Avisar de contenido inadecuado

Para bien suyo: decídase por Dios

{
}

Las cosas no suceden por casualidad.

 Sus enemigos vinieron a él y le dijeron: Gén 26:28-29 NVI  —Nos hemos dado cuenta de que el SEÑOR está contigo —respondieron—. Hemos pensado que tú y nosotros debiéramos hacer un pacto, respaldado por un juramento. Ese pacto será el siguiente:  (29)  Tú no nos harás ningún daño, ya que nosotros no te hemos perjudicado, sino que te hemos tratado bien y te hemos dejado ir en paz. ¡Ahora el bendecido del SEÑOR eres tú!

 Aún sus enemigos buscaban estar en paz con él, sus ganados aumentaban, y se volvía en un hombre poderoso, lo cual era evidente para todos. Pero, ¿cómo llegó este hombre a esa condición? A través del camino de la obediencia a Dios.

 Las cosas no suceden por casualidad, si usted quiere estar bajo la bendición de Dios, aprenda primero a ser obediente a Él.

 1) LA SEQUÍA

Todo comenzó así:

 Gén 26:1-6 NVI  En ese tiempo hubo mucha hambre en aquella región, además de la que hubo en tiempos de Abraham. Por eso Isaac se fue a Guerar, donde se encontraba Abimélec, rey de los filisteos.  (2)  Allí el SEÑOR se le apareció y le dijo: «No vayas a Egipto. Quédate en la región de la que te he hablado.  (3)  Vive en ese lugar por un tiempo. Yo estaré contigo y te bendeciré, porque a ti y a tu descendencia les daré todas esas tierras. Así confirmaré el juramento que le hice a tu padre Abraham.  (4)  Multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo, y les daré todas esas tierras. Por medio de tu descendencia todas las naciones de la tierra serán bendecidas,  (5)  porque Abraham me obedeció y cumplió mis preceptos y mis mandamientos, mis normas y mis enseñanzas.»  (6)  Isaac se quedó en Guerar.

 Por un lado lo apremiante de las circunstancias, por el otro, la promesa divina, y en el medio un hombre que tenía que decidir si creerle a Dios o a su sentido común.

 Para bien de él, decidió por Dios.

 Gén 26:12-33 NVI  Isaac sembró en aquella región, y ese año cosechó al ciento por uno, porque el SEÑOR lo había bendecido.  (13)  Así Isaac fue acumulando riquezas, hasta que llegó a ser muy rico.  (14)  Esto causó que los filisteos comenzaran a tenerle envidia, pues llegó a tener muchas ovejas, vacas y siervos... (19)  Cierta vez, cuando los siervos de Isaac estaban cavando en el valle, encontraron un manantial.  (20)  Pero los pastores de Guerar discutieron acaloradamente con los pastores de Isaac, alegando que el agua era de ellos. Por eso Isaac llamó a ese pozo Pleito, porque habían peleado con él.  (21)  Después sus siervos cavaron otro pozo, por el cual también se pelearon. Por eso Isaac lo llamó Enemistad. (22)  Entonces Isaac se fue de allí y cavó otro pozo, pero esta vez no hubo ninguna disputa. A este pozo lo llamó Espacios libres, y dijo: «El SEÑOR nos ha dado espacio para que prosperemos en esta región.»  (23)  De allí Isaac se dirigió a Berseba.  (24)  Esa noche se le apareció el SEÑOR, y le dijo: «Yo soy el Dios de tu padre Abraham. No temas, que yo estoy contigo. Por amor a mi siervo Abraham, te bendeciré y multiplicaré tu descendencia.»  (25)  Allí Isaac construyó un altar e invocó el nombre del SEÑOR. Acampó en ese lugar, y sus siervos cavaron un pozo.  (26)  Cierto día, Abimélec fue a ver a Isaac desde Guerar. Llegó acompañado de su consejero Ajuzat, y de Ficol, el jefe de su ejército.  (27)  Isaac les preguntó: —Si tanto me odian, que hasta me echaron de su tierra, ¿para qué vienen a verme?  (28)  —Nos hemos dado cuenta de que el SEÑOR está contigo —respondieron—. Hemos pensado que tú y nosotros debiéramos hacer un pacto, respaldado por un juramento. Ese pacto será el siguiente:  (29)  Tú no nos harás ningún daño, ya que nosotros no te hemos perjudicado, sino que te hemos tratado bien y te hemos dejado ir en paz. ¡Ahora el bendecido del SEÑOR eres tú!  (30)  Isaac les preparó un banquete, y comieron y bebieron.  (31)  A la mañana siguiente se levantaron muy temprano, e hicieron un compromiso mutuo. Luego Isaac los despidió, y ellos se fueron en calidad de amigos.  (32)  Aquel mismo día, los siervos de Isaac fueron y le informaron acerca de un pozo que habían cavado, y le dijeron: —¡Hemos encontrado agua!  (33)  Isaac llamó a ese pozo Juramento. Por eso la ciudad se llama Berseba hasta el día de hoy.

 En tiempos de crisis por la sequía, Isaac tuvo una cosecha abundante, abundancia de ganados, paz con sus vecinos, agua en medio del desierto, a eso llamo el ser alguien bendecido.

 2) RELACION OBEDIENCIA-BENDICIÓN

Esto mismo fue dicho luego por Moisés en uno de sus últimos discursos:

 Deu 28:2-15 NVI  Si obedeces al SEÑOR tu Dios, todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te acompañarán siempre:  (3)  »Bendito serás en la ciudad, y bendito en el campo.  (4)  »Benditos serán el fruto de tu vientre, tus cosechas, las crías de tu ganado, los terneritos de tus manadas y los corderitos de tus rebaños.  (5)  »Benditas serán tu canasta y tu mesa de amasar.  (6)  »Bendito serás en el hogar, y bendito en el camino. (7)  »El SEÑOR te concederá la victoria sobre tus enemigos. Avanzarán contra ti en perfecta formación, pero huirán en desbandada.  (8)  »El SEÑOR bendecirá tus graneros, y todo el trabajo de tus manos. »El SEÑOR tu Dios te bendecirá en la tierra que te ha dado.  (9)  »El SEÑOR te establecerá como su pueblo santo, conforme a su juramento, si cumples sus mandamientos y andas en sus caminos.  (10)  Todas las naciones de la tierra te respetarán al reconocerte como el pueblo del SEÑOR.  (11)  »El SEÑOR te concederá abundancia de bienes: multiplicará tus hijos, tu ganado y tus cosechas en la tierra que a tus antepasados juró que te daría.  (12)  »El SEÑOR abrirá los cielos, su generoso tesoro, para derramar a su debido tiempo la lluvia sobre la tierra, y para bendecir todo el trabajo de tus manos. Tú les prestarás a muchas naciones, pero no tomarás prestado de nadie.  (13)  El SEÑOR te pondrá a la cabeza, nunca en la cola. Siempre estarás en la cima, nunca en el fondo, con tal de que prestes atención a los mandamientos del SEÑOR tu Dios que hoy te mando, y los obedezcas con cuidado.  (14)  Jamás te apartes de ninguna de las palabras que hoy te ordeno, para seguir y servir a otros dioses.  (15)  »Pero debes saber que, si no obedeces al SEÑOR tu Dios ni cumples fielmente todos sus mandamientos y preceptos que hoy te ordeno, vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas maldiciones:...

 Las cosas no suceden por casualidad, si usted quiere estar bajo la bendición de Dios lo mejor es que se disponga a obedecer al Señor.

 CONCLUSIÓN

 Ya en el Nuevo Testamento, dijo Jesús: Luc 11:27-28 NVI  Mientras Jesús decía estas cosas, una mujer de entre la multitud exclamó: —¡Dichosa la mujer que te dio a luz y te amamantó! —Dichosos más bien —contestó Jesús—los que oyen la palabra de Dios y la obedecen.

 Nada justifica nuestra desobediencia, ninguna circunstancia da aprobación a que se desobedezca la Palabra de Dios. Así que, si usted quiere estar bajo Su bendición, esfuércese por obedecer al Señor.

{
}
{
}

Deja tu comentario Para bien suyo: decídase por Dios

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre