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Caminando por la misma senda

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Dice un  dicho  popular:"cuando veas la barba de tu vecino arder, pon la tuya en remojo". Fácil es condenar a otro por sus equivocaciones, pero rara vez aprendemos de ellas  para no cometer el mismo error.

Ver las malas consecuencias de los hechos en otros, debería llevarnos a no seguir su mismo camino pero rara vez esto ocurre. Creídos de que a nosotros eso no nos pasará, ensayamos la misma "fórmula" y esperamos resultados diferentes. Aprender de los errores del pasado es de sabios pero, en esto, muchos de nosotros fallamos.

El libro  de Job cuenta sobre los sufrimientos de un hombre y las circunstancias que se manifestaron a su alrededor. Entre ellas se encuentran sus amigos, que en lugar de tener dulces palabras de ánimo se vuelven contra él acusándole de injusticia y pecado como detonante de su situación. Job 22:5-11 NVI  ¿No es acaso demasiada tu maldad? ¿Y no son incontables tus pecados?  (6)  Sin motivo demandabas fianza de tus hermanos, y en prenda los despojabas de sus mantos; ¡desnudos los dejabas!  (7)  Al sediento no le dabas agua; al hambriento le negabas la comida.  (8)  Hombre de poder, te adueñaste de la tierra; hombre prominente, en ella te asentaste.  (9)  No les dabas nada a las viudas, y para colmo les quitabas todo[a] a los huérfanos.  (10)  Por eso ahora te ves rodeado de trampas, y te asaltan temores repentinos;  (11)  la oscuridad te impide ver, y te ahogan las aguas torrenciales.

Quien más, quien menos, pero todos estaban  de acuerdo en esto: él sufría a causa de ser una persona injusta. Es a ellos, que creían que la injusticia acarreaba el juicio, que Job les dice: Job 19:28-29 NVI  »Ustedes dicen: "Vamos a acosarlo, porque en él está la raíz del mal."  (29)  Pero cuídense de la espada, pues con ella viene la ira justiciera, para que sepan que hay un juez.»

Ver las barbas de nuestro vecino arder debería hacernos reflexionar  sobre nuestro propio camino,  no vaya a ser que  nos encontramos marchando en la misma dirección que  aquél primero.

Más allá de que creamos  que los amigos tenían razón o no, es el principio de vida encerrado en esta situación lo que quiero resaltar. Es cierto que Job  falló en  muchas de sus palabras mientras  se  encontraba  exigido por la  dura  prueba. Esto el mismo lo reconoció: Job 42:3-6 NVI  ...Reconozco que he hablado de cosas que no alcanzo a comprender, de cosas demasiado maravillosas que me son desconocidas. ... (6)  Por tanto, me retracto de lo que he dicho, y me arrepiento en polvo y ceniza.»

Pero también es  cierto que  la reprensión alcanzó  a  sus amigos por lo que parece  ser las equivocadas ideas con que ellos juzgaban a Job. Job 42:7-8 TLA  Después de haber hablado con Job, Dios se dirigió a Elifaz y le dijo: «Estoy muy enojado contigo y con tus dos amigos. Lo que han dicho ustedes de mí no es verdad; en cambio, es verdad lo que ha dicho Job.  (8)  Así que ahora acompañen a Job, y quemen en mi honor siete toros y siete carneros, para que yo los perdone. Job me rogará por ustedes, y en atención a sus ruegos no los haré quedar en vergüenza. Pero reconozcan que, a diferencia de Job, lo que han dicho ustedes de mí no es verdad».

Tal  era la desesperación de Job, hacer ver a ellos que estaban incurriendo en el mismo  error que  a él le inculpaban, el de ser injusto en el trato con los demás. Ellos creían que por ser injusto el castigo vino sobre Job(las barbas ardiendo en el vecino), y para nada tal pensamiento les llevó a tener la precaución de auto examinarse para ver si ellos no estaban cometiendo la misma injusticia(poner nuestra barba en  remojo).

Si  creían que la injusticia acarreaba tales males, deberían haberse cuidado ellos de  no ser injustos. A eso les quiere llamar la atención Job:"... Pero cuídense de la espada, pues con ella viene la ira justiciera, para que sepan que hay un juez...."

Este principio que bien ilustra nuestro dicho popular,  no se encuentra solo en Job. En muchas partes de la Biblia  encontramos la advertencia de  mirar bien para no  caer en las consecuencias del  error que otros cometieron.

Luego de una visión donde ve frutos buenos y otros malos, Dios le dice al profeta: Jer 24:8-9 RV60  Y como los higos malos,  que de malos no se pueden comer,  así ha dicho Jehová,  pondré a Sedequías rey de Judá,  a sus príncipes y al resto de Jerusalén que quedó en esta tierra,  y a los que moran en la tierra de Egipto.  (9)  Y los daré por escarnio y por mal a todos los reinos de la tierra;  por infamia,  por ejemplo,  por refrán y por maldición a todos los lugares adonde yo los arroje.

El  duro trato a  los desobedientes  hombres  de  Judá sería un ejemplo para otros que se vieran tentados a seguir su mismo camino. Heb 4:11 TLA  Por eso, hagamos todo lo posible por obedecer a Dios, para que en ese día recibamos su descanso. No sigamos el ejemplo de los que no creyeron la buena noticia.

También Pablo dijo a la Iglesia: 1Co 10:1-11 TLA  Queridos hermanos en Cristo, tengan presente que, cuando nuestros antepasados cruzaron el Mar de los Juncos, Dios los cubrió a todos ellos con una nube.  (2)  De ese modo, todos fueron bautizados en la nube y en el mar, y así quedaron unidos a Moisés como seguidores suyos.  (3)  Todos ellos comieron el alimento espiritual que Dios les ofreció.  (4)  Cristo los acompañaba, y era la roca espiritual que les dio agua para calmar su sed. De esa agua espiritual bebieron todos.  (5)  Sin embargo, la mayoría de esa gente no agradó a Dios; por eso murieron y sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto.  (6)  De esto que le sucedió a nuestro pueblo, nosotros tenemos que aprender nuestra lección. No debemos desear hacer lo malo como ellos.  (7)  Ni debemos adorar a los ídolos, como hicieron algunos. Así dice la Biblia: «La gente se sentó a comer y beber, y luego se puso a bailar en honor de los ídolos.»  (8)  Tampoco debemos tener relaciones sexuales prohibidas, como lo hicieron algunos de ellos. ¡Por eso, en un solo día murieron veintitrés mil!  (9)  No tratemos de ver cuánto podemos pecar sin que Cristo nos castigue. Algunos del pueblo lo hicieron, y murieron mordidos por serpientes.  (10)  Tampoco debemos quejarnos, como algunos de ellos lo hicieron. Por eso el ángel de la muerte los mató.  (11)  Todo eso le sucedió a nuestro pueblo para darnos una lección. Y quedó escrito en la Biblia, para que nos sirva de enseñanza a los que vivimos en estos últimos tiempos.

No todos los ejemplos son un llamado de advertencia pero, en conformidad con el espíritu de las palabras de Job a sus amigos que inspiraron este artículo, nos limitaremos a ver estos ejemplos que son también para nosotros un fuerte llamado a examinarnos no vaya a ser que estemos cometiendo el mismo error que condenamos en otros.

Luego Pablo agrega:1Co 10:12 NT Pesh  Así que, el que crea estar firme, tenga cuidado de no caer.

Dice la historia:"La acrópolis de Sardis estaba construida sobre una cresta rocosa que se consideraba inexpugnable. Cuando Ciro estaba sitiando la ciudad, ofreció una recompensa especial al que descubriera la manera de atacarla. Cierto soldado cuyo nombre se recuerda, Hyereades, estaba observando un día y vio que se le caía el casco a un soldado de la guarnición sardita, y que bajaba a recogerlo entre las fortificaciones. Se fijó bien por dónde bajaba y subía. Aquella noche guió a una compañía por aquel sendero entre los riscos y, cuando llegaron a la ciudad, se la encontraron totalmente desguarnecida; así es que entraron y capturaron la ciudadela, que se consideraba tan a salvo que no necesitaba guarnición. " Coment.N.T. W. Barclay, 1Cor.10:12

Considerarnos superiores a aquellos que han fracasado es un grave error. Creer que nuestra "barba" no arderá como la de aquellos es estar seriamente expuestos a la derrota como lo estuvo la fortaleza de Sardis. En lugar de ello, con humildad, miremos los errores de aquellos y auto examinémonos, buscando las mismas faltas que produjeron en el pasado el fracaso de los que se decían seguidores de Dios.

¿Cuál es la idea? Dice un comentario:" Las presiones de hoy hacen que con facilidad olvidemos o pasemos por alto las lecciones del pasado. Pero las advertencias de Pablo nos invitan a recordar las lecciones que los israelitas aprendieron acerca de Dios, de modo que evitemos repetir sus errores. La clave para recordarlos es estudiar la Biblia con regularidad al grado que estas lecciones lleguen a convertirse en advertencias continuas de cómo quiere Dios que vivamos. ¡No necesitamos repetir sus errores!"  Comentario Biblia Diario Vivir,1Cor.10:11

Quiere ser ésta una palabra de cautela. Los amigos de Job cayeron en el error que en él condenaban, es decir, no aprendieron nada de la lección en la que creían que estaba Job.De igual manera puede suceder con nosotros si  nos negamos a aprender de las lecciones de otros en el pasado. Transitando por sus mismos caminos  será muy probable que cosechemos sus mismas consecuencias.

 

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