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De donde sacaremos pan en este desierto?

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Un desierto para unos, un pozo para otros, la vida no siempre es una verde pradera, pero con Jesús las cosas pueden cambiar.

 Hambre...desfallecer...desierto, en cierta manera son figuras que representan lo que era la vida de muchos de nosotros antes, y la vida de otros hoy. Pero allí donde no parecía haber solución, la hubo y fue gracias a Jesús. Mar 8:8 NVI  La gente comió hasta quedar satisfecha. Después los discípulos recogieron siete cestas llenas de pedazos que sobraron.

 Jesús es quien hace renacer la esperanza en el corazón del hombre, y eso Él puede hacer en ti.

 1) ¿DE DÓNDE SACAREMOS TANTO PAN?

 La situación de aquella multitud es un reflejo de la vida en la que muchos hoy están hundidos. Mar 8:1-4 RV1960 (T) En aquellos días, como había una gran multitud, y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo:  (2)  Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer;  (3)  y si los enviare en ayunas a sus casas, se desmayarán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos.  (4)  Sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto?

 No tenían que comer, a punto de desfallecer, y en el desierto en el que estaban no había muchas esperanzas para ellos. Sin dudas que todo esto que ocurría en el plano físico podemos compararlo con lo que pasa en cuanto a la calidad de vida de muchos hombres hoy.

Necesidades no satisfechas, sentimientos de vacío en el interior, vidas áridas y atormentadas, desánimo, depresión, perdida de esperanzas, y tantas otras cosas que imprimen un sabor amargo a nuestro existir.

 Aquellos discípulos también se desanimaron, "¿De dónde podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto?" Pero la solución estaba delante de ellos, y ella era Jesús.

Mar 8:5-8 NVI  —¿Cuántos panes tienen? —les preguntó Jesús. —Siete —respondieron.  (6)  Entonces mandó que la gente se sentara en el suelo. Tomando los siete panes, dio gracias, los partió y se los fue dando a sus discípulos para que los repartieran a la gente, y así lo hicieron.  (7)  Tenían además unos cuantos pescaditos. Dio gracias por ellos también y les dijo a los discípulos que los repartieran.  (8)  La gente comió hasta quedar satisfecha...

 La respuesta a la necesidad del ser humano es una sola, esa respuesta es Jesús. Sal 107:31-38 DHHe (D)  Den gracias al Señor por su amor, ¡por lo que hace en favor de los hombres!... (35)  Convierte desiertos en lagunas y tierras secas en manantiales; (36)  allí establece a los que tienen hambre y ellos construyen sus ciudades.  (37)  Siembran campos, plantan viñedos y recogen cosechas abundantes.  (38)  Él los bendice, hace que aumenten y que crezca el número de sus ganados.

 CONCLUSIÓN

Siempre recordaré aquella mujer. Cuando le vimos por primera vez, toda ella manifestaba tristeza y angustia, pero cuando decidió creer en Jesús hasta su rostro cambió, la tristeza dio lugar a la alegría y el desánimo a la esperanza.

 Aunque estaba delante de ellos, los discípulos no podían ver en Jesús la verdadera solución, y tal vez a ti te esté pasando lo mismo. Confía en Jesús, y Él no te defraudará.

 Jua 4:9-14 PDT  La samaritana le dijo: -¿Por qué me pides agua si tú eres judío y yo samaritana?... (10)  Jesús le respondió: -No sabes lo que Dios da gratuitamente ni sabes quién soy yo. Te estoy pidiendo un poco de agua y si tú supieras quién soy, me estarías pidiendo a mí. Yo te puedo dar agua viva. ... (13)  Él le contestó: -Todos los que tomen de esta agua volverán a tener sed.  (14)  Pero el que beba del agua que yo doy, nunca más tendrá sed. El agua que le daré brotará dentro de él como un manantial que da vida eterna.

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