Avisar de contenido inadecuado

Casualidad o causalidad?

{
}

Abra bien sus ojos, tal vez pueda ver a Dios obrando en su vida más de lo que usted cree.

 La tragedia les había alcanzado y mientras unos desesperaban, David ponía su confianza en Dios para hallar solución. No era tarea fácil la que tenían por delante pero lo que algunos llamarían como una gran casualidad no lo era tanto, porque siempre Dios va delante de los que en Él confían.

1Sa 30:11-15 TLA  (11-12) Más adelante, encontraron en el campo a un hombre desmayado....  (15)  David le preguntó:—¿Me puedes llevar a donde están los amalecitas?—Te llevaré —contestó el egipcio—.

 ¿Casualidad o causalidad? En la vida de aquél que confía en Dios las cosas no suceden porque sí, hay una causa, un origen, y este está en el cuidado del Padre celestial por cada uno de sus hijos.

 1) EL EGIPCIO

Los de Amalec habían arrasado con la ciudad y se habían llevado todo y a todos, por lo cual David, reponiéndose de su dolor, se vuelve a Dios para saber que debía hacer.

1Sa 30:8 NVI  David consultó al SEÑOR: —¿Debo perseguir a esa banda? ¿Los voy a alcanzar? —Persíguelos —le respondió el SEÑOR—. Vas a alcanzarlos, y rescatarás a los cautivos.

 La promesa era esperanzadora y detrás de ella partieron, pero.... ¿hacia dónde?

 Fácilmente aquellos les llevaban tres días de ventaja y no solo esto sino que el territorio a cubrir era muy amplio y aquellos podían estar en cualquier lado. Los días pasaban y las esperanzas mermaban hasta que sucedió lo inesperado:

1Sa 30:11-16 NVI  Los hombres de David se encontraron en el campo con un egipcio, y se lo llevaron a David. Le dieron de comer y de beber,  (12)  y le ofrecieron una torta de higo y dos tortas de uvas pasas, pues hacía tres días y tres noches que no había comido nada. En cuanto el egipcio comió, recobró las fuerzas.  (13)  —¿A quién perteneces? —le preguntó David—. ¿De dónde vienes? —Soy egipcio —le respondió—, esclavo de un amalecita. Hace tres días caí enfermo, y mi amo me abandonó.  (14)  Habíamos invadido la región sur de los quereteos, de Judá y de Caleb; también incendiamos Siclag.  (15)  —Guíanos adonde están esos bandidos —le dijo David. —Júreme usted por Dios —suplicó el egipcio—que no me matará ni me entregará a mi amo. Con esa condición, lo llevo adonde está la banda.  (16)  El egipcio los guió hasta los amalecitas, los cuales estaban dispersos por todo el campo, comiendo, bebiendo y festejando el gran botín que habían conseguido en el territorio filisteo y en el de Judá.

 Cuando Dios le dijo que saliera porque los alcanzaría no era una promesa hecha de forma irresponsable. A la vez que le decía aquello, sin que David lo supiera, aquel esclavo enfermaba y era abandonado, para muchos una casualidad, para otros un ejemplo de la forma en que Dios interviene en la vida de quienes en Él confían.

 CONCLUSIÓN

David confió en Dios para una tarea muy difícil, y no quedó avergonzado. Confíe en Dios, y asómbrese al ver la forma en que Él cumplirá su voluntad en usted.

 

{
}
{
}

Deja tu comentario Casualidad o causalidad?

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre