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Por qué a mí?

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Soportar la aflicción no es fácil y menos cuando no se entiende el "¿por que a mi?". Hay una visión entre muchas sobre esto y ella es el motivo de estas palabras hoy.

 Había llegado la hora de la lamentación y el llanto. Estando el pueblo embargado por aquél sentimiento de luto surgieron los poemas que forman parte del libro de Lamentaciones. Es en ellos que uno de los versos dice así: Lam 3:33 RV1960 (T)  Porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres.

 Sin duda que está hablando de Dios como soberano sobre aquél juicio que sobre ellos había caído, pero allí dice algo que tal vez nos ayude en el entendimiento de "¿ por qué a mi?" me pasan ciertas cosas hoy.

 Antes de comenzar el desarrollo reconozco que es esta una visión muy limitada del por qué del sufrimiento. Sin duda hay muchas más y no toda aflicción podemos remitirla a este caso.

 ES UNA RESPUESTA A UNA ACCIÓN

Sabiendo que nadie esta por encima de Dios para forzar su voluntad y ante la revelación de que no es fruto de un caprichoso ser interior el afligir al hombre, solo queda pensar que la aflicción es permitida por Dios sobre el hombre como respuesta al accionar de este último.

Esd 9:13 PDT  »Todo el mal que hemos sufrido ha sido por nuestra culpa. Hemos hecho lo malo y hemos pecado mucho. Pero tú, nuestro Dios, nos has castigado mucho menos de lo que merecíamos por nuestros terribles pecados, y has dejado que algunos de nosotros escapemos del cautiverio.

 Nadie puede obligar a Dios, y el no se agrada en afligir al hombre. Cuando así lo permite es porque su justicia lo demanda.

 Es interesante ver  como junto con su justicia también se manifiesta su misericordia: Lam 3:32 RV1960 (T)  Antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias;

Por lo cual esperanza hay para quien, como consecuencia de sus propias decisiones, ha caído bajo la justicia de Dios ya que junto con ella camina su inmensa misericordia.

2Sa 24:10-16 RV1960 (T)  (10)  Después que David hubo censado al pueblo, le pesó en su corazón; y dijo David a Jehová: Yo he pecado gravemente por haber hecho esto; mas ahora, oh Jehová, te ruego que quites el pecado de tu siervo, porque yo he hecho muy neciamente.  (11)  Y por la mañana, cuando David se hubo levantado, vino palabra de Jehová al profeta Gad, vidente de David, diciendo:  (12)  Vé y dí a David: Así ha dicho Jehová: Tres cosas te ofrezco; tú escogerás una de ellas, para que yo la haga.  (13)  Vino, pues, Gad a David, y se lo hizo saber, y le dijo: ¿Quieres que te vengan siete años de hambre en tu tierra? ¿o que huyas tres meses delante de tus enemigos y que ellos te persigan? ¿o que tres días haya peste en tu tierra? Piensa ahora, y mira qué responderé al que me ha enviado.  (14)  Entonces David dijo a Gad: En grande angustia estoy; caigamos ahora en mano de Jehová, porque sus misericordias son muchas, mas no caiga yo en manos de hombres.  (15)  Y Jehová envió la peste sobre Israel desde la mañana hasta el tiempo señalado; y murieron del pueblo, desde Dan hasta Beerseba, setenta mil hombres.  (16)  Y cuando el ángel extendió su mano sobre Jerusalén para destruirla, Jehová se arrepintió de aquel mal, y dijo al ángel que destruía al pueblo: Basta ahora; detén tu mano. Y el ángel de Jehová estaba junto a la era de Arauna jebuseo.

 COMO RESPUESTA PERSIGUE UN FIN

La disciplina del Señor no es carente de razón, no es una mera demostración de poder sino que tiene un fin en si mismo.

Heb 12:8-11 PDT  Si Dios no los disciplinara, significaría que no le importan. Cuando un padre no corrige a sus hijos es porque realmente no los considera sus hijos.  (9)  Todos hemos tenido padres en la tierra que nos han disciplinado y nosotros los respetamos. Entonces es aun más importante someternos a nuestro Padre celestial para poder vivir.  (10)  Nuestros padres en la tierra nos corrigieron por poco tiempo. Lo hicieron de la mejor manera que pudieron, pero Dios nos corrige para ayudarnos a ser santos como él.  (11)  No nos gusta cuando nos corrigen porque nos duele, pero luego de haber sido corregidos da buenos resultados. Entonces nos llenamos de paz y empezamos a vivir como debe ser.

 ¿QUE DEBO ENTENDER DE TODO ESTO?

  El "¿por qué a mí?" encuentra, muchas veces, sentido en el estilo de vida que llevamos. No está en el corazón de Dios el afligirnos, pero muchas de nuestras acciones así se lo demandan.

 De igual manera, en medio de la disciplina no debemos olvidar su profunda misericordia y los "buenos resultados" que tal disciplina generan.

 Apo 3:19 PDT  Yo corrijo y castigo a los que amo. Así que, esfuérzate y cambia.

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