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Digno de premio o de castigo?

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¿Mereces ser parte del pueblo escogido de Dios? Tal vez si, tal vez no.

Pablo elevaba al Padre esta oración por los tesalonicenses: 2Ts 1:11 TLA Por eso oramos siempre por ustedes. Le pedimos a nuestro Dios que los haga merecedores de haber sido elegidos para formar parte de su pueblo....

¿No somos merecedores de tal privilegio gracias a la fe en Jesús? Claro que si, pero la verdadera fe en Jesús es muy diferente a la fe que algunos dicen tener hoy.

1) SER MERECEDORES
La pregunta que deberíamos hacer es: ¿qué tenía en mente el apóstol cuando oraba que Dios los hiciera dignos del llamado?

La respuesta está en el mismo capítulo, unos versos antes: 2Ts 1:4-5 TLA Por eso, nos sentimos orgullosos cuando hablamos de ustedes en las otras iglesias de Dios. Porque, aunque ustedes tienen dificultades y problemas, se mantienen firmes y siguen confiando en Dios. (5) Esto demuestra que en verdad Dios es justo, y que los está haciendo merecedores de su reino, por el que ahora sufren.

La idea era que se mantuvieran firmes en la fe y en la paciencia o perseverancia, frente a las pruebas que enfrentaban. Esas virtudes les caracterizaban como dignos o merecedores de Su Reino.

2) FE
Cuando hablamos de fe, hablamos de convicciones, de certezas. En cuanto a Cristo en primer lugar pero también en su Palabra; y estas convicciones, cuando no son reales, sucumben ante la más mínima prueba.
La verdadera fe, la que nos hace dignos del Reino, es la que se mantiene firme aún cuando las circunstancias son adversas. Es en esos momentos donde verdaderamente se ve lo que hay en el corazón de cada uno.
1Pe 1:7 PDT Tales dificultades serán una gran prueba para su fe, y se pueden comparar con el fuego que prueba la pureza del oro....

3) LA PACIENCIA
La paciencia, la perseverancia, el aguantar firme, es otra de las señales de que somos dignos de su Reino, mientras que los otros, los inconstantes, claras muestras dan de que no valoran en nada lo que en Cristo se les ofrece. 2Ti 2:11-12 PDT Esto es cierto: Si morimos con él, también viviremos con él. (12) Si seguimos constantes a pesar del sufrimiento, entonces reinaremos con él. Si decimos que no lo conocemos, entonces él también dirá que no nos conoce.

CONCLUSIÓN
La salvación es por fe, y la verdadera fe se hace evidente cuando, a pesar de las pruebas, el creyente se mantiene firme y perseverante.

Muchos hoy dicen tener fe, pero por su forma de vivir el cristianismo, especialmente ante las adversidades, ponen en duda si son dignos del Reino de Dios.

Lo bueno de todo esto es que Pablo habla como de un proceso en el cual Dios está activo, no solo por permitir la prueba, sino en ayudar en cuanto a la fe y la perseverancia al que lo necesite. Por eso, si hasta hoy has fallado, vuélvete a Él para que "...los haga merecedores de haber sido elegidos para formar parte de su pueblo..."

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