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Ardiente espíritu

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Con la misma vehemencia con que vivimos para el pecado, hoy debemos vivir para Dios.

Con cuanta fuerza impetuosa perseguíamos lo que nos conducía a la muerte y ahora que hemos conocido la verdad y disfrutamos de la justificación, muchos con espíritu vehemente han caído en un ritmo frío, calmo y reflexivo hasta por demás.

¿Debe ser esto así?

Rom 6:19 NVI  Hablo en términos humanos, por las limitaciones de su naturaleza humana. Antes ofrecían ustedes los miembros de su cuerpo para servir a la impureza, que lleva más y más a la maldad; ofrézcanlos ahora para servir a la justicia que lleva a la santidad.

"... quiere decir, “Para que vosotros, recordando el entusiasmo con que servíais al Pecado y los esfuerzos consagrados a ello, seáis estimulados para mostrar igual celo e igual exuberancia en el servicio de un Amo mejor”." Comentario Jamieson-Fausset-Brown, Rom.6:19

1) RECORDANDO EL ENTUSIASMO

Quien, mirando su pasado, no ve algún tipo de inversión descomunal por cosas que no tenían un valor sustantivo? Horas soportadas con firme tesón a pesar del frio y de la incomodidad, derroche de salud cuando debíamos estar en reposo, largas vigilias, gastos desmesurados, ¡cuanta pasión le pusimos a ciertas cosas!

Cosas que, como dice la Biblia, no nos eran muy útiles. Rom 6:20-21 PDT  Cuando eran esclavos del pecado, no vivían al servicio del bien.  (21)  ¿Y qué sacaron con eso? Sólo cosas de las que ahora sienten vergüenza y que los llevan a la muerte.

Y lo que más indigna es que, estando al servicio de un Amo mejor, bajo mejores promesas, todo ese entusiasmo haya dado su lugar a la indiferencia, a la apatía, al desgano.

2) ESTIMULADOS PARA MOSTRAR IGUAL CELO

Rom 6:19 NBLH... Porque de la manera que ustedes presentaron sus miembros como esclavos a la impureza y a la iniquidad, para iniquidad, así ahora presenten sus miembros como esclavos a la justicia, para santificación.

Con la misma pasión con que vivíamos una vida de pecado, con el mismo fervor o aún más, es que debemos vivir nuestro cristianismo. La adoración, la alabanza, la comunión, el servicio, todo lo que hagamos como hijos de Dios debe ser con un espíritu fervoroso y no con el frio desgano y apatía a la que nos hemos acostumbrado.

 Rom 12:11 TLA  Trabajen con mucho ánimo, y no sean perezosos. Trabajen para Dios con mucho entusiasmo.

 "(v) No debemos ser perezosos en lo que requiere celo. Hay una cierta intensidad en la vida cristiana; no hay lugar para el letargo. El cristiano no puede echarle pachorra a las cosas, porque el mundo es siempre un campo de batalla entre el bien y el mal, el tiempo es corto y la vida es una preparación para la eternidad. El cristiano se puede consumir, pero no oxidar.

(vi) Debemos mantener el espíritu al rojo vivo. El único al que el Señor Resucitado no podía aguantar era el que no era ni caliente ni frío (Apocalipsis 3:1 Ss). Ahora la gente mira con sospecha a los entusiastas; el grito de batalla moderno es: «¡Me importa un rábano!» Pero el cristiano lo toma desesperadamente en serio; está ardiendo para Cristo."  Comentario  al N.T. William Barclay, Rom.12:9-13,Diez reglas para la vida cotidiana, regla 5 y 6

 CONCLUSIÓN

 Dios exhortó a una congregación que había perdido su espíritu fervoroso: Apo 2:1-5 NVI »Escribe al ángel de la iglesia de Éfeso: Esto dice el que tiene las siete estrellas en su mano derecha y se pasea en medio de los siete candelabros de oro:  (2)  Conozco tus obras, tu duro trabajo y tu perseverancia. Sé que no puedes soportar a los malvados, y que has puesto a prueba a los que dicen ser apóstoles pero no lo son; y has descubierto que son falsos.  (3)  Has perseverado y sufrido por mi nombre, sin desanimarte.  (4)  Sin embargo, tengo en tu contra que has abandonado tu primer amor.  (5)  ¡Recuerda de dónde has caído! Arrepiéntete y vuelve a practicar las obras que hacías al principio. Si no te arrepientes, iré y quitaré de su lugar tu candelabro.

 Es la voluntad del Padre que nos relacionemos con Él en ferviente y apasionado amor, y que con la misma pasión que vivimos para el pecado, hoy vivamos para Él.

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