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Como olas agitadas

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La duda es un gran obstáculo para nuestras oraciones, pero solo aquella que duda del mismísimo Dios.

 Luego de que Santiago animara a los creyentes a refugiarse en la oración, dice sobre esta: Stg 1:6-8 NVI  Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento.  (7)  Quien es así no piense que va a recibir cosa alguna del Señor;  (8)  es indeciso e inconstante en todo lo que hace.

 Parece ser que la duda es un gran enemigo para la efectividad de nuestras oraciones, pero no cualquier duda sino la que lo hace sobre la persona de Dios.

 1) LA DUDA

El acercarse a Dios en oración y quedar en suspenso ante la manifestación de la voluntad divina sobre el asunto que ante Él hemos presentado, es un tiempo de duda razonable ya que respeta el elemento de la soberanía de Dios. No creo que signifique falta de fe, ya que, el quedar a la expectativa de la resolución divina, es una clara evidencia de que estamos confiados en Él, sea cual sea la forma en que decida resolver nuestra petición.

 En cambio, el elemento que estorba nuestro clamor es aquél que pone en suspenso, no la forma en que se solucionará el problema, sino la existencia misma de Dios o de su cuidado previsor y amoroso por cada uno de sus hijos. Oraciones que incluyen:"si tu existes" o "si realmente me amas", están poniendo claramente un elemento de suspenso sobre la persona de Dios, y esto es lo que puede llegar a ser un gran obstáculo en nuestra relación con Él.

 Dice en otra parte de la Biblia: Heb 11:6 NVI  En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan.

 La existencia de Dios y su voluntad de atender a quienes le buscan por medio de la fe en Cristo, no debería ser un elemento de duda en nuestro ánimo. Tal vez si podamos guardar un elemento de suspenso en la forma en que resolverá nuestro clamor, pero no en cuanto a lo anterior.

 CONCLUSIÓN

Cuanta agitación manifiestan las olas del mar ante el empuje de los vientos, y cuanta agitación manifiestan aquellos que, sin haber logrado consolidar su creencia de que Dios existe y de que tiene un cuidado amoroso sobre sus hijos, son alcanzados por los vientos de las diferentes circunstancias de la vida.

 Stg 1:6 BL95  Pero hay que pedir con fe, sin vacilar, porque el que vacila se parece a las olas del mar que están a merced del viento.

 Usted puede vivir seguro en medio de un mundo turbulento, lo único que necesita es tener fe en Dios.

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