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El celo por Dios

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No todos sienten celo por las cosas de Dios, pero no por ello, lo dejaremos de sentir nosotros también.

Dice la Biblia: Neh 13:8 Y me dolió en gran manera; y arrojé todos los muebles de la casa de Tobías fuera de la cámara,(...) 25 Y reñí con ellos, y los maldije, y herí a algunos de ellos, y les arranqué los cabellos, y les hice jurar, diciendo: No daréis vuestras hijas a sus hijos, y no tomaréis de sus hijas para vuestros hijos, ni para vosotros mismos.

Leyendo las reformas finales de Nehemias(Nehemias capítulo trece) recordé a Jesús, cuando su celo por las cosas santas le impulsó también a un acto vehemente contra otros.

Jua 2:13-17 Estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén, (14) y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados. (15) Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; (16) y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado. (17) Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me consume.

Un corazón celoso de las cosas de Dios enfrentará muchos desafíos, y uno de ellos: la indiferencia de los demás.

No todos sienten celo por Dios, pero no por ello debemos dejar de sentirlo nosotros. Sepamos que esto pasa, busquemos en Dios la paz, y no dejemos de orar por quienes así lo necesitan.

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