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La manifestación de Cristo

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 El descuido con el que tratamos lo importante es alarmante. Podríamos justificar el  que un  niño de corta  edad maneje con imprudencia aquello que es valioso por causa de su falta  de  conciencia, pero no que el mismo trato sea dado por alguien ya mayor.

 La falta de conciencia hace que algunos  menosprecien lo que no deberían de menospreciar, llevándoles a asumir una actitud descuidada y aún perjudicial. Esta falta  de conciencia se manifiesta en el valor que algunos le dan a la familia, al matrimonio, a sus trabajos, y porque no, a sus iglesias.

 Mucho  descuido y menosprecio vemos hoy de parte de algunos por las iglesias, y si bien entendemos ese descrédito ante los ojos de los  que no creen, es injustificable la misma actitud para quienes se dicen ser cristianos.

 La Iglesia es concebida a los  ojos de Dios como algo precioso y de suma estima, aún a pesar de sus errores. No tener conciencia de esto nos llevará a tener tal actitud que, aunque no sea ese nuestro objetivo, terminará por provocar un tremendo daño pero a la  imagen que el mundo tiene de Jesús.

 Es el motivo de estas palabras el despertar en el creyente un sentido de temor por el trato que le da a la Iglesia, ya que es la Iglesia la  manifestación de Cristo para el hombre hoy.

 El libro de Apocalipsis está lleno de símbolos, profecías  y acontecimientos a veces difíciles  de entender. Con mucho cuidado debemos aventurarnos en la lectura de este libro, el  cuál inicia con una promesa: Apo 1:3 BLS  ¡Dios bendiga a quien lea en público este mensaje! ¡Y bendiga también a los que lo escuchen y lo obedezcan! ¡Ya viene el día en que Dios cumplirá todo lo que se anuncia en este libro!

 Juan tuvo el privilegio de recibir las palabras y ver las visiones  que encontramos en el.  Y la primera experiencia que él tuvo fue ésta: Apo 1:10-11 BLS  Pero un domingo, quedé bajo el poder del Espíritu Santo. Entonces escuché detrás de mí una voz muy fuerte, que sonaba como una trompeta.  (11)  Esa voz me dijo: "Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias de la provincia de Asia, es decir, a las iglesias de Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea".

 Imagínese si a usted le sucediera lo mismo, creo que todos tendríamos una respuesta natural a este suceso, la cual también tuvo Juan: Apo 1:12 BAD  Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba y, al volverme, vi ...

 ¿Qué fue lo que vio?¿Por qué vio lo que vio? Estas preguntas son las que me llevaron a meditar en la  necesidad de cuidar el valor que le damos a la Iglesia porque lo que los hombres conocen de Dios, está íntimamente ligado con lo que los hombres conocen de la vida de la Iglesia.

 Los tiempos  que corrían no eran buenos y los que vendrían  luego serían peores. Las persecuciones en contra de  la Iglesia se sucederían una tras otra, haciendo que algunos renegaran de su fe. Es por eso que en el libro de Apocalipsis muchas visiones revelan la gloria de Jesucristo y su  poder aún más allá de las edades, así el pueblo podría encontrar ánimo y estímulo para seguir.

 Juan vio esto, y además pudo ver como Jesús está en medio de su Iglesia aún a pesar de su debilidad, pero cuando Juan se dio vuelta para ver quien le hablaba no fue  a Cristo al primero que vio, sino que dice la Biblia que: Apo 1:12 BAD  Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba y, al volverme, vi siete candelabros de oro.

 Inmediatamente sigue diciendo: Apo 1:13-18 NVI  En medio de los candelabros estaba alguien «semejante al Hijo del hombre», vestido con una túnica que le llegaba hasta los pies y ceñido con una banda de oro a la altura del pecho.  (14)  Su cabellera lucía blanca como la lana, como la nieve; y sus ojos resplandecían como llama de fuego.  (15)  Sus pies parecían bronce al rojo vivo en un horno, y su voz era tan fuerte como el estruendo de una catarata.  (16)  En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su rostro era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.  (17)  Al verlo, caí a sus pies como muerto; pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo. Yo soy el Primero y el Último,  (18)  y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno.

 La visión es impresionante y acompañará el mensaje a las siete iglesias, pero dice la Biblia que lo primero que vio no era a Aquel  semejante al hijo del hombre sino que vio siete candelabros de oro.¿Qué simboliza esto? La misma Biblia  lo aclara: Apo 1:20 BLS  Yo te explicaré el significado secreto de las siete estrellas que viste en mi mano, y de los siete candelabros de oro. Las siete estrellas representan a los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros representan a las siete iglesias.

 "Las iglesias reciben su luz de Cristo y del evangelio, y la muestran a otros. Ellas son los candeleros de oro; deben ser preciosas y puras; no sólo los ministros, sino los miembros de ellas; así debe brillar su luz delante de los hombres, como para llevar a otros a dar gloria a Dios. El apóstol vio como si el Señor Jesucristo apareciera en medio de los candeleros de oro. Él siempre está con sus iglesias, hasta el fin del mundo, llenándolas con luz, vida, y amor"  Comentario Matthew Henry, apoc.1:12-20

 Como en el monte de la transfiguración, Juan vuelve a escuchar la voz del Padre y al volverse lo primero que ve es el símbolo de la Iglesia cristiana.

Es la voluntad de Dios manifestarse al hombre hoy, revelar a su Hijo, y el medio que Él ha concebido para tal fin es Su Iglesia.

 2Co 5:20 BL95  Nos presentamos, pues, como embajadores de Cristo, como si Dios mismo les exhortara por nuestra boca. En nombre de Cristo les rogamos: ¡déjense reconciliar con Dios!

 Luc 10:16 BLS  Luego Jesús les dijo a sus discípulos: "Cualquiera que los escuche a ustedes, me escucha a mí. Cualquiera que los rechace, a mí me rechaza; y la persona que me rechaza, rechaza también a Dios, que fue quien me envió".

 Dios quiere hablarle al hombre hoy y ser escuchado por él, ¿enviará ángeles para ello? El medio escogido para revelarse al hombre es Su Iglesia.

 2Co 2:14-15 BAD  Sin embargo, gracias a Dios que en Cristo siempre nos lleva triunfantes y, por medio de nosotros, esparce por todas partes la fragancia de su conocimiento.  (15)  Porque para Dios nosotros somos el aroma de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden.

 Era costumbre recibir al ejercito vencedor en medio de una nube de incienso, grato olor que revelaba la grandeza del vencedor pero amargo para los derrotados ya que señalaba su condición de esclavos. Así también Dios quiere revelar la grandeza de su amor en el sacrificio de Cristo y tal revelación quiere hacerla "...por medio de nosotros", su Iglesia.

 El punto es, sin dudar de que el eje central de la fe es Cristo, su revelación al mundo está íntimamente ligada a la revelación que haga de si misma la Iglesia. Juan tendría grandes visiones sobre Jesús pero lo primero que vio fueron los siete candelabros, símbolo de la Iglesia de Cristo.

 "Aquí los siete son candeleros separados, y tipifican, ... la Iglesia entera, pero ya no como la Iglesia Judaica ... limitada a una unidad exterior y a un solo lugar; las siete iglesias son mutuamente independientes cuanto a ceremonias y gobierno externos ...pero son una en la unidad del Espíritu y en Cristo la Cabeza. El candelero no es la luz, sino que mantiene la luz, presentándola para que brille en derredor. La luz es del Señor, no de la Iglesia; de él la recibe ella. Ella ha de ser la portadora de la gloria de él"  Comentario Jamieson-Fausset-Brown, Apoc.1:12


Ejemplo del impacto que hace lo que la gente conoce de la Iglesia sobre lo que la gente conoce de Jesús lo encontramos en esta oración de Cristo mismo: Jua 17:21-23 NVI  ...Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.  ...(23)  ...Permite que alcancen la perfección en la unidad, y así el mundo reconozca que tú me enviaste y que los has amado a ellos tal como me has amado a mí.

 La revelación de Cristo es gloriosa e imponente pero ésta se encuentra empañada por la revelación que de si misma hace la Iglesia al mundo. Por ejemplo, cuando no hay unidad, cuando lo que la gente conoce de la Iglesia son las peleas, divisiones y otras maldades, difícil les será creer en quien es Jesús.  Es que la Iglesia es la manifestación de Cristo para el hombre hoy, es por eso que nos llamaron cristianos o "pequeños cristos". No podemos creer que el testimonio de Jesús brillará en nuestra sociedad aunque el testimonio de la Iglesia no lo haga.

 Flp 2:14-15 BLS  Hagan todo sin hablar mal de nadie ni discutir por todo,  (15)  para que no pequen ni nadie pueda culparlos de nada. En este mundo lleno de gente malvada y pecadora, ustedes, como hijos de Dios, deben alejarse de la maldad y brillar por su buen comportamiento.

 Mat 5:16 BLS  De la misma manera, su conducta debe ser como una luz que ilumine y muestre cómo se obedece a Dios. Hagan buenas acciones. Así las verán los demás y alabarán a Dios, el Padre de ustedes que está en el cielo.

 Jer 15:19 RV60  Por tanto,  así dijo Jehová:  Si te convirtieres,  yo te restauraré,  y delante de mí estarás;  y si entresacares lo precioso de lo vil,  serás como mi boca.  Conviértanse ellos a ti,  y tú no te conviertas a ellos.

 Cristo es lo que la gente necesita ver, Cristo era lo que Juan iba a ver, pero no por casualidad dice que cuando se dio vuelta para mirar lo primero que vio fueron aquellos  candelabros.

 Hay quienes no valoran a la Iglesia y aún entre quienes se dicen ser creyentes. Deberíamos atender con mayor cuidado el valor y la importancia que ella tiene en el plan divino. Es la Iglesia el medio por el cual Cristo se manifiesta al hombre, y lo que éste llegue a conocer de Jesús está íntimamente ligado a lo que conozcan de la Iglesia.

 1Co 6:5-6 NVI  Digo esto para que les dé vergüenza. ¿Acaso no hay entre ustedes nadie lo bastante sabio como para juzgar un pleito entre creyentes?  (6)  Al contrario, un hermano demanda a otro, ¡y esto ante los incrédulos!

 Sea tu trato para con la Iglesia comprometido, cordial, pacífico. No fomentes las discusiones ni las peleas. Con madurez trata los asuntos de pecado en medio de ella para que, en lo que la gente conozca de la vida de tu iglesia, Dios sea alabado.

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