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No eres dueño de tu eternidad

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No somos dueños de nuestro destino eterno

 Una gran verdad estaba a punto de ser revelada pero debía ir, aquel hombre, a la casa del alfarero para entenderla. Jer 18:1-6 RV1960 (T)  Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo:  (2)  Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras.  (3)  Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda.  (4)  Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla.  (5)  Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:  (6)  ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.

 No somos dueños de nuestro destino eterno y mejor sería que tomáramos conciencia de ello.

 LA VASIJA DE BARRO

Leyendo este pasaje me pregunté acerca del motivo, de la enseñanza que el encierra. Pensando en esto llamó mi atención este verso "...la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla". Muchas verdades de seguro podemos extraer de toda la enseñanza pero aquí es una la que quiero destacar y es de que no es potestad del hombre el determinar su eternidad, independientemente de Dios.

 Es claro que el barro no podrá determinar por iniciativa propia en que se convertirá, sino que es el alfarero quien decide la forma que este tomará. Entendiendo que el barro es un tipo de la humanidad y el alfarero de Dios, bien puedo argumentar que no es del hombre el decidir su destino último sino que esto es potestad de Dios.

 ETERNIDAD

Si tu crees que en realidad no hay destino último, eterno, entonces aquí termina el artículo para ti. Pero si de alguna manera crees que hay algo más allá de la muerte entonces quiero decirte que tus buenas intenciones o tu sentido común no lograrán determinar el lugar donde tu estarás sino que eso es potestad de Dios. ¿Por qué solo de Él? Porque Él es quien te creó. Isa 64:8 RV1960 (T)  Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros.

 ¿Que podemos decir, entonces, acerca de lo que el Alfarero divino tiene como destino para cada uno de nosotros? Podríamos reducir la variedad a solo dos tipos: uno totalmente diferente del otro. Rom 9:21 BJ  O ¿es que el alfarero no es dueño de hacer de una misma masa unas vasijas para usos nobles y otras para usos despreciables?

 Así de diferentes como es el destino de una vasija con el de la otra, así de diferentes son los destinos que Dios tiene para el hombre todo, uno es el paraíso y el otro el infierno.

 ETERNIDAD SEPARADO DE ÉL

Dice la Biblia acerca de la condición espiritual de la humanidad: Rom 3:23 TLA  Todos hemos pecado, y por eso estamos lejos de Dios.

Y no solo afecta nuestro presente sino nuestra eternidad también: Rom 6:20-21 TLA  Cuando ustedes eran esclavos del pecado, no tenían que vivir como a Dios le agrada.  (21)  ¿Pero qué provecho sacaron? Tan sólo la vergüenza de vivir separados de Dios para siempre.

 Ese vivir separados de Él se traduce en vivir en un lugar de tormento llamado infierno. Luc 16:23-26 TLA  Cuando ya estaba en el infierno, donde sufría muchísimo, el que había sido rico vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro sentado junto a él.  ...(25)  Pero Abraham le respondió: “... (26)  Además, a ustedes y a nosotros nos separa un gran abismo, y nadie puede pasar de un lado a otro.”

 ETERNIDAD CON ÉL

Este es uno de los destinos que el Alfarero divino a determinado para la humanidad, y el otro, totalmente diferente, es el paraíso. Luc 16:22-25 TLA  »Un día, el hombre pobre murió y los ángeles lo pusieron en el sitio de honor, junto a su antepasado Abraham. Después murió también el hombre rico, y lo enterraron.  (23)  Cuando ya estaba en el infierno, donde sufría muchísimo, el que había sido rico vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro sentado junto a él.  (24)  »Entonces llamó a Abraham y le dijo: “¡Abraham, antepasado mío, compadécete de mí! Ordénale a Lázaro que moje la punta de su dedo en agua, y me refresque la lengua. Sufro muchísimo con este fuego.”  (25)  Pero Abraham le respondió: “Tú eres mi descendiente, pero recuerda que, cuando ustedes vivían, a ti te iba muy bien y a Lázaro le iba muy mal. Ahora, él es feliz aquí, mientras que a ti te toca sufrir.

 Dos destinos para la humanidad toda. Y así como la arcilla no puede determinar en que vasija se va a convertir  sino que es potestad de la voluntad del alfarero, tampoco es potestad del hombre el determinar su destino eterno sino que esto esta bajo la autoridad de Dios.

 JESÚS

La idea hasta aquí es haber despertado la conciencia a la realidad de que no eres dueño de tu destino eterno. No es algo que puedas manejar a tu antojo o según tu sentido común. Hay quien es tu Creador y es Él quien determina tu eternidad en el infierno o en el paraíso. ¿Cómo lo hace entonces? Aquí entramos a lo más importante que quiero decirte: lo hace a través de Jesucristo.

 Jua 3:36 RV1960 (T)  El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

 Jua 5:24 TLA  »Les aseguro que todo el que preste atención a lo que digo, y crea en Dios, que fue quien me envió, tendrá vida eterna. Aunque antes haya vivido alejado de Dios, ya no será condenado, pues habrá recibido la vida eterna.

 CONCLUSIÓN

¿Quién es el barro para decidir en que se convertirá?¿Quién es el hombre para decidir si habrá o no eternidad?¿Quién es para hablar de purgatorio, de reencarnación o de nirvana? ¿Quién es el hombre para declararse digno del paraíso?

No somos dueños de nuestro destino eterno. Como la arcilla no puede determinar en que se convertirá, tampoco la humanidad puede, por mérito propio, cambiar el destino que ella misma ha escogido desde el huerto del Edén.

 Dos destinos y nada que puedas hacer, a menos que te decidas a creer en Jesús. Jua 14:6 NVI  —Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí.

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