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El administrador

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Concepto sencillo pero a veces ignorado: usted no administra el movimiento del Reino de Dios, eso es exclusividad de Dios.

 Y Pablo les dijo: Col 1:24-25 RV1960 (T)  Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia;  (25)  de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios,

 Él no se "hizo" ministro sino que fue hecho, y quien así lo determinó fue Dios con un propósito bien definido. Bueno sería no olvidar esto: hay quien administra los tiempos, las formas y las manifestaciones del Reino Celestial, y ese no es usted.

 1) EL ADMINISTRADOR

En cuanto a su llamado dice que fue "según la administración de Dios". Este es el concepto que a veces olvidamos, el Reino de Dios tiene un administrador y bueno sería no ir más rápido o más lento que Él.

 Gál 2:6-9 PDT  Los líderes que parecían más importantes no me pidieron cambiar en nada el mensaje que yo enseño... (7)  En cambio, sí se dieron cuenta de que Dios me había dado una misión especial; así como la misión de Pedro es anunciar las buenas noticias entre los judíos, la mía es anunciar las buenas noticias entre los que no son judíos.  (8)  Dios le dio a Pedro el poder de hacer su trabajo de apóstol con los judíos; también Dios me dio a mí el poder de hacer mi trabajo de apóstol con los que no son judíos.  (9)  Santiago, Pedro y Juan, que parecían ser los líderes allí, reconocieron que Dios me había dado ese privilegio especial. Así que, como señal de compañerismo, nos estrecharon la mano a mí y a Bernabé. Santiago, Pedro y Juan dijeron: "Pablo y Bernabé, ustedes trabajen con los que no son judíos y nosotros trabajaremos con los judíos".

 Una de nuestros enemigos a la hora de hablar en cuanto al ministerio o servicio cristiano tiene que ver con las expectativas. Ya sea que estén muy altas o muy bajas, ellas terminan colocándonos fuera de la voluntad del administrador.

 Por eso creo que una gran victoria dentro del ministerio cristiano es lograr comprender qué tipo de obra es la que Dios quiere hacer en el lugar donde estoy y aún qué tipo de ministro Él quiere que yo sea.

 CONCLUSIÓN

Está bien tener expectativas pero ellas deberían estar sujetas a la perfecta voluntad del administrador.

 No todos somos llamados a lo mismo, es más, ni siquiera a lo largo del ministerio las circunstancias tienen porque ser iguales.

 Dios es el administrador de Su Reino, y el éxito ministerial radica en hacer exactamente lo que fuimos llamados a hacer.

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