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Brazo de carne

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 Sun Tzu en su libro "El arte de la guerra", destaca para la victoria tanto el conocer los puntos fuertes del enemigo como los débiles nuestros.

Aquellos que no esten dispuestos a reconocer sus puntos "flacos" estarán más expuestos a la derrota en el arte de la vida.

Senaquerib rey de los asirios estaba arrasando con las ciudades, pueblos y aldeas sin que nadie pudiera hacerle frente, hasta que llegó frente a Jerusalem.

Ya hemos destacado la fe de Ezequías al enfrentar a aquel ejército pero hoy resaltaré la condición en Senaquerib que sigue estando aún hoy vigente en el corazón de muchos: no reconocer su debilidad.

Ante las palabras intimidantes del invasor, Ezequías dice algo que es lo que llamó mi atención:2Ch 32:7-8 RV60  Esforzaos y animaos;  no temáis,  ni tengáis miedo del rey de Asiria,  ni de toda la multitud que con él viene;  porque más hay con nosotros que con él.  (8)  Con él es el brazo de carne,  mas con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos,  y pelear nuestras batallas.  Y el pueblo tuvo confianza en las palabras de Ezequías rey de Judá.

El rey de Juda era conciente del punto débil de su oponente, "brazo de carne" es la frase que usa para señalar lo frágil del poder en que aquél confiaba. Y en esa conciencia tomó las actitudes correctas que lo llevaron a la victoria.

Diferente era la idea que tenía de si mismo Senaquerib. Él no veía su debilidad y esto porque estaba cegado con algunas vendas que siguen estando hoy sobre los ojos de algunos.

-La venda de las victorias pasadas

            2Ch 32:13 RV60  ¿No habéis sabido lo que yo y mis padres hemos hecho a todos los pueblos de la tierra?  ¿Pudieron los dioses de las naciones de esas tierras librar su tierra de mi mano?

Los triunfos del pasado avivaban el fuego en su interior volviéndole insensible a su verdadera condición. Muchos quedan presos por los grandes hechos que cometieron años atrás colocándolos en una posición en la que no reconocen su debilidad, su necesidad de cambios o de ayuda. Dentro y fuera de la cristiandad encontramos quienes cegados por lo que alguna vez fueron o lograron no pueden reconocer humildemente que no son perfectos.

-La venda de la inteligencia superior

            2Ki 18:25-28 RV60  ¿Acaso he venido yo ahora sin Jehová a este lugar,  para destruirlo?  Jehová me ha dicho:  Sube a esta tierra,  y destrúyela.  (26)  Entonces dijo Eliaquim hijo de Hilcías,  y Sebna y Joa,  al Rabsaces:  Te rogamos que hables a tus siervos en arameo,  porque nosotros lo entendemos,  y no hables con nosotros en lengua de Judá a oídos del pueblo que está sobre el muro.  (27)  Y el Rabsaces les dijo:  ¿Me ha enviado mi señor para decir estas palabras a ti y a tu señor,  y no a los hombres que están sobre el muro,  expuestos a comer su propio estiércol y beber su propia orina con vosotros?  (28)  Entonces el Rabsaces se puso en pie y clamó a gran voz en lengua de        Judá,  y habló diciendo:  Oíd la palabra del gran rey,  el rey de Asiria.

En las sutiles estrategias de los invasores se manifestó su inteligencia. Decir que venían enviados por el mismo Dios al que Judá adoraba, el hablar en la lengua del pueblo para que se asustaran y bajaran sus defensas, evidenciaban un grado de inteligencia algo superior a la hora de buscar la conquista. Grado de inteligencia que les hacía creer superiores, imbatibles.

Tal habilidad, y muchas otras que causa un destaque entre los demás, a veces es una piedra de estorbo para que el individuo pueda adquirir una sana concepción de si mismo.

-La venda del orgullo

            2Ch 32:14 RV60  ¿Qué dios hubo de entre todos los dioses de aquellas naciones que destruyeron mis padres,  que pudiese salvar a su pueblo de mis manos?

Junto con las dos primeras vendas pero en un sentido más amplio el orgullo tiene la capacidad de cegar a quien de él es presa. Al orgullo por las victorias pasadas y por las virtudes presentes, se le suma cualquier otra forma, aún por naturaleza, que lleve a las personas a considerarse mucho más de lo que sería un sano juicio de si mismo.

-La venda de la subestimación

            2Ch 32:19 RV60  Y hablaron contra el Dios de Jerusalén,  como contra los dioses de los pueblos de la tierra,  que son obra de manos de hombres.

A la hora de formar una idea acerca de tu misma persona es tan perjudicial el tener una exagerada estimación de ti mismo como una baja valoración de los demás. Senaquerib desestimó al Dios de Jerusalén y eso le llevó al fracaso.

Hay quienes en una exagerada desvalorización de los demás se relacionarán manteniendo en alto su idea de perfección, impidiéndoles, una vez más, ver sus propias debilidades. Ante esto la Biblia aconseja:

Php 2:3  Nada hagáis por contienda o por vanagloria;  antes bien con humildad,  estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;

La naturaleza humana es muy compleja y en el arte de la vida muchos son los esfuerzos y disciplinas que debemos mantener para tener éxito.

Senaquerib tenía muchos puntos fuertes, los logros del pasado, sus virtudes presentes, pero todas ellas se confabularon en su contra ya que no pudo reconocer su debilidad. Indudablemente que esta historia es más que una simple enseñanza de la naturaleza humana, ella es un poderoso testimonio de Dios y de la fe, pero como dije al principio, de ello ya hablamos en otro artículo.

El propósito de estas palabras está en hacer notar la importancia de ser nosotros los primeros en evaluar nuestros puntos fuertes pero también los débiles. Cuidémonos de no tener una sobre valorada idea de nosotros mismos porque eso será el comienzo de nuestro fracaso.

Pablo aconsejó:  Rom 12:3 RV60  Digo,  pues,  por la gracia que me es dada,  a cada cual que está entre vosotros,  que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener,  sino que piense de sí con cordura,  conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

La palabra "cordura", al igual que sensatez, encierra la idea de tener la mente cabal, sana, moderada, y es el mismo consejo que también presenta Pedro:1Pe 4:7 BL95  El fin de todas las cosas está cerca; vivan, pues, con sensatez y dediquen sus noches a la oración.

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