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Cambios que duelen

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Los cambios en la vida de las personas a veces suelen transformarse en algo traumático.

La movilización de un "punto" a otro, sea cual sea este, genera una suerte de resistencias la mayoría de las veces que nos lleva a dudar mucho el hacerlos.

Que los cambios duelen es una verdad, pero...¿por qué cambiar?

La respuesta a esta pregunta es muy amplia pero quisiera limitarme a la necesidad de cambiar para no quedar fuera del verdadero lugar que nos corresponde.

Estar "desubicado", en cualquier de las áreas del ser humano, generará conflictos que solo se podrán solucionar cuando nos movamos al lugar que nos corresponde.

Dice la Biblia que: Exo 1:6-14 RV60  Y murió José,  y todos sus hermanos,  y toda aquella generación. Y los hijos de Israel fructificaron y se multiplicaron,  y fueron aumentados y fortalecidos en extremo,  y se llenó de ellos la tierra. 

Ya hacía varios años que el pueblo de Israel vivía en Egipto. Durante este tiempo las cosas les habían ido bien pero en cierta forma estaban ocupando un lugar que no les correspondía.

Muchos años antes Dios ya había fijado la habitación de la descendencia de Abraham y ellos ahora se encontraban lejos de ella... y sin deseos de cambiar!!

Estaban cómodos, prósperos , felices, pero desubicados y es por eso que la presión al cambio empezó a generarse.

...(8)  Entretanto,  se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José;  y dijo a su pueblo:  (9)  He aquí,  el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros.  (10)  Ahora,  pues,  seamos sabios para con él,  para que no se multiplique,  y acontezca que viniendo guerra,  él también se una a nuestros enemigos y pelee contra nosotros,  y se vaya de la tierra.  (11)  Entonces pusieron sobre ellos comisarios de tributos que los molestasen con sus cargas;  y edificaron para Faraón las ciudades de almacenaje,  Pitón y Ramesés.  (12)  Pero cuanto más los oprimían,  tanto más se multiplicaban y crecían,  de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel.  (13)  Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza,  (14)  y amargaron su vida con dura servidumbre,  en hacer barro y ladrillo,  y en toda labor del campo y en todo su servicio,  al cual los obligaban con rigor.

La presión empezó a hacerse insoportable y el pueblo empezó a clamar:¡queremos salir de aquí!!

Los cambios que duelen tienen un principio y un proceso, no es algo instantáneo. Si bien este era el principio, el proceso fueron los cuarenta años en el desierto, años de rebeldía pero también años llenos del favor de Dios.

En todo proceso de cambio también se manifiesta el espíritu de rebeldía y no todos llegan al lugar "donde deben de estar" , pero tanto unos como otros podrán ver con sus ojos como a cada paso la misericordia de Dios les acompaña "todos los días de sus vida".

¿Cual es el propósito de estas palabras?

Dios tuvo que usar situaciones fuertes para encaminar al pueblo al lugar que a él le correspondía.

De la misma manera el cristiano en gral, y cada uno en un sentido particular, tiene un lugar que ocupar determinado por el amor divino que solo busca lo mejor para nosotros.

Si bien este lugar es uno en sentido de eternidad también debemos comprender que es variable en sentido de madurez pero la comodidad o el estancamiento se resisten a los cambios y a veces Dios no puede sino llevarnos por los cambios que duelen.

Heb 12:7-13 BLS  Si ahora ustedes están sufriendo, es porque Dios los ama y los está corrigiendo como si fueran sus hijos. Porque no hay un padre que no corrija a su hijo.  (8)  Si Dios no los corrige, como lo hace con todos sus hijos, entonces ustedes no son en verdad sus hijos.  (9)  Cuando éramos niños, nuestros padres aquí en la tierra nos corregían, y nosotros los respetábamos. Con mayor razón debemos obedecer a Dios, que es nuestro Padre que está en el cielo, pues así tendremos vida eterna.  (10)  Cuando éramos niños, nuestros padres nos corregían porque pensaban que eso era lo mejor para nosotros. Pero Dios nos corrige para hacernos un verdadero bien: para hacernos santos como él.  (11)  Desde luego que ningún castigo nos gusta en el momento de recibirlo, pues nos duele. Pero si aprendemos la lección que Dios nos quiere dar, viviremos en paz y haremos el bien.  (12)  Por todo eso, no debemos dejar de confiar totalmente en Dios. Si la vida es como una carrera, y ustedes tienen ya cansadas las manos y débiles las rodillas, cobren nuevas fuerzas. 

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