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El amargo silencio de saberse equivocado

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Insistir irracionalmente con lo que el otro debería hacer puede ser más destructivo que aquella forma que queremos cambiar.

 El precio de la salvación de nuestro prójimo fue muy  alto como para que por tonterías nosotros la estemos estorbando, Rom 14:20 TLA  No permitan que, por insistir en lo que se debe o no se debe comer, se arruine todo lo bueno que Dios ha hecho en la vida del hermano débil...

 No todos pensaremos igual sobre algunas formas menores del cristianismo, e insistir con intransigencia o falta de tacto en querer corregir al otro, podemos estar cometiendo un mal mayor del que supuestamente les queremos librar. Entienda esto, ninguna forma trivial de nuestro cristianismo está antes que la salvación del individuo, así que tenga cuidado hasta dónde insistir con querer cambiar a los demás.

 1) DIVERSIDAD DE PENSAMIENTO

Algo que algunos parecen olvidar es que no todos ven las cosas de la misma manera, y no es que esté mal, simplemente que así cada uno entiende su fe.

 Rom 14:5-13 NVI  Hay quien considera que un día tiene más importancia que otro, pero hay quien considera iguales todos los días. Cada uno debe estar firme en sus propias opiniones.  (6)  El que le da importancia especial a cierto día, lo hace para el Señor. El que come de todo, come para el Señor, y lo demuestra dándole gracias a Dios; y el que no come, para el Señor se abstiene, y también da gracias a Dios.  (7)  Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo, ni tampoco muere para sí.  (8)  Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos o que muramos, del Señor somos.  (9)  Para esto mismo murió Cristo, y volvió a vivir, para ser Señor tanto de los que han muerto como de los que aún viven.  (10)  Tú, entonces, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú, ¿por qué lo menosprecias? ¡Todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Dios!  (11)  Está escrito: «Tan cierto como que yo vivo —dice el Señor—, ante mí se doblará toda rodilla y toda lengua confesará a Dios.»  (12)  Así que cada uno de nosotros tendrá que dar cuentas de sí a Dios.  (13)  Por tanto, dejemos de juzgarnos unos a otros. Más bien, propónganse no poner tropiezos ni obstáculos al hermano.

 No estamos hablando de asuntos de pecado ni de herejía, simplemente estamos refiriéndonos a esa hermosa diversidad que hay dentro del cuerpo de Cristo que lleva a algunos a vivir su fe de una manera y a otros de otra.

 En esto la falta podría estar en la duda sobre lo que hago, Rom 14:22-23 NVI  Así que la convicción que tengas tú al respecto, manténla como algo entre Dios y tú. Dichoso aquel a quien su conciencia no lo acusa por lo que hace.  (23)  Pero el que tiene dudas en cuanto a lo que come, se condena; porque no lo hace por convicción. Y todo lo que no se hace por convicción es pecado.

 Pero mientras esté convencido de que aquella manifestación menor de mi fe es agradable a Dios, y no está en contradicción con su Palabra, adelante pues.

 CONCLUSIÓN

 No tendríamos que hablar de esto si no fuera porque hay quienes exagerar en el querer corregir a los demás, y lamentablemente en el hacerlo, terminan destruyendo la obra de salvación y regeneración que el Padre estaba forjando en aquél corazón.

 ¿Qué excusa valedera pondremos ante Dios cuando nos pregunte por aquellos, por quien Cristo dio su vida, y a quienes estorbamos en la fe por causa de ropa, comida, apariencia o vaya a saber que?

 No creo que tengamos algo para decir en ese momento más que el amargo silencio de quien descubre lo inmenso de su error. Rom 14:15-19 TLA  Si algún hermano se ofende por lo que ustedes comen, es porque no le están mostrando amor. No permitan que, por insistir en comer ciertos alimentos, acabe en el infierno alguien por quien Cristo murió.  (16)  No permitan que se hable mal de la libertad que Cristo les ha dado.  (17)  En el reino de Dios no importa lo que se come ni lo que se bebe. Más bien, lo que importa es hacer el bien, y vivir en paz y con alegría. Y todo esto puede hacerse por medio del Espíritu Santo.  (18)  Si servimos a Jesucristo de esta manera, agradaremos a Dios y la gente nos respetará. (19)  Por lo tanto, vivamos en paz unos con otros, y ayudémonos a crecer más en la nueva vida que Cristo nos ha dado.

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