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Acerquémonos, pues, a Dios

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Acercarse a alguien no solo es proximidad, también puede ser intimidad, y nada te impide el tenerla con Dios.

 Las palabras van dirigidas a creyentes, y a ellos se les anima a que se acerquen a Dios: Heb 10:22 NVI  Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe, interiormente purificados de una conciencia culpable y exteriormente lavados con agua pura.

 Hay cierta nota de tristeza al pensar en un cristiano que pierde su intimidad con Dios, y más cuando todo está hecho para que nuestra amistad con Él pueda ser cada vez más profunda. Acercarnos cada vez más a Él nos librará de alejarnos de Él, y ese es el propósito de estas palabras.

 1) ENTRADA

Dice en la carta a los Hebreos: Heb 10:19-22 NVI Así que, hermanos, mediante la sangre de Jesús, tenemos plena libertad para entrar en el Lugar Santísimo,  (20)  por el camino nuevo y vivo que él nos ha abierto a través de la cortina, es decir, a través de su cuerpo;  (21)  y tenemos además un gran sacerdote al frente de la familia de Dios.  (22)  Acerquémonos, pues, a Dios...

 La palabra que viene a mi mente al leer este pasaje es "acceso". Gracias a su muerte en la cruz y a su ministerio sacerdotal (ambas cosas en las que meditamos en artículos anteriores), hoy tenemos el privilegio de poder "...entrar en el Lugar Santísimo", es decir, llegar a la mismísima presencia de Dios. Efe 2:17-18 NVI  Él vino y proclamó paz a ustedes que estaban lejos y paz a los que estaban cerca.  (18)  Pues por medio de él tenemos acceso al Padre por un mismo Espíritu.

 2) ACERQUÉMONOS

Haciendo entender que todo obstáculo ha sido quitado para que nos acerquemos al Padre, la exhortación es simple: háganlo!!

 Heb 10:21-22 RVA  y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,  (22)  acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe,...

 La pregunta que me hago ante estas palabras es: ¿por qué el autor de esta carta se ve en la necesidad de argumentar a favor de la libertad en el acercarnos a Dios, y en el exhortarlos a hacerlo? La respuesta creo que puede estar entre los versos que le siguen a continuación.

 3) NO SOMOS DE LOS QUE RETROCEDEN

Heb 10:23-39 NVI  Mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque fiel es el que hizo la promesa.  (24)  Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras.  (25)  No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca.  (26)  Si después de recibir el conocimiento de la verdad pecamos obstinadamente, ya no hay sacrificio por los pecados.  (27)  Sólo queda una terrible expectativa de juicio, el fuego ardiente que ha de devorar a los enemigos de Dios.  (28)  Cualquiera que rechazaba la ley de Moisés moría irremediablemente por el testimonio de dos o tres testigos.  (29)  ¿Cuánto mayor castigo piensan ustedes que merece el que ha pisoteado al Hijo de Dios, que ha profanado la sangre del pacto por la cual había sido santificado, y que ha insultado al Espíritu de la gracia?  (30)  Pues conocemos al que dijo: «Mía es la venganza; yo pagaré»; y también: «El Señor juzgará a su pueblo.» (31)  ¡Terrible cosa es caer en las manos del Dios vivo!  (32)  Recuerden aquellos días pasados cuando ustedes, después de haber sido iluminados, sostuvieron una dura lucha y soportaron mucho sufrimiento.  (33)  Unas veces se vieron expuestos públicamente al insulto y a la persecución; otras veces se solidarizaron con los que eran tratados de igual manera.  (34)  También se compadecieron de los encarcelados, y cuando a ustedes les confiscaron sus bienes, lo aceptaron con alegría, conscientes de que tenían un patrimonio mejor y más permanente.  (35)  Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada.  (36)  Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido.  (37)  Pues dentro de muy poco tiempo, «el que ha de venir vendrá, y no tardará.  (38)  Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado.»(39)  Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida.

 CONCLUSIÓN

Todos estamos expuestos a ser de los que retroceden. Habrá momentos donde las dudas ganarán nuestra mente y los sentimientos de nuestro corazón se volverán muy confusos.

 La buena noticia es que, aún en momentos así, tenemos libertad para llegar a la misma presencia de Dios y encontrar en Él las fuerzas y el ánimo para seguir.

 El retroceder es un proceso, no ocurre de la noche a la mañana, pero ese proceso es visible en nuestra perdida de intimidad con Dios.

 Acercarnos nos libra de alejarnos, y nadie mejor que tú para saber en que dirección has estado marchando.

 

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