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La excepción entre los gobernantes

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Tener la posibilidad de hacer algo no significa que debamos hacerlo. Saber que límites debemos respetar es una gran virtud, virtud que muchos de nosotros, debemos reconocer, no tenemos.

En toda constitución están definidos los límites que ningún gobernante puede traspasar. Claudicar la soberanía nacional, intervenir en las funciones de otros poderes o mostrar favoritismos, enriquecerse a costa de su posición, no velar por el bien del pueblo todo, son algunos de los límites establecidos para que, dentro de ellos, pueda ejercer un sano período de gobierno.

Es interesante escuchar la toma de los juramentos de estas autoridades, ya que recalcando algunos de los términos del alcance de su función se les declara:"...y si así no hiciereis, Dios y la patria os lo demande". Esta declaración tiene sus variaciones de acuerdo al pensamiento filosófico de cada pueblo pero la esencia es la misma: no deben traspasar los límites por un sentido de responsabilidad ante quienes podrán exigirle demanda.

Lamentablemente estas palabras cargadas de la más alta moral y virtud quedan, muchas veces, en eso mismo, solamente palabras. Hoy en día la complicidad, los sobornos, las hermandades y otras yerbas han logrado acallar el sentido de responsabilidad cambiándolo por el de impunidad, pero cuando un gobernante adquiere conciencia de su responsabilidad ante Aquel a quien no podrá comprar, entonces las cosas serán diferentes.

Es el motivo de estas palabras el que reflexionemos acerca de la importancia de que nuestros gobernantes sean personas temerosas de Dios, porque aquello será el estímulo innegociable que los alejará de las muchas tentaciones de sus cargos.

Dice la Biblia, registrando las palabras de Nehemías

Neh 5:14-19 NVI  Desde el año veinte del reinado de Artajerjes,  cuando fui designado gobernador de la tierra de Judá,  hasta el año treinta y dos,  es decir,  durante doce años,  ni mis hermanos ni yo utilizamos el impuesto que me correspondía como gobernador.  (15)  En cambio,  los gobernadores que me precedieron habían impuesto cargas sobre el pueblo,  y cada día les habían exigido comida y vino por un valor de cuarenta monedas de plata.  También sus criados oprimían al pueblo. 

El pueblo había vuelto a habitar sus tierras después de un largo período,  con ánimo trabajaron en la reconstrucción de su ciudad  pero ningún comienzo es fácil y aquella tierra olvidada por el comercio durante décadas ahora se resistía a la nueva colonización. Es así que el pueblo llega a caer en extrema pobreza: Neh 5:1-5 TLA  Tiempo después, varios hombres y mujeres protestaron contra sus compatriotas judíos.  (2)  Algunos que tenían muchos hijos decían que les faltaba trigo para darles de comer.  (3)  Otros decían que, para obtener un préstamo y así poder comprar trigo, habían tenido que hipotecar sus campos, casas y viñedos.  (4)  También estaban los que decían que, para pagar los impuestos sobre sus campos y viñedos habían tenido que pedir dinero prestado.  (5)  Además, decían: «Somos de la misma raza que nuestros compatriotas, y nuestros hijos tienen los mismos derechos que los de ellos. Sin embargo, tendremos que vender a nuestros hijos como esclavos. La verdad es que algunas de nuestras hijas ya lo son, y no podemos hacer nada para evitarlo, porque nuestros campos y viñedos ya pertenecen a otros».

Pero a pesar de sus desdichas, aquellos que deberían estar velando por su bien, con avaricia los oprimían aún más buscando la satisfacción de sus propios placeres. Cuarenta monedas de plata era el costo diario que el pueblo debía soportar por aquellos zánganos.

"Los cuarenta siclos de plata equivaldrían a un salario de 1.800 libras esterlinas anuales. "Comentario Jamieson-Fausset-Brown

Sin embargo, aunque esa era la costumbre, Nehemías no tomó el mismo camino sino que:"...ni mis hermanos ni yo utilizamos el impuesto que me correspondía como gobernador."

¿Por que este hombre tuvo una actitud diferente?¿Qué lo mantuvo dentro de los sanos límites de buscar el bien del pueblo aún a costa de su propio bienestar? La respuesta esta aquí:"...En cambio yo,  por temor a Dios,  no hice eso.  (16)  Al contrario,  tanto yo como mis criados trabajamos en la reconstrucción de la muralla y no compramos ningún terreno.  (17)  A mi mesa se sentaban ciento cincuenta hombres,  entre judíos y oficiales,  sin contar a los que llegaban de países vecinos.  (18)  Era tarea de todos los días preparar un buey,  seis ovejas escogidas y algunas aves;  y cada diez días se traía vino en abundancia.  Pero nunca utilicé el impuesto que me correspondía como gobernador,  porque ya el pueblo tenía una carga muy pesada.  (19)  ¡Recuerda,  Dios mío,  todo lo que he hecho por este pueblo,  y favoréceme!"

Aquel gobernante era una excepción a la regla y esto fue fruto de su conciencia acerca de la persona de Dios. Aquel temor le regulaba, le mantenía dentro de los límites y, aunque podía hacer muchas cosas, cosas que otros ya las habían hecho, sabía él que había limites que debía de respetar.

¿Cual es el fin de estas palabras?

Pablo dio un consejo que creo que  debemos de adoptar, él dijo:1Ti 2:1-2 BL95  Ante todo recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos, sin distinción de personas; (2)  por los jefes de estado y todos los gobernantes, para que podamos llevar una vida tranquila y en paz, con toda piedad y dignidad.

En el Comentario al Nuevo Testamento de William Barclay dice de este pasaje:

"La más grande de todas las oraciones por el emperador se encuentra en la Primera Carta a la Iglesia de Corinto que escribió Clemente de Roma hacia el año 90 d C. ...: «... Concédeles, por tanto, oh Señor, salud, paz, concordia, estabilidad, para que administren sin falta el gobierno que Tú les has dado. Porque Tú, oh Dueño soberano, Rey de los siglos, das a los hijos de los hombres gloria y honor y poder sobre todas las cosas que están sobre la Tierra. Dirige, Señor, su consejo de acuerdo con lo que consideras bueno y agradable, para que, administrando el poder que Tú les has dado en paz y benevolencia con piedad, obtengan Tu favor. Oh Tú, que eres el único capaz de hacer estas cosas, y cosas incalculablemente mejores que estas por nosotros, te alabamos mediante el Sumo Sacerdote y Guardián de nuestras almas, Jesucristo, por medio de Quien la gloria y la majestad sean dadas a Ti tanto ahora como por todas las generaciones y por siempre jamás. Amén» (1 Clemente 61)."

 

El creyente puede hace mucho más por sus autoridades que solamente darles su voto cada cierto tiempo. Lo que debe hacer es orar cada día para que de alguna manera, al igual que Nehemías, no siga el mismo camino de abusos sino que,"...En cambio yo,  por temor a Dios,  no hice eso."

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