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Culpable

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Cuando las circunstancias le hagan creer que Dios está en su contra recuerde esto: el que se le opone, en realidad, es usted mismo.

 Dice la carta de Santiago: Stg 1:13 BL95  Que nadie diga en el momento de la prueba: "Dios me quiere echar abajo. Porque Dios está a salvo de todo mal y tampoco quiere echar abajo a ninguno.

 No se trata de que Dios quiera hacerle la vida imposible sino de que somos nosotros mismos los que nos acarreamos los problemas, y eso es lo que a veces no queremos ver.

 1) EL PECADO

No es la primera vez que escucho a alguien decir que Dios está siendo demasiado severo sobre él por causa de las circunstancias que está viviendo. Y si bien es cierto que hay diferentes motivos por los cuales las cosas pasan en nuestras vidas, también suceden por nuestra propia culpa, aunque eso no lo queramos reconocer.

 Stg 1:14-15 BL95  Cada uno es tentado por su propia codicia, que lo arrastra y lo seduce;"  (15)  la codicia concibe y da a luz el pecado; el pecado crece y, al final, engendra la muerte.

 Uno de los motivos por los cuales las cosas se nos complican sobre nuestra vida, no es el que Dios esté enfocado en destruirnos, sino el que comenzamos a cosechar el fruto de aquellos pecados que nosotros mismos hemos dado a luz.

 De ahí que, además de reconocer el origen de muchos de nuestros problemas, Santiago nos ayuda a ver lo que tenemos que hacer para evitar los que son futuros.

 Stg 1:16-25 TLA  Mis queridos hermanos, no sean tontos ni se engañen a ustedes mismos.  (17)  Dios nunca cambia. Fue Dios quien creó todas las estrellas del cielo, y es quien nos da todo lo bueno y todo lo perfecto.  (18)  Además, quiso que fuéramos sus hijos. Por eso, por medio de la buena noticia de salvación nos dio una vida nueva.  ...(21)  Por eso, dejen de hacer lo malo, pues ya hay mucha maldad en el mundo. Hacer lo malo es como andar vestido con ropa sucia. Más bien, reciban con humildad el mensaje que Dios les ha dado. Ese mensaje tiene poder para salvarlos. (22)  (22-24) ¡Obedezcan el mensaje de Dios! Si lo escuchan, pero no lo obedecen, se engañan a ustedes mismos y les pasará lo mismo que a quien se mira en un espejo: tan pronto como se va, se olvida de cómo era.  (25)  Por el contrario, si ustedes ponen toda su atención en la Palabra de Dios, y la obedecen siempre, serán felices en todo lo que hagan. Porque la Palabra de Dios es perfecta y los libera del pecado.

 CONCLUSIÓN

Hay quienes bajo el peso de los problemas comienzan a buscar culpables y no tienen mejor idea que encontrarlo en Dios.

 No creo que sea este un pensamiento que nos ayude en algo. En realidad deberíamos pensar si lo que estamos viviendo no es fruto de nuestro propio pecado, y en lugar de volvernos en ira contra Él, hacerlo en arrepentimiento y firme disposición de comenzar a obedecer todo su consejo.

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