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Dando el ejemplo

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Para que las cosas sucedan, el liderazgo tiene que ensuciarse las manos

Dice la Biblia: Neh 3:1-2 Entonces se levantó el sumo sacerdote Eliasib con sus hermanos los sacerdotes, y edificaron la puerta de las Ovejas. Ellos arreglaron y levantaron sus puertas hasta la torre de Hamea, y edificaron hasta la torre de Hananeel. (2) Junto a ella edificaron los varones de Jericó, y luego edificó Zacur hijo de Imri.

La obra era inmensa y cada uno tenía su parte. Pero el sumo sacerdote se levantó y comenzó, y a él le siguieron todos los demás

Todos saben que el liderazgo está para tareas específicas, pero tiene un alto impacto verlos ensuciarse las manos con los demás. Dirija para que las cosas sucedan, pero cada tanto involúcrese con la tarea, eso dará un empuje que la sola palabra no lo logrará.

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