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No es casualidad

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Nos admiramos por el éxito que algunos alcanzan. Y en esa admiración nos motivamos con la idea de que si aquél pudo, también podremos nosotros.

Observar las victorias de otros es motivante pero deberíamos saber que las cosas no suceden por casualidad, y de seguro cada victoria tiene detrás su propia historia.

Aprender de esas historias allana el camino para que también nosotros tengamos éxito  como lo tuvieron otros. Meditar en lo que hay detrás de una gran victoria es el propósito de estas palabras, para que, así como aquellos, también lo podamos hacer nosotros.

Un hombre llamado David en la Biblia, fue un gran guerrero. Muchas fueron sus conquistas, y de un de ellas dice así:2Sa 8:13-14 RV60  ...Cuando regresaba de derrotar a los sirios,  destrozó a dieciocho mil edomitas en el Valle de la Sal.  (14)  Y puso guarnición en Edom;  por todo Edom puso guarnición,  y todos los edomitas fueron siervos de David.  Y Jehová dio la victoria a David por dondequiera que fue.

Primero los sirios, luego los de Edom, y así otros que les siguieron, caían derrotados delante del gran conquistador. A simple vista parecería  ser  que la victoria sobre Edom, además de aplastante, fue algo fácil, pero como dijimos al principio, toda victoria tiene su historia.

Ese pasaje nos habla de una gran victoria, y nada más. Pero lo cierto es que hubo algo más, las cosas no sucedieron tan fácil como parece, y lo que sucedió nos lo revela este salmo: Sal 60:1-5 NVI  Oh Dios, tú nos has rechazado y has abierto brecha en nuestras filas; te has enojado con nosotros: ¡restáuranos ahora!  (2)  Has sacudido la tierra, la has resquebrajado; repara sus grietas, porque se desmorona.  (3)  Has sometido a tu pueblo a duras pruebas; nos diste a beber un vino embriagador.  (4)  Da a tus fieles la señal de retirada, para que puedan escapar de los arqueros. Selah  (5)  Líbranos con tu diestra, respóndenos para que tu pueblo amado quede a salvo.

Este cántico poético se sitúa directamente en los momentos previos a la gran victoria que obtendrían sobre Edóm, pero que ahora revela las duras pruebas que debieron enfrentar.

"Según 2 Sam. 8:3–7, capturó sorpresivamente a Hadad-ezer de Soba. Hadad-ezer estaba ocupado asegurando la frontera en el extremo norte y David, en forma oportunista, invadió el sur. Pero antes de poder saborear su victoria, le llegó la noticia de que Edom a su vez había tomado a David de sorpresa e invadido atravesando el valle del mar Muerto. Con el rey y su ejército a distancia de allí, parecía que el incipiente reino de David moriría antes de poder cimentarse." Comentario Bíblico Siglo xxi, salmo 60

Una gran resistencia y hasta una derrota temporal fueron el preámbulo de la gran victoria sobre Edóm. Así es, por lo general, el camino que nos conduce  a la victoria. Encontramos resistencia, obstáculos, y hasta derrotas, pero quien logra el éxito es quien se levanta una y otra vez hasta alcanzar la meta.

Todo éxito tiene detrás una historia de perseverancia y sacrificios, quien quiera alcanzar lo primero debe estar dispuesto a pagar el precio de lo segundo.

Continúa diciendo el salmo: Sal 60:9-12 RV60  ¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? ¿Quién me llevará hasta Edom?  (10)  ¿No serás tú,  oh Dios,  que nos habías desechado, Y no salías,  oh Dios,  con nuestros ejércitos?  (11)  Danos socorro contra el enemigo, Porque vana es la ayuda de los hombres.  (12)  En Dios haremos proezas, Y él hollará a nuestros enemigos.

El pueblo de Edom vivía en una zona de montañas. Muchas de sus ciudades, además de fortificadas, se encontraban en lugares de muy difícil acceso. Por ello David reconoce su impotencia y busca ayuda en Aquél que podía hacer lo que para él era imposible.

Muchas de nuestras batallas están más allá de nuestra capacidad, pero si reconocemos nuestra impotencia y nos volvemos en humildad, fe, y dependencia, a Dios todopoderoso, en su socorro tendremos la victoria: Sal 60:11-12 TLA  La ayuda humana resulta inútil; ¡ayúdanos a vencer al enemigo!  (12)  Dios nuestro, tú los vencerás; ¡con tu ayuda saldremos victoriosos!

La gran victoria de David esconde un historia de perseverancia, de levantarse aún cuando se ha caído, pero también una historia de fe, de humildad, y de dependencia. Las cosas no ocurren porque si, bueno sería que aprendiéramos de todo esto.

 

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