras

1Sa 14:43-45 BNP  Y Saúl le preguntó:–Dime lo que has hecho. Jonatán le contó: –Probé un poco de miel con la punta del palo que llevaba en la mano. ¡Y ahora me toca morir!  (44)  Saúl le dijo: –¡Que Dios me castigue si no mueres, Jonatán!  (45)  Pero la tropa dijo a Saúl: –¿Cómo va a morir Jonatán, que ha dado esta gran victoria a Israel? ¡De ningún modo! ¡Por la vida del Señor!, que no caerá a tierra ni un pelo de su cabeza; porque él ha actuado hoy con la ayuda de Dios. Así salvaron la vida a Jonatán.

 Observe como quiere poner peso de autoridad en sus palabras:"..¡Que Dios me castigue si no mueres, Jonatán!". ¿Y que fue lo que pasó? A pesar de todo su teatro Jonatán no murió.

 Tal vez este último haya sido el precio más alto que tuvo que pagar, ya que de ahora en más, a las palabras del Rey el pueblo sabía que podía decirle que no.

 CONCLUSIÓN

Dice un dicho:"las palabras se las lleva el viento", pero hay casos en que esto no es así. Ellas vuelven sobre nosotros pero ahora con la carga de un precio que hay que pagar.

 No se apresure a hablar, no sea impulsivo en sus declaraciones, piense bien lo que dice, y aún cuando hable, esté abierto a considerar lo que otros también piensan. Las palabras no son gratis, hay quienes han pagado un precio muy alto y doloroso por no saber callar.

 Pro 21:23 RV1960 (T)  El que guarda su boca y su lengua, Su alma guarda de angustias.

 

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