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La sorpresa

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Nunca será suficiente si queremos "ganarnos" el derecho a la vida eterna con Dios.

 Aquél joven era ejemplar, pero atribulado. Es que sabía que algo no estaba bien y ahora estaba a punto de averiguarlo: Mat 19:16-22 RV1960 (T)  (16)  Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?  (17)  El le dijo: ...si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.  (18)  Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. (19)  Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. (20)  El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?  (21)  Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.  (22)  Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

 Un joven sobresaliente, pero aún así no había podido entrar aún en la vida eterna con Dios. Nunca será suficiente si queremos "ganarnos" ese derecho, es algo que solo podemos alcanzar como regalo gracias a la fe en Jesús.

 1) LA SORPRESA

Tan excelente era aquel candidato, que muy sorprendidos quedaron ante lo que había sucedido. Mat 19:25-26 PDT  Cuando los seguidores oyeron esto, se sorprendieron y le preguntaron: -¿Entonces quién se va a salvar?  (26)  Jesús los miró y les dijo: -Esto es imposible para la gente, pero para Dios no hay nada imposible.

 De seguro muchos quedarán sorprendidos por la suerte que les toque en la eternidad, es que, creyéndose candidatos seguros para ella, descubrirán que todo lo que hagamos para "ganarnos" la misma nunca será suficiente.

 Entonces... ¿quién se va a salvar? La respuesta está en Dios.

 2) EL PLAN DE DIOS

 Dice la Biblia sobre los que habrán de entrar: Jua 3:3 PDT  Jesús le respondió: -Te digo la verdad: el que no nace de nuevo, no puede tener parte en el reino de Dios.

 Y ese nuevo nacimiento solo hay una forma de lograrlo, creyendo en Jesús.

 Jua 1:10-13 NT BAD Mas aunque El hizo el mundo, el mundo no lo reconoció cuando vino.  (11)  Y ni aun en su país, entre su propia gente, lo aceptaron. Sólo un puñado de hombres le dio la bienvenida y lo recibió.  (12)  Pero a todos los que lo recibieron, a los que creen en su nombre, les concedió el poder de convertirse en hijos de Dios.  (13)  Los que creyeron ¡nacieron de nuevo! Desde luego, no fue este un nacimiento corporal, fruto de pasiones y planes humanos, sino un producto de la voluntad de Dios.

 La vida eterna con Dios está reservada para quienes son sus hijos, para quienes han experimentado el nuevo nacimiento, y esto no se alcanza como fruto de nuestros planes humanos. Muchos han diseñado en su mente la forma de lograrlo, pero no se trata de lo que está en nuestros pensamientos sino de lo que está en los de Él.

 1Pe 1:18-20 RV1960 (T)  sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,  (19)  sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,  (20)  ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,

 Ya antes de la fundación del mundo Dios había determinado la forma en que los hombres alcanzarían su rescate, su perdón, la condición de aptos para la eternidad, y esta forma está en Cristo Jesús.

 CONCLUSIÓN

 Con su currículum, ¡cuán animado habrá venido aquél joven al encuentro de Jesús! ¡Y que avergonzado al retirarse de Él! Es que por aquél camino nunca iba a poder hacer lo suficiente.

 El precio de nuestra eternidad es demasiado alto como para que alguno de nosotros lo logre pagar. Solo Cristo con su muerte pudo saldar esa cuenta, y hoy ofrece a todo el que crea en Él, la oportunidad de entrar gratuitamente. ¿Quieres "ganar" tu derecho a la eternidad? Pon tu fe en Jesús, no hay otro camino para lograrlo.

 Efe 2:8-9 PDT  Ustedes fueron salvos gracias a la generosidad de Dios porque tuvieron fe. No se salvaron a sí mismos, su salvación fue un regalo de Dios.  (9)  La salvación no es algo que ustedes hayan conseguido pues nadie puede decir que se salvó a sí mismo.

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