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Para no dejar de ser

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Vivimos en el mundo pero no somos del mundo, y esta diferencia no la deberíamos de olvidar.

 Dice la Biblia sobre cierto momento de Israel en el desierto: Núm 11:4-6 RV1960 (T)  Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne!  (5)  Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos;  (6)  y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos.

 Vivimos en el mundo, rodeados de gente que no comparte nuestra fe, pero no somos del mundo y por lo tanto no estamos obligados a seguir la corriente de éste, y eso es lo que no deberíamos de olvidar.

 1) LA CONDICIÓN

Era Israel un pueblo apartado por Dios, sobre el cual se había hablado cosas maravillosas. Era Israel un pueblo que se alegraba en su relación con Dios y disfrutaba de los beneficios de ella. Pero ese "era" Israel porque ahora su presente es totalmente diferente.

 Núm 11:6-10 RV1960 (T)  y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos... (10)  Y oyó Moisés al pueblo, que lloraba por sus familias, cada uno a la puerta de su tienda; y la ira de Jehová se encendió en gran manera;...

 Ya no eran aquellos que disfrutaban de su relación divina, como tampoco los que gozaban de Su favor. Lo cual nos lleva  al punto de este artículo: la condición de aquél pueblo cambió y el origen de lo que provocó este cambio no estuvo en ellos, sino en los extranjeros que estaban con ellos.

 Núm 11:4 TLA  (4-9) ... Sin embargo, entre los israelitas había gente de otros pueblos que sólo se preocupaba por comer. Los israelitas se dejaron llevar por ellos, y empezaron a llorar y a decir: «¡Ojalá pudiéramos comer carne! ¿Se acuerdan del pescado que comíamos gratis en Egipto? ¡Y qué sabrosos eran los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos que allá comíamos! En cambio, ahora nos estamos muriendo de hambre, ¡y lo único que vemos es maná!»

 2) EL  ORIGEN

Estamos en el mundo pero no somos del mundo, pero en lugar de ser nosotros una influencia para ellos, algunas veces, ellos lo son sobre nosotros, afectando nuestra fe y nuestra relación con Dios.

 Israel había dejado de disfrutar de los beneficios de su relación con Dios y se había hecho acreedor de la ira divina. Así también sucede con algunos de nosotros que dejan de disfrutar de ser un hijo de Dios, se alejan de su favor, y todo porque se dejaron influenciar por los pensamientos y pasiones de quienes le rodeaban.

 Jer 15:18-19 PDT  ¿Por qué no acaba mi dolor? ¿Por qué es tan grave e incurable mi herida que se niega a sanar? ¿Serás como un espejismo para mí, como una fuente en la que no se encuentra agua?  (19)  Entonces esto dijo el SEÑOR: «Si cambias y regresas a mí, yo te restauraré y estarás ante mi presencia. Si dejas de hablar bobadas y dices lo que en realidad tiene valor, entonces tú serás quien hable por mí. Son ellos los que tienen que volverse a ti y no tú quien tiene que volverse a ellos.

 CONCLUSIÓN

 Israel "era" un pueblo que se alegraba en Dios y que alegraba el corazón de Dios, hasta que se dejó influenciar por los deseos de quienes les rodeaban.

 Jeremías "era" un hombre que se alegraba en Dios y alegraba el corazón de Dios, hasta que se dejó influenciar por las palabras de sus contemporáneos.

 Usted y yo no deberíamos permitir el que dejáramos de ser un pueblo que se alegra en Dios y que alegra el corazón de Dios, y esto comienza por no dejarse influenciar por aquellos que son del mundo y están a nuestro alrededor, "...Son ellos los que tienen que volverse a ti y no tú quien tiene que volverse a ellos."

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