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Brillando con la predicación

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A todo aquél que quiera causar buena impresión en la comunicación del evangelio, por sobre todas las cosas, confíe en el evangelio que está comunicando.

 Dudo que haya alguien que no se preocupe por el impacto que causen sus palabras a la hora de predicar o enseñar el mensaje bíblico. Y a todas las cosas que debemos prestar atención para hacerlo le sumo una más: el mismísimo mensaje. 2Co 3:11-12 RV1960 (T)  Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece.  (12)  Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza;

 Que su mensaje no esté atado a un estilo bien definido o refinado no sería un problema mayor, hay suficiente gloria en el mensaje mismo como para que la ausencia de buena retórica pueda llegar a dañarle.

 1) HOMILÉTICA

Hay un diccionario que define así la palabra "homilética": Homilética es el estudio de la composición y la entrega de un sermón o de otro discurso religioso.... Exposición comprensible y desarrollada para comunicar fe. Puede ser más definido como el estudio del análisis, clasificación, elaboración, la composición y la entrega de los sermón... Desde el siglo XIX, la homilética ha ocupado un lugar primordial, especialmente en Alemania, como una rama de la teología pastoral. El "Diccionario de la norma" define Homilética como "esa la rama de la retórica que trata de la composición y la entrega de homilías o sermones" Definición de homilética en Wikipedia

 Y bien sabe todo comunicador bíblico, sea predicador, misionero o maestro, cuán importante es el manejo de esta "ciencia" a la hora de ser efectivo con lo que se quiere transmitir.

Libros, seminarios, y otros, profusamente tratan este tema que va desde la voz hasta la apariencia personal , así como los gestos, entre muchos otros.

 ¿Estoy yo en contra de estas prácticas? Claro que no, por eso a las diferentes técnicas que nos enseñan quiero añadir una más: a la hora de hablar, diga con confianza, simpleza y sencillez, lo que tiene para decir.

 2) LIBERTAD PARA HABLAR

El apóstol Pablo denuncia en una de sus cartas: 2Co 2:17 PDT  Nosotros no negociamos la palabra de Dios como si fuera una mercancía, como lo hacen muchos. Por medio de Cristo, hablamos con sinceridad delante de Dios y hablamos como enviados suyos.

 Tratar de ganar los aplausos de nuestros oyentes "negociando" la Palabra, es un mal de ayer como de hoy. Hacer del mensaje bíblico una "mercancía", la cual tratamos de colocar entre los que nos rodean, creo que es algo para lo cual la homilética no fue pensada.

 Ningún comunicador bíblico necesita "negociar" esta "mercadería" para lograr una mayor impresión entre sus oyentes, lo única que necesita prioritariamente es exponerla con sinceridad, confiando en el poder que ella misma conlleva, lo cual le dará mayores frutos que los que por sí mismo pudiera cosechar.

 2Co 3:7-11 PDT  El antiguo pacto que llevaba a la muerte y que estaba escrito sobre piedras llegó con tanto esplendor que la gente de Israel no podía mirar el rostro de Moisés por mucho tiempo. Su rostro brillaba con una gloria inmensa que, sin embargo, estaba destinada a desaparecer.  (8)  El trabajo al servicio del antiguo pacto que llevaba a la muerte tenía mucha gloria; sin embargo, el trabajo al servicio del nuevo pacto que lleva al Espíritu tendrá una gloria aun mucho mayor.  (9)  Pues si tiene gloria aquello que lleva a la condena de los pecadores, ¿cuánta más gloria tendrá lo que hace que los pecadores puedan ser aprobados ante Dios?  (10)  Aquello que alguna vez tuvo esplendor, ahora ya no lo tiene, pues el nuevo esplendor que ha llegado es mucho más grande.  (11)  Si aquello que estaba destinado a desaparecer tenía gloria, aun mucha más gloria debe tener aquello que es permanente.

 Y siendo que esta era su convicción, entonces...

2Co 3:12 DHHe (D)  Precisamente porque tenemos esta esperanza, hablamos con toda libertad.

 ¿Libertad de qué? Libertad de cualquier forma o estilo que trate como mercadería al texto bíblico.

2Co 4:2 NVI  Más bien, hemos renunciado a todo lo vergonzoso que se hace a escondidas; no actuamos con engaño ni torcemos la palabra de Dios. Al contrario, mediante la clara exposición de la verdad, nos recomendamos a toda conciencia humana en la presencia de Dios.

 CONCLUSIÓN

 ¿Cuál es el punto?

 Mi intención no es dirigirme a quienes voluntariamente han hecho de la Biblia una mercadería para su propio bien, sino que, en quienes estaba pensando es en los que sinceramente están preocupados por hacer lo mejor a la hora de anunciar el evangelio.

 Muchos libros tratan el tema de cómo mejorar nuestra oratoria y está bien el preocuparnos por hacerlo, pero he notado que a veces estamos más preocupados por los estilos que por el propio mensaje. Tranquilo, no es necesario forzar un grito para grabar una enseñanza en la mente de la gente, el propio mensaje tiene el poder suficiente para hacerlo. Tampoco es necesario jugar con las emociones de nuestros oyentes para llevar a una decisión o un quebrantamiento, el mismo mensaje tiene el poder suficiente para lograrlo.

 Ir definiendo un estilo es bueno pero nunca olvides que la característica que logrará hacer brillar tu mensaje, es el mensaje mismo. Compártelo con sinceridad y sencillez, y disfruta de esa experiencia maravillosa.

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