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Alcanzando tiempos convenientes para nosotros mismos

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Usted puede tener oportunidad, si es que confía en Dios.

 Veinte años habían pasado pero aquél que retornaba no era el mismo que se había ido, Gén 32:10 BLPH  (11) Yo no merezco el amor y la fidelidad que has tenido con este siervo tuyo. Cuando crucé este río Jordán, no tenía más que mi bastón; pero ahora puedo formar dos campamentos.

 Su retorno no fue igual a su salida, y aunque nada parecía augurarlo, tuvo la oportunidad porque se decidió a confiar en Dios.

 Usted puede tener oportunidad de cambiar su realidad, depende de si decide confiar en Dios.

 1) EL SUPLANTADOR

Si algo podemos decir de Jacob es que siempre estuvo preocupado por asegurar su futuro, aunque para ello haya tenido que recurrir al engaño.

Gén 27:31-37 BLPH  Preparó también Esaú un guiso, se lo llevó a su padre y le dijo: — Levántate, padre, come de esto que ha cazado tu hijo y dame tu bendición.  (32)  Su padre Isaac le preguntó: — ¿Quién eres tú? Él respondió: — Soy Esaú, tu hijo primogénito.  (33)  Isaac se estremeció sobremanera y exclamó: — Entonces ¿quién es el que fue a cazar y me lo trajo y comí de todo antes de que tú llegaras? Le di mi bendición, y bendecido quedará.  (34)  Al oír Esaú las palabras de su padre, lanzó un grito atroz, lleno de amargura, y le suplicó: — ¡Dame tu bendición a mí también, padre!  (35)  Pero Isaac le respondió: — Ha venido tu hermano con engaños y te ha robado tu bendición.  (36)  Esaú exclamó: — ¡Con razón le pusieron el nombre de Jacob! Ya van dos veces que me ha hecho trampa; primero me quitó mi primogenitura, y ahora me ha arrebatado mi bendición. ¿No te queda otra bendición para mí?  (37)  Isaac le respondió: — Mira, lo he puesto por señor tuyo y he declarado siervos suyos a todos sus hermanos. Le he provisto de vino y trigo, ¿qué puedo hacer ya por ti, hijo mío?

 Así se esforzó Jacob por asegurar el bienestar de su futuro, pero a pesar de todos sus esfuerzos, un día tuvo que partir de su tierra y lo único que llevaba con él era su bastón.

 2) LA OPORTUNIDAD

¿Cómo es entonces que vuelve de una manera diferente a la que salió? ¿Qué encontró que le dio la oportunidad que ahora había perdido? Y la respuesta es: se encontró con Dios.

 Gén 28:11-21 BLPH  Cuando el sol se puso, se detuvo a pasar la noche en el lugar donde estaba. Tomó una piedra de las que había por allí, se la puso de cabezal y se acostó en aquel lugar.  (12)  Y tuvo un sueño: vio una escalinata que, apoyada en tierra, alcanzaba el cielo por el otro extremo. Por ella subían y bajaban los ángeles del Señor.  (13)  El Señor estaba en pie sobre ella y le decía: — Yo soy el Señor, el Dios de tu abuelo Abrahán y el Dios de Isaac; yo te daré a ti y a tu descendencia la tierra sobre la que estás acostado.  (14)  Tu descendencia será tan numerosa como el polvo de la tierra: te extenderás a oriente y a occidente, al norte y al sur. Por ti y tu descendencia todos los pueblos de la tierra serán benditos.  (15)  Yo estoy contigo; te protegeré adondequiera que vayas y te traeré de vuelta a esta tierra, porque no te abandonaré hasta que haya cumplido lo que te he prometido.  (16)  Al despertar Jacob de su sueño, pensó: — ¡Realmente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía!  (17)  Y añadió aterrorizado: — ¡Qué lugar más temible es este! ¡Es nada menos que la casa de Dios y la puerta del cielo!  (18)  A la mañana siguiente Jacob se levantó temprano, tomó la piedra que había usado de cabezal, la erigió como piedra votiva y la consagró ungiéndola con aceite.  (19)  Y llamó a aquel lugar Betel —es decir, Casa de Dios—. El nombre que anteriormente tenía la ciudad era Luz, pero Jacob le cambió este nombre por el de Betel.  (20)  Después Jacob hizo esta promesa: — Si Dios me acompaña y me protege en este viaje que acabo de emprender, si me proporciona alimento para sustentarme y vestido con que cubrirme,  (21)  y si regreso sano y salvo a la casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios,

 Veinte años separaban al hombre con solo un bastón y al que regresaba con multitud de animales, gente y riquezas. Pero la diferencia no la hizo el tiempo, ni siquiera su trabajo por causa de la deshonestidad de Laban, ni la primogenitura que quitó a Esaú, la oportunidad se generó porque confió en Dios.

 Gén 32:9-12 BLPH  (10) Luego oró diciendo: — Dios de mi abuelo Abrahán y de mi padre Isaac, Señor que me dijiste: Regresa a tu tierra natal, donde están tus parientes, que yo te haré prosperar.  (10)  (11) Yo no merezco el amor y la fidelidad que has tenido con este siervo tuyo. Cuando crucé este río Jordán, no tenía más que mi bastón; pero ahora puedo formar dos campamentos.  (11)  (12) ¡Por favor, líbrame del poder amenazante de mi hermano Esaú! Tengo miedo de que venga y mate a mujeres y niños.  (12)  (13) Has sido tú quien me dijiste que me harías prosperar y que mi descendencia sería tan numerosa como la arena de la playa, que es incontable.

 CONCLUSIÓN

 No estoy hablando solamente de riquezas, sino de cualquier oportunidad que el hombre ha perdido. Sea la salud, la paz, el matrimonio, el hogar, el trabajo, el propósito, el rumbo, etcétera.

 Sea cual sea, esa oportunidad se puede recuperar si es que decides confiar en Dios.

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