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Del enojo a la estupidez

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No hay momento en el que estemos más expuestos a cometer estupideces que cuando estamos dominados por el enojo. La cordura nos abandona y muchas decisiones o acciones tomadas así solo son el preámbulo a un profundo sentimiento de arrepentimiento y frustración que nos embarga cuando volvemos a la normalidad.

Lamentablemente muchas de esas acciones no se podrán revertir y, la víctima como el agresor, deberán soportar las consecuencias. Esto se puede evitar si no dejamos que el enojo nos haga pensar mal.

Los últimos días de Jesús sobre la tierra fueron muy tristes no solo por el dolor de la muerte sino por el abandono y la traición de los que estaban con Él.

Entre estos últimos quien se lleva el premio fue aquél llamado Judas. Soy conciente que no podemos reducir la explicación de sus hechos a un simple arrebato de ira, claro que hay mucho más que eso, pero sobre lo que quiero llamar la atención es que dentro de las muchas cosas que le impulsaron a tomar malas decisiones estaba involucrada la ira.

Dice la Biblia que: Mat 26:14-15 RV60  Entonces uno de los doce,  que se llamaba Judas Iscariote,  fue a los principales sacerdotes,  (15)  y les dijo:  ¿Qué me queréis dar,  y yo os lo entregaré?  Y ellos le asignaron treinta piezas de plata.

¿Por qué decidió Judas traicionar a Jesús? Muchas respuestas podemos dar a esta pregunta y todas serán validas pero quiero señalar una, y es de que Judas decidió traicionar a Jesús por que estaba muy enojado con Él.

Para entender esto debemos leer lo que sucedió un momento antes entre ellos: Mat 26:7-14 BLS  Mientras Jesús comía, llegó una mujer con un frasco de perfume muy caro. Se acercó a él y le echó el perfume sobre la cabeza.  (8)  Los discípulos se enojaron y dijeron: -¡Qué desperdicio!  (9)  Ese perfume pudo haberse vendido, y con el dinero hubiéramos ayudado a muchos pobres.  (10)  Jesús los escuchó y en seguida les dijo: -No critiquen a esta mujer. Ella me ha tratado con bondad.  (11)  Siempre habrá gente pobre cerca de ustedes, pero muy pronto ya no estaré aquí con ustedes.  (12)  Esta mujer echó perfume sobre mi cabeza, sin saber que estaba preparando mi cuerpo para mi entierro.  (13)  Les aseguro que esto que ella hizo se recordará en todos los lugares donde se anuncien las buenas noticias de Dios.(14)  Ese mismo día, Judas Iscariote,..., fue a ver a los sacerdotes principales y ...

El enojo ganó el corazón de aquellos hombres y sumado a la avaricia que sabemos reinaba el corazón de Judas, fue la combinación perfecta para que éste tomara una muy mala decisión por la cual sufriría las consecuencias.

Es interesante destacar también lo que dice de Judas otro de los evangelios acerca de esos momentos: Luc 22:3-4 RV60  Y entró Satanás en Judas,  por sobrenombre Iscariote,  el cual era uno del número de los doce;  (4)  y éste fue y habló con los principales sacerdotes,  y con los jefes de la guardia,  de cómo se lo entregaría.

Aquel hombre enojado abrió una puerta para que otro pudiera "entrar " en él. Esta frase que puede sonar escandalosa refleja un principio que encuentra expresión en otros versos : Efe 4:26-27 BL95  Enójense, pero sin pecar; que el enojo no les dure hasta la puesta del sol,  (27)  pues de otra manera se daría lugar al demonio.

El gran riesgo de permitir a la ira dominar nuestra persona es que de seguro nos hará cometer muchas estupideces así como nos expondrá peligrosamente en el mundo espiritual.

El sabio Salomón decía:Pro 14:17 TLA  El que pronto se enoja pronto hace tonterías, pero el que piensa en lo que hace muestra gran paciencia.

Pro 16:32 TLA  Vale más ser paciente que valiente; vale más dominarse uno mismo que dominar a los demás.

Pro 25:28 DHH  Como ciudad sin muralla y expuesta al peligro, así es quien no sabe dominar sus impulsos.

El enojado Judas cometió el mayor de sus errores y aunque se arrepintió no pudo volver atrás, y la culpa lo destruyó.Mat 27:3-5 RV60  Entonces Judas,  el que le había entregado,  viendo que era condenado,  devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos,  (4)  diciendo:  Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron:  ¿Qué nos importa a nosotros?  ¡Allá tú!  (5)  Y arrojando las piezas de plata en el templo,  salió,  y fue y se ahorcó.

" Lo terrible del pecado es que no podemos atrasar el reloj. No podemos deshacer lo que hemos hecho. Una vez que se ha hecho algo, nada lo puede alterar o hacer volver.

No hace falta ser muy viejo para sentir el anhelo de vivir otra vez alguna hora. El recordar que no se puede traer al presente nada que ya esté en el pasado debería hacernos tener mucho cuidado con nuestras acciones."

Comentario al Nuevo Testamento de William Barclay sobre Mt.27:3-10

Es el motivo de estas palabras el que nos esforcemos por seguir el sabio consejo que Pablo dió a su discípulo Timoteo:

1Ti 2:8 BLS  Deseo que en todas partes la gente deje de discutir y de enojarse, y que en vez de eso sean buenos cristianos y oren.

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