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Maldito el del madero

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Por más buenos que seamos, seguimos necesitando de Jesús.

Dice la Biblia: Mat 19:16-23 RV1960 (T) (16) Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? (17) El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. (18) Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. (19) Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. (20) El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? (21) Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. (22) Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. (23) Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.

Sin dudas este joven nos aventaja en mucho a alguno de nosotros, pero aún así sentía el peso de la duda sobre su eternidad. Jesús no negó sus virtudes, solo le mostró que ese es un camino imposible para nosotros transitar porque nuestra naturaleza imperfecta nos aleja de Dios que es perfecto. Stg 2:10 DHHe (D) Porque si una persona obedece toda la ley, pero falla en un solo mandato, resulta culpable frente a todos los mandatos de la ley.

Esto nos deja con el mismo problema, ¿cómo alcanzamos la vida eterna? Y la respuesta es: por la fe en Jesús. Gál 3:10-14 DHHe (D) Quienes ponen su confianza en la ley de Moisés están bajo maldición, porque la Escritura dice: “Maldito sea el que no cumpla fielmente todo lo que está escrito en el libro de la ley.” ...(13) Cristo nos liberó de la maldición de la ley haciéndose maldición por causa nuestra, porque la Escritura dice: “Maldito todo el que muere colgado de un madero.” (14) Esto sucedió para que la bendición que Dios prometió a Abraham alcance también, por medio de Cristo Jesús, a los no judíos; y para que por medio de la fe recibamos todos el Espíritu que Dios ha prometido.

Por no poder cumplir fielmente con todo lo que de nosotros se espera por parte de Aquél que es perfecto, la maldición cayó sobre la humanidad. Pero Jesús sufrió el castigo de esa maldición para que a todos los que creen en Él se les reconozca satisfecha esa falta y así se apropien de la bendición de Dios. 1Pe 3:18 DHHe (D) Porque Cristo mismo sufrió la muerte por nuestros pecados, una vez para siempre. Él era inocente, pero sufrió por los malos, para llevaros a Dios...

Nuestra naturaleza imperfecta nos aleja de Dios, pero en Cristo, y gracias a su perfección, el camino vuelve a abrirse para acercarnos a Él. Podemos ser las mejores personas de nuestra ciudad pero créame cuando le digo que no es suficiente, lo único suficiente es Jesús.

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