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Cultura de la solidaridad

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Un mal común en la sociedad: solemos olvidarnos que hay otros que tal vez la estén pasando peor que nosotros mismos.

 Dice la carta a los Hebreos: Heb 13:3 PDT  Acuérdense de los que están en la cárcel, como si ustedes también estuvieran encarcelados con ellos. Tampoco se olviden de los que sufren, trátenlos como si ustedes mismos pasaran por el mismo sufrimiento.

 "Acuérdense...Tampoco se olviden...", son exhortaciones que nos enfrentan a una cruda realidad: solemos estar enfocados tan solo en nosotros mismos. Pensar en el bien del otro es el ejemplo dado por Cristo, el cual tiene sus beneficios también, y de todo eso es en lo que queremos meditar aquí.

1) ENTRENAMIENTO MENTAL

En sociedades de consumo el valor de la solidaridad está un poco menospreciado. Por regla general nuestros pensamientos giran en torno a una sola persona: yo; lo cual hace difícil el tener tiempo para pensar en otros.

Esa palabra "Acuérdense" se define como traer a la mente, y en este caso, traer a la mente el que hay otras personas que la están pasando peor que yo.

La pregunta ahora es: ¿cómo lograr entrenar mi mente para que no solo esté enfocada en mi mismo? Y la respuesta es: poniéndome en los “zapatos” del otro.

Heb 13:3 PDT  Acuérdense de los que están en la cárcel, como si ustedes también estuvieran encarcelados con ellos. Tampoco se olviden de los que sufren, trátenlos como si ustedes mismos pasaran por el mismo sufrimiento.

Si por un momento usted pudiera imaginarse el estar en la situación que está atravesando el otro (y si es una experiencia vivida en el pasado con más razón), de seguro se volverá mucho más sensible a la situación y encontrará la forma de actuar correcta según el consejo dado por el apóstol Pablo.

Hch 20:34-35 TLA  Ustedes bien saben que con mis propias manos he trabajado, para conseguir todo lo que mis ayudantes y yo hemos necesitado para vivir.  (35)  Les he enseñado que deben trabajar y ayudar a los que nada tienen. Recuerden lo que nos dijo el Señor Jesús: “Dios bendice más al que da que al que recibe.”»

CONCLUSIÓN

Traer a la mente que hay otros que no están siendo tan afortunados y el ponerse en el lugar del otro, es el ejercicio mental que tal vez nos movilice a la cultura solidaria que deberíamos tener como seguidores de Jesús.

Isa 58:6-12 TLA ... »El ayuno que a mí me agrada es que liberen a los presos encadenados injustamente, es que liberen a los esclavos, es que dejen en libertad a los maltratados y que acaben con toda injusticia;   (7)  es que compartan el pan con los que tienen hambre, es que den refugio a los pobres, vistan a los que no tienen ropa, y ayuden a los demás.  (8)  »Los que ayunan así brillarán como la luz de la aurora, y sus heridas sanarán muy pronto. Delante de ellos irá la justicia y detrás de ellos, la protección de Dios.   (9)  »Si me llaman, yo les responderé; si gritan pidiendo ayuda, yo les diré: “Aquí estoy”. Si dejan de maltratar a los demás, y no los insultan ni los maldicen;  (10)  si ofrecen su pan al hambriento y ayudan a los que sufren, brillarán como luz en la oscuridad, como la luz del mediodía.  (11)  »Yo los guiaré constantemente, les daré agua en el calor del desierto, daré fuerzas a su cuerpo, y serán como un jardín bien regado, como una corriente de agua.  (12)  Reconstruirán las ruinas antiguas, reforzarán los cimientos antiguos, y los llamarán:“Reparadores de muros caídos”, “Reconstructores de casas en ruinas”.

 

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