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El encuentro

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¿Es consciente de que está yendo al encuentro de Jesús? Más que sus palabras, son sus hechos los que responderán a esa pregunta.

 Antes de que ocurriera la experiencia de Jacob en Peniel, sucedió que este fue consciente de una realidad: su hermano Esau estaba viniendo a su encuentro. Gén 32:6-7 RV1960 (T)  Y los mensajeros volvieron a Jacob, diciendo: Vinimos a tu hermano Esaú, y él también viene a recibirte, y cuatrocientos hombres con él.  (7)  Entonces Jacob tuvo gran temor, y se angustió;...

 Peniel fue un momento clave en la historia de Jacob, pero dicha experiencia no hubiera ocurrido si Jacob no hubiera sido consciente del encuentro al que se dirigía.

 Esto es lo que hoy le quiero decir: hay quienes viven con una percepción muy "baja" de lo que significa el que Jesús esté viniendo al encuentro de Su Iglesia, cuando en realidad esto debería infundirles cierto temor y así regular sus vidas para edificar, en si mismos, el nuevo hombre a la imagen de Él.

 1) EL ENCUENTRO

En un artículo anterior dijimos que la experiencia vivida por Jacob en Peniel tuvo un gran significado para el futuro de este hombre. Fue allí donde entendió que el hombre que había estado avocado a formar en sí mismo no le auguraba cosas buenas en su futuro y que necesitaba la ayuda de Dios para comenzar una historia diferente en su vida.

 ¿Cómo es que un individuo llega a esta idea? ¿Quién lo convenció para buscar desesperadamente la ayuda de un tercero, desconfiando así de los frutos de sus propias elecciones? La respuesta está en el temor que inundó su propio corazón.

 De las fuerzas disuasorias, es el temor que se apoderó de su corazón, al saber del encuentro con su hermano, lo que le convenció de que no podía confiar en sí mismo, llevándole así a renunciar a lo que él era y aceptar la invitación de comenzar una nueva historia totalmente diferente. Gén 32:28 DHHe (D)  Entonces el hombre le dijo:–Ya no te llamarás Jacob. Tu nombre será Israel,...

 La sola idea de encontrarse con su hermano, quien había prometido darle muerte, le daba tal intensidad al temor que este se convirtió en una fuerza que llevó a Jacob al cambio.

 También nosotros, como cristianos, sabemos que cada día que pasa estamos más cerca de nuestro encuentro con el Señor. Y aunque no respira las mismas amenazas de muerte, si sabemos que con justicia habrá de juzgar a cada uno.

 La idea de este seguro encuentro debería despertar una sana tensión en cuanto al temor a Él, y ser esta la fuerza que nos impulse a cambiar del hombre viejo al nuevo. Pero he allí nuestro problema: sabemos que Jesús viene a buscar a su Iglesia, pero no despierta en nosotros temor alguno y por lo tanto, no hay esfuerzo alguno por cambiar.

 Jesús lo dijo así: Luc 12:45-47 TLA  Pero supongamos que el sirviente piensa: “Mi amo salió de viaje y tardará mucho en volver”, y entonces comienza a golpear a los otros sirvientes y sirvientas, y a comer y a beber hasta emborracharse.  (46)  Cuando vuelva su amo, en el día y la hora en que menos lo espere, lo castigará como se castiga a los sirvientes que no obedecen. (47)  »El sirviente que conoce las órdenes de su dueño y no las cumple, recibirá un castigo severo.

 Observe el argumento: "tardará mucho en volver", sabe que volverá pero por ahora esto no despierta nada en su interior.

 CONCLUSIÓN

 Cada día que pasa estamos más cerca del encuentro de Jesús con Su Iglesia, y mientras ese será un día de alegría para muchos, también lo será de tristeza para otros. 1Jn 2:28 BLPH  En resumen, hijos míos, permanezcan unidos a Cristo, para que cuando se manifieste tengamos absoluta confianza, en lugar de sentirnos abochornados al ser apartados de él en el día de su gloriosa venida.

 Sus pasos se están dirigiendo al encuentro con Jesús, ¿es usted consciente de ello? ¿Despierta en usted cierto temor que lo impulsa a cambiar y renunciar a todo lo que es parte del viejo hombre?

 No menosprecie el temor a Dios, más bien pídale a Él que le ayude a tenerlo, ya que ello hará una gran diferencia en usted.

Sal 86:11 BL95  Tus caminos enséñame, Señor, para que así ande en tu verdad; unifica mi corazón con el temor a tu nombre.

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