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Dar fruto,un fruto que permanezca

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En estos últimos días he podido participar de algunas actividades a nivel nacional. Si bien éstas estaban dirijidas a diferentes grupos (jóvenes, hombres adultos) la intención o el fin era el mismo: movilizar a los creyentes a actuar.

Esto está muy de acuerdo con lo que la Biblia revela como voluntad del Padre para sus hijos :Joh 15:16 NVI   No me escogieron ustedes a mí,  sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto,  un fruto que perdure. 

 

A raíz de la palabras del Padre a Jeremías sabemos que aún antes que nacieramos Él ya había pensado en nosotros y lo había hecho con un propósito, con un fin en mente.

 

El dar fruto es lo que ha inspirado a muchos a levantar su voz para movilizar a la iglesia y sacarla de su aparente estancamiento.

 

Tal vez haya entre ustedes quien ha experimentado este llamado del Señor y se ha dispuesto a servir en la causa de Cristo. Es a ellos a quienes me dirijo en esta hora buscando aportar algo para que den fruto, un fruto que perdure.

 

Tres son las claves que presentaré ahora para ser creyentes fructiferos. No son las únicas pero creo que ayudarán a quienes quieran serlo.

 

La primera clave para ser un creyente fructifero es estar unido a Jesús. Joh 15:5 NVI   "Yo soy la vid y ustedes son las ramas.  El que permanece en mí,  como yo en él,  dará mucho fruto;  separados de mí no pueden ustedes hacer nada.

Imposible es no tener una relación fluida con Cristo y esperar ser fructífero en la obra del Señor. La oración, la meditación, la lectura de la Biblia y el obedecerla, la confesión y arrepentimiento, son algunos aspectos que hacen a una sana relación con Jesús. Es un precio que hay que pagar, es indudable, pero sin ello nuestro servicio no será efectivo en lo espiritual y eterno. Observe que Jesús quiere que demos fruto pero que ese fruto permanezca. No se trata de cualquier fruto sino de uno de calidad y la calidad demanda un precio que pagar. Muchos, por ejemplo, sabrán preparar buenos sermones y con ellos moveran las emociones de multitudes pero por causa de no tener una vida de comunión y obediencia diaria con Cristo su fruto sera solamente pasajero. Y que de aquellos denunciados en primera de Corintios trece que aún su cuerpo entregan por causa de otros pero por no tener amor de nada les sirve, ¿dónde encontrar amor? , en una relación íntima con Jesús que permita a Su Espíritu producirlo en nosotros.(Gálatas 5:22-23)

 

La segunda clave para ser un creyente fructífero tiene que ver con los demás:Joh 15:17 BLS  Esto les ordeno: Que se amen unos a otros.

El segundo mandamiento es tan importante como el primero y de ambos depende toda la ley y los profetas, estoy hablando del amor al prójimo. No podemos esperar ser fructíferos cuando guardamos rencores, odios, discordias, murmuraciones, pleitos y un sin fin de otras cosas que destruyen las relaciones con nuestro prójimo.

A modo de ejemplo es bueno atender lo que Pedro dice a los esposos: 1Pe 3:7 NVI  De igual manera,  ustedes esposos,  sean comprensivos en su vida conyugal,  tratando cada uno a su esposa con respeto,  ya que como mujer es más delicada,* y ambos son herederos del grato don de la vida.  Así nada estorbará las oraciones de ustedes. El trato que nosotros apliquemos a los demás, esposos, hijos,familiares,hermanos en Cristo,vecinos,compañeros de trabajo,etc., tendrá un efecto directamente proporcional sobre nuestra comunión con Dios y esto traerá el problema de no ser tan fructíferos como podríamos serlo "estorbará las oraciones de ustedes".

 

La tercera clave para ser un creyente fructífero tiene que ver con la perseverancia: Joh 15:18-19 BLS  "Los que se interesan sólo por las cosas de este mundo los odian a ustedes, pero recuerden que primero me odiaron a mí.  (19)  Ellos los amarían a ustedes si ustedes fueran como ellos. Pero ustedes ya no son así, porque yo los elegí para que no fueran como esa gente. Por eso los odian.

El querer ser personas dedicadas a la obra de Cristo, creyentes que den fruto que perdure, nos expondrá a la burla y el menosprecio. Así trataron a Jesús y no hay porque creer que no lo harán con nosotros también. Por eso la clave aquí es la perseverancia. Seguir adelante aún cuando las cosas se pongan difíciles, seguír aún cuando otros no comprendan o entiendan, seguir aún cuando no vemos el fruto que quisieramos. Muchos proyectos buenos y personas capacitadas han quedado en la nada por falta de perseverancia.

 

Estimado hermano, es un gran desafío el que Dios nos presenta: dar fruto,un fruto que perdure. Para lograrlo yo te animo a que te aferres a Jesús y tengas una íntima relación con Él. Trabaja en tus relaciones, en cuanto dependa de ti está en paz con todos nos aconseja la Palabra, y por último... sé perseverante.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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