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Iglesias que no crecen (2006)

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En la región donde vivimos actualmente como misioneros estábamos aquejados por una sequía que no auguraba buenos tiempos para las cosechas. Las personas hablaban de una período de dos años con escasez de agua. Hasta que llego la madrugada del 15 de octubre donde en tan solo cuatro horas cayeron 250mm de agua por la lluvia torrencial que se desató. Casi un tercio de la ciudad quedó inundada y ahora los pronósticos auguran una devastadora inundación como ocurrió hace ya 20 años.

 Hoy muchas congregaciones están en pujante crecimiento pero también es una realidad que otras no. El estancamiento o aún la perdida de miembros tiene a varios obreros sumidos en profundos cuadros de preocupación.

 Muchos son los planes o estrategias que dan buenos resultados...a otros!!! Entonces nos preguntamos: ¿qué es lo que tengo que hacer?

 No pienso contestar esa pregunta pero si ayudar con una palabra de aliento para que sigamos perseverando en la búsqueda de la respuesta.

 Hay una mujer en la Biblia que veía a su “contrincante” como tenia hijos, uno tras otro, mientras, a diferencia de la fertilidad de la otra, ella tenía su vientre seco, estéril.

 Contaba con el amor de su esposo pero el hecho de no tener hijos no le hacia estar feliz. Pudiéramos ver en esto una referencia al amor de Dios por nosotros aún cuando todos nuestros esfuerzos no alcanzan para salir de ese estancamiento. A pesar de ello, el no “dar a luz” nos mantiene insatisfechos, y es que así como la mujer biológicamente esta hecha para ser madre también la iglesia a sido diseñada para multiplicarse, a sido diseñada para ser fértil en la procreación de hijos espirituales.

 En esa condición algunos experimentan sentimientos tan intensos  como los del  salmista cuando clamó: Psa 69:1-3 DHH  Sálvame, Dios mío,  porque estoy a punto de ahogarme;  (2)  me estoy hundiendo  en un pantano profundo  y no tengo dónde apoyar los pies.  He llegado a lo más hondo del agua y me arrastra la corriente.  (3)  Ya estoy ronco de tanto gritar;  la garganta me duele;  ¡mis ojos están cansados  de tanto esperar a mi Dios!

 Y también cuando dice: Psa 69:16-20 DHH  Señor, respóndeme; ¡tú eres bueno  y todo amor!  Por tu inmensa ternura, fíjate en mí;  (17)  ¡no rechaces a este siervo tuyo!  ¡Respóndeme pronto,  que estoy en peligro!  (18)  Acércate a mí, y sálvame; ... (20)  Las ofensas me han roto el corazón;  ¡estoy sin ánimo y sin fuerzas!

 Esta mujer así se sentía en su desesperación, pero clamó a Dios y dice la Biblia que Dios le escucho ... 1Sa 2:21(RV60)  Y visitó Jehová a Ana,  y ella concibió,  y dio a luz tres hijos y dos hijas. 

 La mujer fue visitada por Dios, intervino en su vida y muchos años de lágrimas y sufrimientos quedaron en el olvido al sentirse plena por satisfacer su necesidad de ser madre.

 Hoy la intervención divina es la que traerá el cambio de esterilidad a fertilidad que tanto anhelamos, los planes son buenos, las estrategias son necesarias pero no nos olvidemos de lo que dice la Biblia : “ el crecimiento lo da Dios”

 AL principio te contaba lo que sucedió en nuestra ciudad, así como cambió en tan solo cuatro horas su situación y su futuro, también en un momento Dios puede romper con el brazo de iniquidad que oprime a la iglesia, derribar las fortalezas mentales que mantienen apagadas las llamas del avivamiento y traer el despertar espiritual que nuestra  comunidad necesita.

 Lo que me pregunto es porque Dios esperó tanto con Ana, porqué habla de que Dios “visitó” como si el estuviera lejos y ahora se hubiera acercado. Si esto fuera así entonces las expresiones de los salmistas serían acertadas y lo que es peor nuestras pensamientos acerca de su lejanía también. Para empeorar esta situación la versión Latinoamericana dice: Yavé  se acordó de Ana. ¿ Es que Dios puede llegar a olvidarse de alguien que tiene puesta en El su fe? ¿Dios puede llegar a olvidarse de una congregación o de un pastor como a veces este se siente? Claro que no!!!

La palabra hebrea usada para “visitó” es פָּקַד pacád; ». Y se usa para  demostrar la intervención divina en la vida cotidiana con el fin de cumplir con el propósito divino, a menudo por medios milagrosos.

Dios intervendrá pero con el fin de ver cumplido su propósito, no el nuestro. Todos sabemos que Dios tiene tiempos para todas las cosas y algo que para nosotros es muy difícil es esperar.

Dios dará la cosecha de almas cuando allá llegado el tiempo, su tiempo, porque antes la planta aún no se ha desarrollado y el fruto aún esta verde.

¿Porqué Dios no le concedió el hijo a Ana antes? Porque si no ella no hubiera estado en el templo clamando por él y no hubiera hecho la promesa de dedicarlo a Jehová. Y el propósito de Dios se debía cumplir en la vida de su hijo Samuel, el profeta de Dios. Cuantas cosas hubieran sido diferentes si Samuel no hubiera estado, pero Samuel estuvo porque Dios esperó a mostrar su poder en el momento justo.

 Nuestros sentimientos muchas veces nos arrastran a lo profundo y más cuando no estamos creciendo como iglesia. Pidámosle a Dios que intervenga, busquemos en Él la solución porque en un abrir y cerrar de ojos cambiará nuestra confusión en alegría, pero sepamos esperar. Él mostrará su poder en el momento justo.

 No fue el mismo impacto en la sociedad el que Jesús resucitara a Lázaro que si solo lo hubiera sanado de su enfermedad. Por eso Jesús esperó, no se había olvidado de su amigo, Él seguía teniendo todo bajo control solo que esperó al momento justo y cuando fue tiempo mostró su poder.

 Estimado hermano, luchemos sin perder la fe en Dios. Su intervención será la que cambie la esterilidad en fertilidad y se cumplirá lo que dijo Isaías: Isa 54:1-4 DHH  Da gritos de alegría,  mujer estéril y sin hijos; estalla en cantos de gozo,  tú que nunca has dado a luz,  porque el Señor dice:  "La mujer abandonada tendrá más hijos  que la mujer que tiene esposo."  (2)  Agranda tu tienda de campaña,  extiende sin miedo el toldo  bajo el cual vives;  alarga las cuerdas, clava bien las estacas,  (3)  porque te vas a extender  a derecha e izquierda;  tus descendientes conquistarán  muchas naciones  y poblarán las ciudades ahora desiertas.  (4)  No tengas miedo,  no quedarás en ridículo;  no te insultarán ni tendrás  de qué avergonzarte.  Olvidarás la verguenza de tu juventud  y no te acordarás más de la deshonra  de tu viudez,

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