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Gobernados

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Nos decimos ser libres, pero la gran mayoría de nosotros somos llevados, en ciertas ocasiones, a donde no queremos ir.

¿Tenemos la facultad de obrar en completa libertad de toda influencia ajena a nuestra voluntad? Muchos dirán que si, pero creo que estos no son consientes de uno de los mayores enemigos que tenemos a la hora de alcanzar lo que queremos. ¿Cuál es este enemigo? Tú mismo.
Stg 3:7-8 TLA Podemos dominar toda clase de animales salvajes, de aves, serpientes y animales del mar, (8) pero no hemos podido controlar nuestra lengua ni evitar decir palabras que dañen. La lengua parece un animal salvaje, que nadie puede dominar y que está lleno de veneno mortal.

Nuestra propia "lengua" nos lleva, en más de una oportunidad, a donde no queremos ir. Tal vez a ti no te ha pasado el "hablar de más", pero a mi sí ,y luego me he cuestionado :"¿por qué no me habré callado?".

Por eso, a la luz de tantas cosas perdidas por no haber aprendido a callar, es que creo de importancia el meditar en esto hoy.

1) GOBIERNO
Una de las palabras que destaca el efecto de la "lengua" sobre nuestra vida es la de gobierno. Stg 3:3-5 TLA Al caballo podemos dominarlo, y hacer que nos obedezca, si le ponemos un freno en la boca. (4) Algo parecido pasa con los barcos. Por grande que sea un barco, y por fuertes que sean los vientos que lo empujan, el navegante puede controlarlo con un timón muy pequeño. (5) Y lo mismo pasa con nuestra lengua. Es una de las partes más pequeñas de nuestro cuerpo, pero es capaz de hacer grandes cosas. ¡Es una llama pequeña que puede incendiar todo un bosque!

Con muy poco logramos controlar poderosos animales, o grandes barcos, y así ese pequeño miembro de nuestro cuerpo también logra controlarnos, pero lastimosamente, para mal.Stg 3:6 NVI También la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Siendo uno de nuestros órganos, contamina todo el cuerpo y, encendida por el infierno, prende a su vez fuego a todo el curso de la vida.

Como es de incontrolable el fuego y destructiva su acción, así de incontrolable y destructiva es la lengua para algunos de nosotros hoy.

2) IRREFRENABLE
El combate por recobrar el control por nuestra parte, por encima de su influencia, sin duda que no será algo fácil de hacer.Stg 3:8 NVI pero nadie puede domar la lengua. Es un mal irrefrenable, lleno de veneno mortal.

¿Nadie puede domar la lengua? Si se puede, pero para ello hay que pasar de la sabiduría carnal a la celestial.


3) CAMBIO DE SABIDURÍA
Siendo que la lengua es "encendida por el infierno" (v.6), nada más basta que lo deje de hacer para que deje de prender fuego a todo el curso de nuestras vidas.
Stg 3:14-17 PDT Pero si ustedes están llenos de celos y envidia, no tienen por qué dárselas de sabios. Su orgullo es una mentira que oculta la verdad. (15) Esa no es la clase de sabiduría que viene del cielo sino terrenal, producto de la mente; aunque en realidad viene del demonio. (16) Por eso, donde hay celos y envidia, también hay desorden y toda clase de mal. (17) Pero la sabiduría que viene del cielo es, ante todo, pura. También es pacífica, considerada y flexible. Además siempre es compasiva y produce una cosecha de bondad. Así mismo es justa y sincera.

4) GRAVEDAD DE ESTE CONSEJO
Para algunos puede sonar a tontería todo esto, pero hay algunos versos que deberían considerar:

Stg 1:26 DHHe (D) Si alguno se cree religioso, pero no sabe poner freno a su lengua, se engaña a sí mismo y su religión no sirve para nada.

Pro 13:3 BNP Quien guarda su boca, custodia su vida; quien suelta los labios, marcha a la ruina.

1Pe 3:10 NVI En efecto, «el que quiera amar la vida y gozar de días felices, que refrene su lengua de hablar el mal y sus labios de proferir engaños;

CONCLUSIÓN
En un artículo anterior hablamos de la importancia de escuchar, ahora de poner freno a las palabras de nuestros labios.

Muchos somos gobernados por nuestras palabras. Ellas nos llevan a lugares a donde no queremos ir, pero eso puede cambiar si buscamos en Dios la sabiduría superior, aquella que Él ha prometido dar a todos cuantos se la pidan. Así que, si realmente quieres ser libre, aprende a refrenar tus palabras, y permite que tu lengua sea "inflamada" pero por la sabiduría celestial.

Stg 3:2 TLA Todos cometemos muchas faltas. ¿Quién, entonces, es una persona madura? Sólo quien es capaz de dominar su lengua y de dominarse a sí mismo.

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