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El devastador poder de la desesperanza

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Siempre hay una salida, solamente que para verla hay veces en que necesitas creer.

 Una gran sequía estaba golpeando aquella región, y esta mujer no escapaba a la crisis que había alcanzado a todos, al punto que su mejor esperanza era la de morir.1Re 17:12 RV1960 (T)  Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir.

 El poder de la desesperanza es devastador, pero siempre hay una salida aunque para verla será necesario que actives tu fe, tu fe en Dios.

 1) LA VIUDA

Por su condición de viuda y de que su hijo presumiblemente aún fuera un niño pequeño, aquella mujer se encontraba totalmente desamparada y más ahora que las circunstancias se habían agravado para todos por causa de la sequía.

 Su mente se había cerrado a cualquier posibilidad y lo que aquella solamente esperaba era la muerte, "...y nos dejemos morir."

 Tal era su situación y tal espíritu de resignación en el que muchos viven hoy. No digo que estén pensando en la muerte como solución, o tal vez sí, sino que no ven una salida y terminan rindiéndose ante lo que creen que no tiene solución.

 La buena noticia de este mensaje es que aquella mujer no murió, ante sus ojos se abrió una salida donde ella pensaba que no la había, pero para verla le fue necesario creer.

 2) EL PROFETA

El peso de la desesperanza era grande sobre sus hombros y ahora viene aquél hombre pero en lugar de aliviarla, aparentemente, lo agrava más.

 1Re 17:10-16 RV1960 (T)  (10)  Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba.  (11)  Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano.  (12)  Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir.  (13)  Elías le dijo: No tengas temor; vé, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo.  (14)  Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.  (15)  Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días.  (16)  Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.

 Póngase un momento en los zapatos de aquella mujer, sin dudas aquellas palabras parecían estar carentes de algún sentido o lógica.

 "¿Darte lo único que tengo? ¿De dónde va a sacar lo que promete con esta sequía? Primero dame más harina y aceite, y después te hago la torta para ti. "Podrían haber sido sus lógicas respuestas, pero Dios sabe porque dice lo que dice. 1 Reyes 17:15  Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días.  (16)  Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.

 CONCLUSIÓN

En cuanto al presente, y sin dudas en cuanto a la eternidad, hay caminos que se cierran hundiendo en la desesperanza a quienes por ellos transitan.

 El mensaje del Evangelio es un mensaje de esperanza, pero es un mensaje que solo se puede "vivir" por medio de la fe.

 Dios puede abrir puertas donde hoy no las hay, y por encima de todo, puede abrir las puertas de la eternidad las cuales, por el pecado, para la humanidad están cerradas. Dios puede, pero depende de si estás dispuesto a creer en sus Palabras hoy.

 1Co 1:18 PDT  El mensaje de la cruz parece una tontería para aquellos que están perdidos; pero para los que somos salvos, ese mensaje es el poder de Dios.

 

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