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La mujer cananea-pasos para el cambio

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Estando en una conferencia acerca del trabajo de rehabilitación de adictos, uno de los oradores trajo a luz, por medio de un pasaje bíblico, los pasos necesarios para cualquiera que quiera verse libre de algún tipo de adicción.

Si bien talvez tu no seas un adicto en alguna de sus variantes, creo que útil es conocer los pasos que cualquiera que se sienta esclavo de una situación debe dar para alcanzar la libertad.

 Mat 15:22 RV60  Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba,  diciéndole:  ¡Señor,  Hijo de David,  ten misericordia de mí!  Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. 

Esta mujer se encontraba esclavizada por el problema que aquejaba a su hija. Día tras día ambas eran atormentadas por el dolor y la impotencia de encontrarse a merced de este mal, del cual, por más que quisieran, no se podían librar.

 Pero eh allí también el primero de los pasos que cualquiera que se encuentra esclavizado o dominado debe dar, “...había salido de aquella región..”.La clave está en que no se quedó en el lugar de su calvario, salió, no se resignó sino que siguió buscando la salida. El sentir lástima de uno mismo más que una actitud de humildad es una actitud de cobardes.

Esta mujer no se quedó auto-compadeciéndose sino que quería el cambio, deseaba y ponía todas sus fuerzas en ser libres de este mal.El primer paso a la libertad es querer ser libre. Aquellos que se han acostumbrado y no tienen deseos de cambiar, aunque vivan llorando sus penas, así seguirán porque nadie les podrá ayudar a salir de donde ellos no lo quieren hacer.

  El segundo paso a nuestra libertad es, una vez dispuestos a cambiar, en quien nos vamos a apoyar o ayuda en quien vamos a buscar.“...¡Señor,  Hijo de David,  ten misericordia de mí!...”. esta mujer sabía que sola no podía, que necesitaba ayuda y esa ayuda la busco en Jesús.

Cuantos esfuerzos humanos que por más loables que sean no dan los resultados esperados. Jesús es quien puede realmente traer libertad a nuestro interior. Es Él quien puede tratar con el hombre en forma integral, cuerpo, alma y espíritu, para traer un nuevo comienzo a aquel que lo desea. Solo él puede satisfacer completamente el corazón del hombre, solo Él puede dar paz en medio del dolor.

Por todo esto y más, el segundo paso a nuestra libertad tiene que ver en quien vamos a buscar ayuda. La ayuda que traerá libertad a tu vida solo  en Jesús la  podrás encontrar. 

El tercer paso tiene que ver con la insistencia.Mat 15:23-28 RV60  Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos,  le rogaron,  diciendo:  Despídela,  pues da voces tras nosotros.  (24)  El respondiendo,  dijo:  No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.  (25)  Entonces ella vino y se postró ante él,  diciendo:  ¡Señor,  socórreme!  (26)  Respondiendo él,  dijo:  No está bien tomar el pan de los hijos,  y echarlo a los perrillos.  (27)  Y ella dijo:  Sí,  Señor;  pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.  (28)  Entonces respondiendo Jesús,  dijo:  Oh mujer,  grande es tu fe;  hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora. 

Los caminos que nos llevan a la rehabilitación o a la libertad no son instantáneos. Son procesos que llevan su tiempo y en los cuales van a ver momentos buenos y momentos malos, tiempos fáciles y tiempos difíciles, pero aquellos que logran lo que querían son los que han sabido ser persistentes más allá de las circunstancias.

 

Es interesante que no solo los discípulos le pusieron estorbo a esta mujer sino que Jesús mismo parece ser un tanto indiferente a ella. Es que a la hora de enfrentar las pruebas es cuando sale a luz lo que hay verdaderamente en nuestro corazón, que tan dispuestos estamos a cambiar.

Deu 8:2 RV60  Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto,  para afligirte,  para probarte,  para saber lo que había en tu corazón,  si habías de guardar o no sus mandamientos. 

El cuarto paso es el de la humildad.

“...No está bien tomar el pan de los hijos,  y echarlo a los perrillos.  (27)  Y ella dijo:  Sí,  Señor;  pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.”

En el proceso de liberación seremos confrontados con aquellas malas decisiones que nos han metido en donde queremos salir, esto será doloroso. Seremos desafiados a cambios que indudablemente no son de nuestro parecer, pero si no los aceptemos con mansedumbre y estamos dispuestos a tenerlos en cuenta, entonces poco se podrá a hacer por aquel.

  Concluyo diciendo que en Jesús hay algo nuevo para ti. En Él siempre hay esperanza pero es necesario que quieras ser libre, que pongas tu confianza en Él, que insistas por más que el camino se haga difícil, y que siempre guardes un corazón humilde. 

Esta mujer cananea dio los pasos justos y alcanzó el cambio que anhelaba, hoy es un buen día para que empieces tú.   

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