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Bautizados por el Espíritu Santo

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Debes hablar a otros de Jesús.

Dice la Biblia: Hch 1:6-9 Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? (7) Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; (8) pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. (9) Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.

El primer argumento con el cual quiero convencerte tiene que ver con el tiempo en el cual estamos viviendo. Hemos escuchado que estos son tiempos de Gracia, y lo son. Significa que todos los hombres tienen la posibilidad de alcanzar la salvación gratuitamente por medio de la fe en la obra de Jesús en la cruz. Y sobre esto, Pablo nos desafía diciendo: Rom 10:13-14 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. (14) ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?

Todos pueden ser salvos pero, ¿cómo invocarán a Jesús si nadie les habla de Él? De ahí que, como lo dijo Jesús, lo único que nos toca saber es que hoy es el tiempo de hablar de Él.

El segundo argumento tiene que ver, con lo que entiendo, es la verdadera señal de quien ha sido bautizado por el Espíritu Santo. Hch 1:5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.

En qué momento sucede el bautismo del Espíritu no es tema aquí, pero si lo que algunos consideran señal inequívoca: el hablar en otras lenguas. Debemos decir que hoy estamos muy lejos de aquellas lenguas entendibles para los pueblos, pero más allá de la manifestación es la función la que determina la evidencia.

Hch 2:1-11 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. (2) Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; (3) y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. (4) Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. (5) Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. (6) Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. (7) Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? (8) ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? (9) Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, (10) en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de Africa más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, (11) cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.

Jesús dijo: "recibiréis poder,(...), y me seréis testigos", es decir, la experiencia con el Espíritu Santo está ligada a una función específica y no una manifestación. Por lo cual, quien es bautizado por el Espíritu lo evidencia con su arrojo en hablar de Jesús.

Hch 2:14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras(...)40 Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. (41) Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.

Pedro y los otros fueron desafiados a dedicarse a una tarea específica, ser testigos de Jesús. Y el bautismo del Espíritu se evidenció en el cambio que se produjo en ellos, con valentía hablaron de Él. Hch 4:18-20 Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús. (19) Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; (20) porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.

El tiempo de Dios para nosotros es que seamos testigos de Jesús y para ello el Espíritu nos ha bautizado. Con estos dos argumentos quiero convencerte a que hables de Él.

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