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Honestidad

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¡Qué fácil sería resolver los conflictos si fuéramos más  honestos con las causas de los mismos!

 El problema no estaba en la interpretación de los textos sagrados, el problema no estaba en la enseñanza que estaban impartiendo, el problema estaba en el corazón: Hch 13:42-45  Al salir ellos de la sinagoga, los invitaron a que el siguiente sábado les hablaran más de estas cosas... (44)  El siguiente sábado casi toda la ciudad se congregó para oír la palabra del Señor.  (45)  Pero cuando los judíos vieron a las multitudes, se llenaron de celos y contradecían con maldiciones lo que Pablo decía.

 Unos días antes la reunión había sido pacífica, ahora se manifestaba la ira y el enojo. ¿El motivo?, el motivo trascendía las enseñanzas de Pablo, el motivo tenía su origen en los celos y envidias del corazón.

 1) HONESTIDAD

En lo que es la consejería pastoral he aprendido algo, y es que no siempre, en la solución de conflictos, podemos quedarnos con lo aparente, la mayoría de las veces esos argumentos son solo excusas y el verdadero motivo del conflicto se encuentra aún oculto en el interior de nuestro ser.

 Como aquellos judíos que se enojaron por las enseñanzas de Pablo, pero que en realidad lo que les molestaba era que las multitudes se dispusieran a escucharle, así también nosotros nos manifestamos justificándonos con argumentos que no son los principales, y tal actitud hace muy difícil la resolución de conflictos ya que la verdadera causa siempre estará allí, sin resolver.

 De ahi que el Señor dice en Su Palabra: Stg 4:1  ¿De dónde vienen todos los conflictos y peleas que hay entre ustedes? Vienen de ustedes mismos, de sus deseos egoístas que siempre están librando una guerra en su interior.

 Otra versión de ese pasaje dice: Stg 4:1  ¿POR QUÉ HAY enemistades y riñas entre ustedes? ¿Será que en el fondo del alma tienen un ejército de malos deseos?

 Es decir, muchos de nuestros conflictos no tienen que ver directamente con la situación a la que lo atribuimos, muchos de nuestros conflictos tienen que ver en realidad con lo que hay en nuestro interior, y si pudiéramos sincerarnos al respecto sería mucho más fácil el solucionarlos.

 2) UN EJEMPLO

Hace poco tuve unos días de consejería con una pareja de novios que se están preparando para el matrimonio. Un gran obstáculo en su relación son los celos, a lo cual les pedí que escribieran por separado los motivos por los cuales no podían confiar en el otro en esa área. Las respuestas no tenían nada que ver con el "acusado", eran o problemas de autoestima o consejos de terceros, etcétera. Es decir, no había forma que el otro hiciera algo que generara esa confianza porque el problema no estaba en él, el problema estaba en el corazón del que desconfiaba.

 CONCLUSIÓN

La envidia fue el detonante para que los judíos atacaran al apóstol, y así en nuestras relaciones. Es común que no sea la circunstancia a la que lo atribuimos, la causa de alguna acción desubicada.

 Por lo general la verdadera causa se encuentra escondida en nuestro interior y hasta que no estemos dispuestos a reconocerla y tratarla, no importa lo diferente de las circunstancias, siempre actuaremos igual, para perplejidad de los que nos rodean. 

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