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Padres egoistas, hijos que sufren

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No piense solo en usted, piense también en sus hijos ya que sus decisiones presentes pueden afectar para mal el futuro de ellos.

 Entre otros, el rey Saúl tuvo dos hijas, Merab y Mical, las cuales vieron seriamente afectadas sus vidas por causa de las malas decisiones de su papá. Al punto que, aún después de muerto, seguían sufriendo por culpa de él: 2Sa 21:8-9 PDT  David les entregó a Armoní y Mefiboset hijos de Saúl y su esposa Rizpa. Saúl también tenía una hija llamada Merab, quien estaba casada con Adriel hijo de Barzilay, el mejolatita. Así que David tomó a los cinco hijos de Merab y Adriel,  (9)  y les entregó estos siete hombres a los gabaonitas, quienes los llevaron al monte y los ejecutaron ante el Señor. Así murieron al mismo tiempo los siete durante el principio de la cosecha de cebada.

 Sin duda que no estamos de acuerdo con este tipo de sacrificios en nuestro tiempo presente, pero es mi intención señalar como aquella hija seguía sufriendo las consecuencias de las acciones de su padre. No piense solo en usted, tenga en cuenta que todo lo que haga o diga, afectará de alguna manera en el futuro de sus hijos y mejor sería que fuera para bien.

 1) HIJOS QUE SUFREN

Las decisiones egoístas de los padres que solo buscan su propio bien, tarde o temprano terminarán afectando a su descendencia, y de ello, Merab y Mical son un ejemplo.

 1.1) MERAB

Todo comenzó así: 2Sa 21:1-6 PDT  Durante el reinado de David, hubo escasez de alimentos por tres años. David oró al Señor, y el Señor le contestó: «Saúl y su familia asesina son la causa de esta escasez de alimentos por haber matado a los gabaonitas».  (2)  Los gabaonitas no eran israelitas, sino amoritas, y los israelitas habían prometido no hacerles daño, pero Saúl trató de matarlos debido a los celos que tenía del pueblo de Israel y Judá. El rey David reunió a los gabaonitas  (3)  y les preguntó: —¿Qué puedo hacer por ustedes? ¿Cómo puedo reparar el daño del pecado de Israel para que ustedes bendigan al pueblo del Señor?  (4)  Los gabaonitas le contestaron:... (6)  Entréganos siete de los hijos de Saúl, el elegido del Señor, para que los ejecutemos ante el Señor en el monte Guibeá de Saúl. El rey dijo: —Se los entregaré.

 Vuelvo a decir, aunque no estamos de acuerdo en el presente con esta forma de resolver los conflictos, si es de destacar como las malas acciones de Saúl seguían afectando a su familia aún después de que este estaba ya muerto. Merab no se merecía aquel sufrimiento como tampoco se lo merecen muchos hijos que viven cargando traumas, rencores, miedos, angustias, tristezas, por culpa de las malas acciones de sus padres. U otros que se ven obligados a sufrir las consecuencias de una vida desordenada, consecuencias que pueden llamarse pobreza, sida u otras enfermedades transmitidas desde el vientre materno, el estigma de un apellido ligado a una mala reputación, etcétera.

 Pero no solo Merab sufría, también lo hacía Mical.

 1.2) MICAL

Dice la Biblia que: 1Sa 18:20-21 PDT  Mical, la otra hija de Saúl estaba enamorada de David. Cuando Saúl lo supo, le agradó la noticia,  (21)  y pensó: «Atraparé a David por medio de Mical. Se la daré en matrimonio y luego dejaré que los filisteos lo maten». Así que Saúl habló con David de nuevo: —Puedes casarte con mi hija hoy mismo.

 Mire este padre, para nada le importaba los sentimientos de su hija, ella era solo un medio para conseguir su objetivo de eliminar a David. Este desprecio por los sentimientos de su hija la llevó a sufrir mucho durante su vida.

 Habiendo obligado a David a huir para salvar su vida, aquella joven que tenía su corazón apegado a su esposo fue obligada a desposarse con otro a quien no quería. 1Sa 25:44 TLA  Aunque Mical había sido esposa de David, más tarde Saúl le ordenó casarse con Paltí hijo de Lais, que era de Galim.

 Siendo que sufrió al perder a su amado, ahora sufre por la obligación de amar a otro, y como si fuera poco, las malas decisiones de su papá vuelven a alcanzarle para volver a traer dolor sobre su corazón.

2Sa 3:13-16 TLA  David le contestó: «Me parece bien. Haré un pacto contigo, pero con la condición de que, cuando vengas, me traigas a Mical, la hija de Saúl». (14)  Al mismo tiempo, David le envió a Is-bóset este mensaje: «Devuélveme a mi esposa Mical, pues yo se la compré a tu padre. El precio que pagué por ella fueron los cien filisteos que maté». (15)  Como Mical vivía con Paltiel hijo de Lais, Is-bóset mandó que se la quitaran.  (16)  Pero Paltiel se fue llorando tras ella, hasta que llegaron a un pueblo llamado Bahurim. Allí Abner le dijo: «¡Ya basta de lloriqueos! ¡Vuelve a tu casa!» Y Paltiel regresó.

 Cada vez que se disponía a amar el egoísmo de su padre y sus consecuencias no se lo permitían, por lo cual su corazón sufrió más de lo que ella se merecía.

 CONCLUSIÓN

¿Qué es lo que veo cuando medito en la vida de Merab y de Mical? Veo a dos jóvenes que debieron sufrir injustamente porque a su papá no le importaba mucho el futuro de su descendencia.

 Aunque los hijos se esfuercen por mostrarse independientes, sus vidas están y lo estarán siempre, ligadas a las de sus padres. Cuando usted tome decisiones como: divorcio, negocios, adulterio, maltrato familiar, u otra cualquiera, sepa que no solo está afectando su vida, sino también el de las generaciones que le siguen.

 Deténgase a pensar un poquito por ellos, no vaya a ser que los esté obligando a llevar una carga que los marcará hasta el último día de sus vidas

 

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