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De la llama a la fría ceniza

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Los dones dados por Dios no quedan sin efecto, lo que si lo hace es nuestro entusiasmo por ellos.

 En unas suaves palabras de exhortación, Pablo le dice a Timoteo: 2Ti 1:6-7 NVI  Por eso te recomiendo que avives la llama del don de Dios que recibiste cuando te impuse las manos.  (7)  Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio.

 Como a Timoteo, también a muchos de nosotros, hay momentos donde "bajamos los brazos" y empezamos a ser negligentes con aquello que se nos ha encomendado. El don no necesita ser "avivado", lo que si necesita serlo es nuestra disposición a practicarlo.

 1) LOS DONES

Tener el deseo de servir al Señor y estar capacitado para ello, pueden llegar a ser cosas diferentes. Y la diferencia está en la capacidad o no, dada por Dios.

 2Co 3:5 PDT  No queremos decir que nos creemos capaces de hacer algo gracias a nosotros mismos, pues Dios es quien nos da la capacidad para hacer todo lo que hacemos.

 ¿Cómo se manifiesta esta "capacidad"? Entre otros, por lo dones que recibimos de Él. 1Pe 4:10 PDT  Cada uno de ustedes recibió un don espiritual que debe ser utilizado para servir a los demás. Así serán buenos administradores del generoso amor que Dios les ha dado en tantas formas.

 Entonces, entendiendo que todos hemos recibido algún don, ¿cómo es que no se manifiestan en la vida de la Iglesia? Es que, como Timoteo, están dejando que se apague la llama del entusiasmo, si no se ha apagado ya, por utilizarlos.

 2) APAGANDO LA LLAMA

Sobre este punto podríamos decir muchas cosas, pero concentrémonos en las palabras de Pablo para el joven obrero:

2Ti 1:8 BL95  No te avergüences, pues, del martirio de nuestro Señor ni de mí al verme preso. Al contrario, sufre por el Evangelio, sostenido por la fuerza de Dios.

 Los tiempos no eran fáciles, la persecución contra los cristianos estaba cobrando fuerzas y muchos que se decían serlo estaban desertando de las filas del cristianismo. El precio de su fe parecía estar haciéndose cada vez más grande y de ahí el temor del apóstol porque aquél se sumara al número de los que se volvían inútiles para su Señor.

 El estar dispuesto a dejar de ser solamente un asistente y querer aportar al crecimiento de la Iglesia, según los dones que hayamos recibido, es lo que deberíamos hacer. Y perseverar en ello a pesar de los obstáculos que se pongan en nuestro camino, es el pensamiento correcto que debería dominar la mente de cada seguidor de Cristo Jesús.

 CONCLUSIÓN

¿Fue fructífero el consejo paulino? Pareciera que sí.Heb 13:23 BL95  Sepan que nuestro hermano Timoteo fue puesto en libertad. Si viene pronto, iré con él a visitarlos.

 A pesar de la persecución, no permitió que el interés por llevar a la práctica los dones que le habían sido dados, se convirtiera en una fría y gris ceniza.

 Dice el evangelio: Luc 9:61-62 RVC  Otro también le dijo: «Señor, yo te seguiré; pero antes déjame despedirme de los que están en mi casa.»  (62)  Jesús le dijo: «Nadie que mire hacia atrás, después de poner la mano en el arado, es apto para el reino de Dios.»

 ¿Comenzaste un día a poner tus manos en el arado? ¿Algunos surcos se abrieron con facilidad mientras otros llevaron tus fuerzas al límite? Esto es común a todos, y la diferencia la hacen los que no pierden el fervor por llevar adelante lo que han sido llamados a hacer.

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