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Fingiendo en su propia cara

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Hacernos los "inocentes" es algo que no nos queda bien.

 Aquella noche algo quedó en claro, todas las cosas estaban "desnudas" delante de sus ojos. Mat 26:21-25 NVI  Mientras comían, les dijo: —Les aseguro que uno de ustedes me va a traicionar.  (22)  Ellos se entristecieron mucho, y uno por uno comenzaron a preguntarle: —¿Acaso seré yo, Señor?  (23)  —El que mete la mano conmigo en el plato es el que me va a traicionar —respondió Jesús—... (25)  —¿Acaso seré yo, Rabí? —le dijo Judas, el que lo iba a traicionar. —Tú lo has dicho —le contestó Jesús.

 Aún las cosas más ocultas le son conocidas, y aún así cuan poco temor hay en quienes se dicen ser amigos de Él.

 1) El "inocente"

 Días antes dice que: Mat 26:14-16 DHHe (D)  Uno de los doce discípulos, el llamado Judas Iscariote, fue a ver a los jefes de los sacerdotes  (15)  y les preguntó:– ¿Cuánto me daréis, si os entrego a Jesús? Ellos señalaron el precio: treinta monedas de plata. (16)  A partir de entonces, Judas empezó a buscar una ocasión oportuna para entregarles a Jesús.

 Detrás de cada sonrisa, de cada abrazo, de cada beso, detrás de cada tiempo compartido, la verdadera intención de Judas era la de entregar a Jesús. Y siendo que su hipocresía era conocida por el maestro mismo, en el ser revelada, su actitud fue la de persistir en un vergonzoso fingimiento de la realidad.

 Esa actitud es la que no entiendo, en la misma cara de Cristo, entendiendo que Él conocía perfectamente lo que se había esforzado en ocultar a sus compañeros, y aún así persistió en su maldad. Cuán poco temor había en Judas, tal vez su error fue creer que aquello no tendría consecuencias serias. Mat 26:24 BNP  El Hijo del Hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay de aquél por quien el Hijo del Hombre será entregado! Más le valdría a ese hombre no haber nacido.

 2) El "inocente" arrepentido

 Otro que se las dio con la misma actitud fue David, embarazó a una mujer casada, mandó matar a su marido y luego se casó con ella; así creyó haber "tapado" su maldad, hasta que todo salió a la luz.

 2Sa 12:7-12 PDT  Entonces Natán le dijo a David: —¡Tú eres ese hombre! El Señor Dios de Israel dice: “Te elegí para que fueras el rey de Israel. Te libré de Saúl.  (8)  Dejé que tomaras a su familia y sus esposas, y te hice rey de Israel y Judá. Y como si no fuera suficiente, te di cada vez más.  (9)  ¿Porqué entonces ignoraste mi mandato e hiciste lo que me desagrada? Dejaste que los amonitas mataran a Urías el hitita para quedarte con su esposa. Es como si tú mismo lo hubieras matado en batalla.  (10)  ¡Por eso tu familia jamás tendrá paz! Al tomar a la esposa de Urías el hitita, me despreciaste”.  (11)  Ahora el Señor dice: “Traeré desastre contra ti, y vendrá de tu misma familia. Tomaré a tus mujeres y se las entregaré a un hombre cercano a ti. Él dormirá con ellas y todo mundo lo sabrá.  (12)  Tú te acostaste con Betsabé a escondidas, pero tu castigo estará a la vista de todo Israel”.

 Cuanto "ardor" de justicia mostró el rey mientras el profeta le presentaba el supuesto caso de injusticia cometido por otro hombre (2Sam.12:1-6), ¡pero no se trataba de otro sino de él mismo! Cuan "inocente" se mostraba en aquél caso, pero la realidad es que estaba fingiendo su culpabilidad.

 ¿Qué marcó una diferencia entre David y Judas? En que este último, a pesar de hacerse el "inocente", luego se arrepintió. 2Sa 12:13 PDT  Entonces David reconoció ante Natán diciendo: —He pecado contra el Señor...

 CONCLUSIÓN

Sabía que él mismo y su plan habían sido descubiertos, sus verdaderas intenciones estaban "desnudas" delante de Aquél que todo lo sabe, y aún así persistió en su fingimiento.

 Pienso que todos los que nos decimos ser amigos de Dios debemos tener cuidado con esa actitud de "inocencia" con que a veces queremos ocultar lo que es imposible hacerlo, porque todas las cosas a Él le son conocidas. Entonces, en lugar de esforzarme en el fingir, esforcémonos en el arrepentimiento, porque no hay otro camino posible para estar bien con Dios.

 Sal 51:6-10 PDT  Tú amas la verdad acerca de lo que se oculta y quieres que yo sea sabio en lo íntimo.  (7)  Purifícame con hisopo y quedaré limpio; lávame y quedaré más blanco que la nieve... (10)  Dios mío, crea en mí un corazón limpio y renueva en mi interior tu Espíritu fiel.

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